Mendoza de cartón: de las casas sin agua a una nueva forma de gestión
Hay un barrio del IPV con más de 100 las casas listas en Maipú, pero con un pequeño detalle: no tienen agua potable. Un country de primera línea con cancha de golf comienza a asomar en el pedemonte, pero no tiene impacto ambiental. Una ruta nacional que busca renovarse, pero con problemas de papeles: se hicieron voladuras sin autorización ambiental de la provincia. Calles renovadas a nuevo, pero con cloacas colapsadas bajo su pavimento flamante. Todas postales de una Mendoza de cartón que aparenta renovarse, pero que tiene un riesgo de colapso ambiental y urbano permanente.
El caos con el que Mendoza se ha desarrollado en las últimas décadas fue producto de la lógica "de la imposición". Había leyes y normas que se saltaban con excepciones. Emprendimientos que se ejecutaban antes de preguntar y que quedaron en medio de conflictos limítrofes.
La mancha urbana de Mendoza creció de manera desordenada. Así se ve en la superposición de mapas desde la fundación, hasta la actualidad.
Mirá cómo creció Mendoza
Justamente los motivos más frecuentes de sanción son el Inicio de la Obra antes de obtener la declaración de impacto ambiental (Factibilidad Ambiental del Proyecto, cuyo carácter es previo); la modificación del proyecto evaluado al momento de la construcción sin previo informe a la autoridad de aplicación y haber iniciado obra sin siquiera haber presentado documentación, informado por denuncias. Algunos de los casos registrados por Ambiente son la paralización de la "Posada de Vallecitos" que fue inició los trabajos sin haber terminado la evaluación ambiental. El proyecto San Antonio Golf también fue paralizado por la necesidad de un nuevo plan de efluentes (ya se resolvió). El proyecto Barrio Romero Day, que también fue paralizado temporalmente. La posada Cerro Punta Negra, en Tunuyán, que también fue frenado. Esta lista no contempla casos que son cuestionados desde la sociedad civil, como la fractura hidráulica, que fue aprobada ambientalmente pero fueron recurridos en la justicia por haberlo hecho, según las denuncias, con evaluaciones ambientales incompletas o no informadas correctamente.
Otros proyectos no fueron suspendidos, pero generaron gastos y problemas para la Provincia. Es el caso de un barrio de Maipú, donde se construyeron 107 viviendas. Pero nunca se previó la provisión de agua potable. Por eso el IPV debió financiar la construcción de un pozo para conseguir ese recurso. La perforación ya superó los 300 metros de profundidad buscando agua de calidad que pueda sumarse al sistema.
Hacia un nuevo modelo de gestión
El Plan Provincial de Impacto Ambiental comenzó a dar esbozos de un orden "deseable" para el desarrollo de Mendoza y ahora le deben seguir los Planes municipales y allí pueden aparecer las tensiones entre vecinos. Es que los intereses legítimos que pueda tener cada comuna para desarrollar actividades económicas y la expansión urbana que tenga en mente, puede ser incompatible con la de su vecino. Más en Mendoza: los límites geográficos entre departamentos no tienen nada que ver con la vida cotidiana de sus habitantes.
En las próximas décadas Mendoza va a cambiar. Un ejemplo de lo que viene: tras la resolución del conflicto limítrofe entre Luján y Las Heras y hay en marcha un plan de desarrollo para el pedemonte. El distrito "Vertientes del Pedemonte" creado por Luján necesita agua, redes viales y un plan de urbanización. El intendente Omar De Marchi apuesta a avanzar y tiene un pronóstico: que en 10 años Luján sea el departamento más poblado de Mendoza por desarrollo urbano de esa zona.
Por eso la visión moderna que plantea Unicipio como modelo de gestión urbana conjunta entre los 7 municipios que lo componen puede ser un modelo que cambie la antigua idea de "compartimentos estancos"; esa impronta caudillezca que tenían algunos intendentes que hasta cambiaban de sentido una calle sin consultar. Ese conglomerado de gestión incluye a Lavalle, el departamento más afectado ambientalmente por el desarrollo desordenado del Gran Mendoza.
Desde Unicipio crearon un diagnóstico, uno más, pero por primera vez hay programas concretos de acción. Algunos hasta con líneas de financiamiento. La experiencia de Unicipio comienza a ponerle orden a ese desparrame. Pero corre un riesgo: por ahora depende mucho de la voluntad política que tengan los 7 intendentes para mantenerlo y su estructura es más débil que la autonomía de cada distrito. La necesidad de fortalecer esa unidad de gestión se suma a la lista de temas que requieren una modernización de la matriz geográfica, política y productiva de una Mendoza de cartón que busca ser más sólida.