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El genoma del trigo y el ambientalismo estúpido

Un enorme trabajo científico representó un gran salto para producir alimentos con menos agua y pesticidas. Sin embargo, aparecieron los "no a todo".

Sin llegar a hipótesis apocalípticas, es lógica pura: en las próximas décadas va a faltar alimento en el mundo. Para 2050, se estima que seremos casi 10.000 millones de personas, que las sequías serán más frecuentes y que el territorio cultivable no aumentará. En este contexto, la semana pasada, un consorcio científico sentó las bases para lo que podría ser la solución, aunque su desarrollo deberá sortear la oposición "verde" que, paradójocamente, dice defender el planeta.

Después de 13 años de estudio, un consorcio integrado por más de 60 países descubrió la secuenciación del genoma del trigo. En otras palabras, la comunidad científica cuenta a partir de ahora con un mapa de alta calidad de este grano que representa el 20% de la dieta diaria de un ser humano promedio. En base a esta novedad, se espera que se pueda ampliar la producción sin aumentar la superficie cultivada gracias a un grano que demande menos agua y pesticidas.

Así lo explicó a MDZ Cristobal Uauy, investigador del John Innes Center y uno de los líderes del Consorcio Internacional para la Secuenciación del Genoma del Trigo. "Ahora, los investigadores podrán examinar qué genes se activan en condiciones de sequía, ante una plaga o por la falta de agua, y se podrán intervenir con biotecnológica o de mejora tradicional", comentó, y explicó que el desarrollo de un trigo con menos necesidad de agua y agroquímicos ya no es una utopía, sino una posibilidad cierta de aquí a 10 años.

"Este mapa de alta calidad del genoma del trigo también va a permitir hacer intervenciones para que no tenga resistencia en las personas intolerantes al gluten, en los celíacos", continuó.

Pese a la eventual creación de un trigo que prescinda de agroquímicos, Uauy aseguró que no existe resistencia ni lobby por parte de las multinacionales de pesticidas, pero remarcó que sí hay una barrera: la de los grupos ambientalistas que abogan por alimentos "naturales" y se oponen a lo intervenido genéticamente. "El trigo natural sería una maleza y la gente pasaría horas tratando de sacar unos granos. Fue modificado genéticamente por los primeros humanos. Esto no es transgénico, es una manipulación genética natural", insistió.

"Usando biotecnología podemos lograr variedades que sean resistentes, pero hay lobby ambiental. Es una pena porque queremos reducir el uso de pesticidas y tenemos la solución. En realidad, ellos proponen un método que demora mucho y nosotros tenemos la 'receta' para hacerlo en 10 años", continuó el científico, apenas horas después de que se publicara en resultado del estudio en la revista Science.

En la misma línea, sostuvo que "la complicación viene más que nada de los activistas que no están dispuestos a permitir transgénicos y omiten que podemos combinar genes naturales del trigo con trigos silvestres". "Hay nuevas tecnologías de modificación genética para luchar contra el cáncer y eso lo podemos usar en el trigo. Si no lo logramos, vamos a tener grandes problemas", agregó.

Por otra parte, la secuenciación del genoma del trigo representa una gran noticia para las personas celíacas. "Este mapa de alta calidad del genoma del trigo también va a permitir hacer intervenciones para que no tenga resistencia en las personas intolerantes al gluten, en los celíacos", sostuvo, y se explayó: "Ya se están descubriendo los genes que generan la alergia y los científicos están viendo la manera de desactivarlos".

Sin embargo, esto representa un doble desafío para los científicos, tal como explicó Uauy. "Es complejo porque si se quitan todos esos genes, también se quita la proteína del trigo. Por eso, se están haciendo pequeñas modificaciones en los genes para que queden proteínas y no genere ninguna reacción negativa en los celíacos. Hoy se está haciendo en Europa transgénicamente y ahora, con este trabajo científico, se buscará de hacerlo natural", concluyó.