Mendoza bajó el ritmo de inversión en educación

Mendoza bajó el ritmo de inversión en educación

Pese a contar con mayores recursos coparticipables desde 2015, la provincia no trasladó ese mismo ritmo de crecimiento a la inversión educativa: mientras que la primera aumentó 62,1% en trece años, la segunda lo hizo en 66,2%, cuatro puntos porcentuales menos.

Nicolás Munilla

Nicolás Munilla

Pese a contar con mayores recursos coparticipables desde 2015, Mendoza no trasladó ese mismo ritmo de crecimiento a la inversión educativa, una tendencia que se repitió en varias provincias a lo largo de los últimos años.

Según el informe “¿La inversión en educación evolucionó a la par de los recursos disponibles?” del Observatorio Argentinos por la Educación, en Mendoza los fondos provenientes de la Nación aumentaron 62,1% entre 2005 y 2018, mientras que el gasto educativo lo hizo en 66,2% durante el mismo periodo, es decir, cuatro puntos porcentuales menos.

Teniendo en cuenta la variación real anual del gasto educativo, calculada sobre valores constantes a pesos del 2018, el gobierno provincial redujo la inversión en educación en 2016, 2017 y 2018: -15.8, -0.1 y -7.6 por ciento, respectivamente. En cambio, la coparticipación hacia Mendoza aumentó en los dos últimos años registrados, en 7.1 y 5.9 por ciento respectivamente, mientras que en 2016 había caído un -9.9 por ciento.

Otros datos brindados por el Observatorio refieren al esfuerzo financiero que las provincias realizaron en 2017: en el caso de Mendoza, mientras que el esfuerzo relativo como porcentaje de los recursos totales fue del 29.9%, el gasto por alumno (corregido según el costo de vida local), llegó a 7.4 puntos.

Según la institución, a nivel nacional el menor esfuerzo financiero relativo se registra en las provincias de La Rioja (22,6%), Santiago del Estero (23,8%), Formosa (24,4%), San Juan (25,7%), Catamarca (26,0%) y Jujuy (26,9%). En contraste, el mayor esfuerzo financiero lo realizan la provincia de Buenos Aires (41,6%), Río Negro (35,3%), Corrientes (33,2%), Salta (33,0%), Chaco (33,0%) y Neuquén (32,4%).

En síntesis, las jurisdicciones donde la inversión en educación creció por debajo de la evolución de los recursos coparticipables son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-95.7 puntos de diferencia), provincia de Buenos Aires (-33,7), Jujuy (-25.2), Santa Fe (-20.6) y Santiago del Estero (-19.5). Mendoza (-4.1) y Córdoba (-1) también mostraron incrementos de la inversión ligeramente inferiores al aumento de recursos provenientes del Estado nacional, mientras que en el otro extremo Santa Cruz (84.4), Misiones (69.5), Salta (67.9), San Juan (48.2), La Pampa (45) y San Luis (44.1), la inversión educativa tuvo un incremento significativamente mayor al de los recursos coparticipables entre 2005 y 2018. El resto de las provincias mostraron subas oscilantes entre 0.1 y 27.8 puntos.

"Entre 2015 y 2018 se registró un retroceso de la inversión educativa provincial del 15,6%. Sin embargo, en el mismo período hubo un aumento de 10 puntos porcentuales en la proporción de fondos tributarios disponibles para las provincias. Teniendo en cuenta que la meta de inversión del 6% del PIB se cumplió únicamente en un año (2015), y que el gasto público ha sido deficitario en el período reciente, considerar las responsabilidades de financiamiento compartidas entre la Nación y las jurisdicciones es clave para evaluar la sostenibilidad de la inversión educativa", señala el informe.

Cabe destacar que en el estudio se advierte la necesidad de leer los datos en conjunto: "Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires incrementó su gasto educativo por debajo de la evolución de la coparticipación y es una de las jurisdicciones que menor inversión hace por alumno (7.4 puntos). Sin embargo, también se observa que es la única jurisdicción con un esfuerzo financiero teórico superior al 40%, lo que parece indicar que el problema de la provincia no radica, principalmente, en el esfuerzo del gasto, sino en los recursos totales con los que cuenta el gobierno".

En su caso, Mendoza tiene sus indicadores en torno a la media nacional, excepto el gasto por alumno que se encuentra entre los más bajos del país.

Agustín Claus, especialista en Economía de la Educación de FLACSO, señala: “En el federalismo fiscal-educativo argentino persiste una tensión irresuelta entre la nación y las provincias respecto a qué nivel de gobierno y qué tipo de recursos debe destinar cada uno para financiar la educación. La tensión entre la centralización de los recursos por la Nación y la descentralización de los gastos (Educación, Salud, etc.) en las provincias, requiere convocar a un debate respecto de la estructura del financiamiento educativo”.

Hacé clic acá para leer el informe completo.

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