La relación entre la teoría económica de Friedman y la crisis en Chile

La relación entre la teoría económica de Friedman y la crisis en Chile

Hace menos de un mes, el periódico argentino La Nueva Mañana presentaba en su sección de Economía un especial que analizaba el modelo económico de Chile y los principios de la economía del país.

Redacción MDZ Online

Hace menos de un mes, el periódico argentino La Nueva Mañana presentaba en su sección de Economía un especial que analizaba el modelo económico de Chile y los principios de la economía del país.

El artículo comenta la manera en que el neoliberalismo se implantó en Chile y cómo el país ha sido visto, durante mucho tiempo, como un modelo económico a seguir por otras naciones de América Latina. Chile es, hoy en día, uno de los países con un mayor índice de desigualdad en todo el mundo, y resulta interesante ver cómo la situación del país se entrelaza con algunas de las teorías económicas de Milton Friedman —el que fue fundador de la Escuela de Chicago—,quien llegó a comparar la economía con el póker. Friedman señalaba que, como en el póker, unos ganan y otros pierden. Asimismo, si en nombre de la equidad las ganancias fueran redistribuidas entre los perdedores, para que todos estuvieran igual que al comienzo, eso le quitaría toda diversión al juego.

Esta feroz comparación nos sirve para entender la realidad de un país con un modelo económico en el que la desigualdad es imperante, la pobreza va en aumento y donde,en los últimos tiempos,el impacto de la crisis se ha traducido en verdaderas batallas en sus calles.

La desigualdad en Chile

Para obtener una medida tangible de la desigualdad en Chile, se puede estudiar el coeficiente de Gini para evaluar la distribución de los ingresos dentro del país. Este factor determina quién posee la mayor parte de las retribuciones o riquezas de un país, y si estos están repartidos de forma igualitaria o si existe un grado de desigualdad.

El coeficiente de Gini de Chile es uno de los más elevados, si no el más elevado —aunque México le sigue de cerca— entre un total de 30 de los países más ricos del mundo. Mientras que nivel global, se encuentra entre los 10 países con la mayor cifra de desigualdad del mundo.

Chile lleva años siendo un país muy desigual y, aunque ciertos datos indiquen que esa desigualdad se va reduciendo, no lo hace a la velocidad necesaria. Este hecho ha sido,en gran parte, el desencadenante de las protestas que han surgido por todo el país.

El oasis del capitalismo

Chile ha sido a menudo alabada por ser un oasis para el capitalismo, una nación estable y próspera en un continente donde esta no es la norma. Sin embargo, la prosperidad del país la han acumulado solo unos pocos, y la disparidad económica ha abierto una brecha social en el país.

El neoliberalismo y la democracia no son sinónimos. El liberalismo salvaguarda los intereses económicos de una minoría, y crea un modelo económico que excluye cada vez a más personas de sus beneficios.Y en eso recuerda a la analogía con el póker. Un juego basado en la toma de decisiones estratégicas, el conocimiento en profundidad de las reglas del póker, y la aceptación de que, para que se proclame un ganador, los demás jugadores deben perder.

En Chile, este modelo ha permitido a un porcentaje minoritario amasar las riquezas del país, mientras que el resto de los ciudadanos se ve afectado por la pobreza, con importantes servicios públicos en declive como colegios y hospitales, añadido a la disparidad de los salarios. La sensación de muchos es que no todos parecen vivir en el mismo país.

La prosperidad de Santiago

Es innegable que Santiago, la capital chilena, es una ciudad próspera. Cuenta con el edificio más alto de Sudamérica en su distrito financiero, llamado «Sanhattan», rodeado de apartamentos de lujo, hospitales y colegios privados.

Dicho esto, el país no sufre de una falta de recursos, sino, como ya hemos mencionado, de una gran desigualdad. La crisis en Chile se plasma en la protesta de los habitantes del país, que denuncian la merma de sus derechos y beneficios como ciudadanos al gobierno en el poder, reclamando la inversión en lo público y un reparto más igualitario de la economía chilena.

El estado de emergencia declarado en la capital del país debido a las numerosas protestas, sumado a la crisis social generada en todo el país, parecen haber abierto los ojos al gobierno de Sebastián Piñera, así como a la plutocracia chilena.

Necesidad de cambio

El presidente ha expresado al pueblo su aceptación de la necesidad de un cambio en el modelo económico y social del país. Mientras que la solución por parte del estado parece estar en la inversión en la calidad de vida general de todos los chilenos, queda por ver cómo Piñera podrá gestionar la crisis y dar paso a un cambio real.

Quizás esto sirva de prueba de que el modelo económico que perduró desde los años 70 y durante la dictadura no sea la opción más acertada en un sistema democrático. Será mejor dejar lo de ganar o perder para el juego del póker.

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