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El clásico sabelotodo

La vi´ctima elige ser inocente frente a sus objetivos. Desea tener razón y no asumir la responsabilidad por sus acciones. Consejo para navegantes: evita «tener razo´n» a cualquier precio, porque puede que a la larga te resulte muy caro. 

lunes, 29 de julio de 2019 · 11:59 hs

Desde el punto de vista social, todos compartimos una serie de creencias denominadas paradigmas que forman los modelos mentales a partir de los cuales actuamos. El problema es que esos modelos condicionantes para la mayori´a de las personas pasan inadvertidos.

Segu´n el doctor Daniel Sidelski, me´dico psiquiatra especializado en psicoterapia siste´mica, la cultura occidental se halla anclada, entre otros, en el paradigma de tener razo´n, que es un cla´sico que condiciona nuestra conducta y esta´ muy presente en nuestra realidad cotidiana.

Para una vi´ctima lo ma´s importante es tener la razo´n. Lucha y discute con todos y por todo para lograr que siempre sea ella, y no otra, la que tenga razo´n. Se pelea con el mundo con tal de imponer su visio´n de las cosas a los dema´s.

¿Alguna vez se encontraron con este tipo de individuos? O, en su caso, ¿fuimos nosotros los que luchamos para tener razo´n costara lo que costase? Y lo ma´s relevante: ¿somos conscientes del enorme desgaste de energi´a que supone discutir para imponer nuestra visio´n a los dema´s?

La vi´ctima siempre elige ser inocente frente a sus objetivos en lugar de ser efectiva. No desea asumir la responsabilidad por sus acciones. El problema es que es una actitud totalmente inconsciente, porque, si le preguntamos a cualquier persona que´ prefiere, seguramente nos dira´ que prefiere ser efectiva. Es comu´n identificar este modelo de persona que todo lo sabe en aquella que esta´ tan convencida de su sabiduri´a que no acepta ni un solo consejo o sugerencia, y menos la posibilidad de aprender algo, ya que esta´ segura de que no lo necesita.

Lo que en el fondo manifiesta es: «Yo te voy a decir co´mo son las cosas; toma nota, porque esto es asi´ y si tu´ piensas algo diferente es porque esta´s equivocado y encima no te das cuenta de ello.»

En ocasiones se vuelven irascibles verbalmente, por no decir violentos. Lo que logran estas personas es impedir el dia´logo y el entendimiento, con lo que vivir o trabajar con ellas resulta muy complicado.

La persona de talante protagonista, en cambio, esta´ abierta a la sana discusio´n, ya que sus creencias le llevan a aceptar las verdades de otros como forma de alimentar y nutrir las propias. Si en una charla opina de distinta manera, analiza lo que la otra persona esta´ planteando e intenta aprender una nueva forma de ver la situacio´n.

En este caso, como ensen~a Stephen Covey, crea una terce­ra alternativa, lo que supone decir: «Ni la tuya ni la mi´a. Entre tu visio´n y mi visio´n construimos una mucho ma´s poderosa, nutrida de nuestras dos posturas, haciendo nacer una posibilidad alterna.»

Esto transforma las diferencias en oportunidades para crecer, ya que profundiza las relaciones y contribuye a crear un clima de encuentro.

De ti depende acun~ar valiosos paradigmas que te acerquen a los dema´s y te permitan aprender constantemente. Es una eleccio´n trascendental. Tu efectividad personal y laboral es tu mayor responsabilidad. Por ello, evita «tener razo´n» a cualquier precio, porque puede que a la larga te resulte muy caro. Cómo decía Baltasar Gracia´n, el primer paso de la ignorancia es presumir de saber.

Por Alfredo Diez, escritor, conferenciante y consultor de empresas / Instagram: alfredo10coach