Chiavazza y Prieto: "Entender el pasado huarpe es saber quiénes somos"

Chiavazza y Prieto: "Entender el pasado huarpe es saber quiénes somos"

‘Huarpe. Arqueología e historia de un pueblo vivo’, de los arqueólogos Horacio Chiavazza y Cristina Prieto-Olavarría, busca revalorizar la cultura ancestral de los huarpes en el marco de un proceso de reivindicación indígena muy importante para la sociedad mendocina.

Nicolás Munilla

Nicolás Munilla

Huarpe. Arqueología e historia de un pueblo vivo (Ediciones Culturales de Mendoza) de los arqueólogos Horacio Chiavazza y Cristina Prieto-Olavarría, es un libro de difusión que busca revalorizar la cultura ancestral de los huarpes, en el marco de un proceso de reivindicación indígena que resulta de gran importancia para la sociedad mendocina.

A través de sus propios estudios académicos y de campo, sumado a los conocimientos acumulados en investigaciones históricas, arqueológicas y etnográficas, Chiavazza y Prieto abordan la historia precolonial mendocina que abarca los grupos cazadores-recolectores de hace 12.000 años, las sociedades de cultura Agrelo y las comunidades huarpe influenciadas por la dominación inca y, posteriormente, española.

Para ambos autores, la arqueología es una herramienta que permite descifrar la historia de aquellos grupos humanos que no pudieron dejar testimonio escrito. En ese sentido, este principio es fundamental para entender el pasado prehispánico de Mendoza: restos de cerámica, utensilios de piedra y hasta huesos de animales, contrastada con la información documental que registraban los conquistadores españoles, son fuente de información relevante en la reconstrucción de una memoria autóctona que perdura hasta hoy.

- ¿Cuál es el objetivo de este libro?

- Horacio Chiavazza: Nuestra labor como investigadores arqueólogos es contribuir al descubrimiento de la historia de los huarpes, por lo que en este texto queremos enfatizar la propuesta didáctica y de difusión sobre el pasado de un pueblo que consideramos vigente y más vivo que nunca.

- Cristina Prieto: El libro surge a partir de nuestras investigaciones, con Horacio dirigiendo excavaciones en casi todo el norte de Mendoza y el área metropolitana, y yo muy abocada al estudio de los materiales. En nuestro trabajo como docentes y en los museos, mucha gente nos pregunta dónde puede leer algo sobre los huarpes, que no sea de comprensión difícil pero a la vez ofrezca una visión histórica. Por ello, siempre nos planteamos escribir algo que sea didáctico con un sustrato científico tanto arqueológico como documental, para que los lectores puedan entender la profundidad histórica de este pueblo.

- Un debate reabierto en los últimos años es la relación entre los huarpes y aquellos antepasados que habitaban mucho antes el actual territorio de Mendoza.

- H.C.: Hoy es muy difícil establecer un nexo genético entre los cazadores-recolectores de hace 12.000 años, la cultura de Agrelo de hace 1.000 años y los huarpes de hace 500 años. Hay algunos lineamientos que hacen pensar que los ocupantes del territorio antes de los huarpes probablemente hayan tenido algún nivel de relación con éstos, lo cual es objeto de estudio. Otros estudios indican que hay cambios en el modo de hacer cerámica o diferencias entre esqueletos de esos periodos. 

Hay que entender que América era un continente por donde circulaban distintas poblaciones con distinto grado de estabilidad y contactos. En este caso, de todos modos, daría la sensación que hay cierta continuidad entre los grupos alfareros iniciales y los huarpes que se encontraron los españoles.

- ¿Cuál fue el impacto de la influencia inca en la cultura huarpe?

- C.P.: Cabe mencionar que los huarpes estaban en contacto permanente con gente del sur, del este y del otro lado de la cordillera, y siendo que el inca era un sistema de expansión con distintas formas de conquista, en Mendoza no tuvo una dominación tan fuerte, salvo en la zona de Uspallata que sí controlaban mejor. Sin embargo, la influencia inca es clara en algunos sitios arqueológicos del área metropolitana, evidenciada en materiales de cerámica y otros diseños. No fue solo la imposición de una cultura sobre otra a través del trabajo, sino que se trató del ingreso de todo el mundo andino en forma muy intensa.

- H.C.: Esta influencia incluso se ve en la lengua millcayac de los huarpes. En los diccionarios de los sacerdotes españoles, hay palabras de origen quichua e incluso mapuche. También los lenguajes visuales de los sistemas decorativos de la cerámica huarpe tienen ciertos rasgos y características similares a los del mundo andino.

- La llegada de los españoles también provocó grandes cambios en la sociedad huarpe, llevándolos a un ostracismo que recién se logra romper. ¿Qué significó este encontronazo y cómo repercute hasta hoy?

- C.P.: El impacto fue tremendo, porque se tradujo en la imposición de un sistema económico de encomienda con las poblaciones locales trabajando para los españoles y la apropiación de sus tierras. Esas poblaciones huarpe son mencionadas hasta el siglo XVII y hay una discusión sobre cuándo comienzan a ser declarados como desaparecidos en la historiografía. A través de la arqueología y el estudio de la cultura material, hemos notado que estas poblaciones locales siguen hasta el siglo XVIII presentes en la ciudad de Mendoza, y por más que se los deja de mencionar, continuaron interactuando y transformándose insertos en una sociedad colonial y urbana que también se estaba transformado.

 - H.C.: Fue un verdadero choque cultural entre sociedades que estaban sufriendo los efectos de un mundo inmerso en mucha virulencia con el expansionismo global europeo y el origen del capitalismo. En ese contexto, las poblaciones comenzaron un proceso de etnogénesis a través del cual los fenómenos culturales se tienen como activos en permanente ebullición y regeneración. Uno de los motivos que los españoles tuvieron para fundar Mendoza fue llevarse a los huarpes a Chile para trabajar en las minas, e incluso hay documentación de los siglos XVII-XVIII que indican que muchos volvieron o que morían masivamente en la cordillera. 

Los historiadores locales, al ver que no aparecía la palabra ‘huarpe’ sino ‘indio’ en la documentación de la época colonial posterior al siglo XVII, interpretaron quizás con otro enfoque teórico que los huarpes habían desaparecido como pueblo. El punto es que esa visión del dominante lleva a homogeneizar la visión del dominado a través del concepto de ‘indio’, dado que probablemente los que estaban viviendo en comunidades ya no se vinculaban desde la identidad huarpe porque directamente no se las dejaban expresar.

 

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