Presenta:

Asuntos varios

"Vaya, vaya, pero si es nada más ni nada menos que Ms. Purple, quien nos complace con su visita".
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(...) Sufro. Sólo sé que sufro. Sólo sufro. Y nada más. Y nunca más. Digamos que siempre fue así. Diarios. Alejandra Pizarnik.

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- Vaya, vaya, pero si es nada más ni nada menos que Ms. Purple, quien nos complace con su visita. Qué grata sorpresa, de por cierto. Una personalidad encantadora por donde se la mire, llena de vida y virtudes varias, y por lo demás, apreciada por todos los aquí presentes. -dijo Samsa con tono adulador y sin ningún tipo de recato, tal y como acostumbraba a interactuar con el género femenino en general; y a la par, los gestos que acompañaban su locución denotaban un deseo encubierto, el cual se dejaba traslucir a medida que sus labios se aproximaban para dar lugar al siguiente cortejo. A continuación, se hubo levantado de la silla de mimbre en la que se hallaba reposando a gusto sus escuálidas piernas, y sin más, se dirigió a la entrada del jardín para recibir a Ms. Purple, quien a todas luces parecía disfrutar de aquella amena bienvenida.Luego de las salutaciones correspondientes, Samsa invitó a Ms. Purple a que tomara asiento, mientras el resto la observaba de pies a cabeza, con aquella mirada despectiva y altanera con que algunos suelen observar a los pordioseros pedir limosna.

- Oh, así está bien. (En torno a otros asuntos). Ya no tienes de qué preocuparte, querido. Pues sí, era de esperar que las cosas acabasen de ese modo. Uno bien desearía poder alejarse de la realidad muchas veces, pero lo cierto es que nada podemos hacer ante los hechos. Hay quienes lo sobrellevan mejor que el resto supongo, o al menos eso dan a entender, mientras que por otro parte, los hay quienes no pueden concebir la situación como propia. Estos, intentan distanciarse de las circunstancias; huyen despavoridamente del encuentro con sus propios pensamientos, como si ello realmente los pudiese ayudar en algo. Se hallan enceguecidos por el dolor, y esto les impide darse cuenta de que nada ni nadie los podrá rescatar de su lucha interna. -la prestancia con que se expresó Ms. Purple, hubo surtido un verdadero efecto en el estado de ánimo de su interlocutor. Por otra parte, Nicanor, quien se hallaba sumamente concentrado escuchando la conversación entablada entre Samsa y Ms. Purple, hubo evocado en su mente el recuerdo de ciertas palabras que en un tiempo remoto hubieron hecho eco en su interior, las cuales versaban: "... y recuerda bien esto muchacho; no es el tamaño de la cruz lo que nos quebranta, sino, más bien, la encrucijada en la que nos debatimos al momento de tener que optar entre continuar o perecer". El estado de obnubilación en que se hallaba sumido, debíase en parte a los efectos que le insuflaba el entramado de aquel recuerdo el cual poseía un alto contenido simbólico, y por otro lado, a las innumerables reflexiones internas que le propendía el hecho de verse envuelto en tal estado de cosas, al menos desde el paraje de su íntima y reservada cosmovisión, la cual procuraba siempre mantenerse hermética para el resto.

- (Continuando la conversación con Samsa). Pero ya he soltado bastante la lengua, como de costumbre. (Entre risas y sucesivos movimientos gesticulares que denotaban un evidente estado de júbilo en ambas partes). Y dime, ¿cómo van aquellos asuntos de los que me pusiste al corriente hace poco en tu última carta? -interpeló Ms. Purple a Samsa con la intención de darle un giro a la conversación, y para que esta adquiriese un tono más risueño y distendido, pues aún se hallaba alicaída anímicamente como para profundizar en ciertos aspectos que atañían al estado convaleciente de uno de sus hijos.

- Podrían ir mejor, pero uno nunca pierde las esperanzas, ¿verdad? No es nada fácil tener que vérselas con un grupo de hombres cuya ambición más importante consiste en llenar sus bolsillos con dinero, más allá del precio que tengan que pagar para conseguir dicho cometido.Me hallo convencido de que sus acciones son el fiel reflejo de todo aquello que mora en sus corazones, ni más ni menos, y a su vez, sus deseos más manifiestos se hallan contaminados por su falta de escrúpulos.¿Tú qué opinas? Pareces estar un tanto distraído, pero vamos, dinos qué piensas de todo este asunto. (Dirigiéndose a Nicanor, a la espera de una respuesta que apoyase su observación).

- En verdad no creo tener una opinión formada al respecto, sin embargo, me inclino a pensar que nada provechoso puede resultar, si el afán por el dinero se convierte en el motor que impulsa al hombre a realizar sus actos. Si bien es dable aspirar a recibir una remuneración por el esfuerzo y la dedicación congregados a un determinado trabajo, no es menos cierto que la mayor cuota de satisfacción y retribución se hallan depositados en el regocijo interno. -tuvo a bien opinar Nicanor.

Los demás invitados discurrían cada quien en lo suyo, sin darle mayor importancia a la conversación sostenida entre Samsa, Ms. Purple y Nicanor. Para este último, no cabía la posibilidad de que un grupo de personas de tan disímil raigambre pudiese congeniar en lo inmediato, y en última instancia, si ello ocurría sólo podía deberse al solícito interés de un bien mancomunado que el uno pudiese obtener del otro. Los impetuosos intentos de Nicanor para distanciarse del entramado de aquellas relaciones artificiales, le demandaban un gran esfuerzo mental, y es por ello que evitaba entablar relaciones con quienes hallaban un placer casi perverso tras ufanarse por sus lazos vacíos y superfluos. No comprendía el modo en que operaba el mecanismo de dichas relaciones, por lo cual, desistía muchas veces de tener que establecer un contacto con el otro. Comportábase en reiteradas ocasiones como un verdadero troglodita, y en tantas otras, lo asaltaba una especie de misantropía repentina, la cual carecía de un motivo manifiesto que lo dotase de sentido, o que al menos explicase su origen.Cuando ello ocurría, procuraba distanciarse del género humano, y a continuación, su espíritu convulsionado hallaba refugio en los confines del arte. La deiforme melodía de un piano o la lectura reveladora de un libro, resultaban suficientes para que se produjese aquel estado de ensoñación y goce internosa que aspira todo artista. Tras observarse detenidamente a sí mismo y a los demás, llegaba a la conclusión de que no cabía la posibilidad de que sus estados de arrobamiento pudiesen ser compartidos en su totalidad, puesto que para llegar a tal punto, tendría que procurar despojarse de aquellas sensaciones que le producían tanto placer, y ello le resultaba en extremo imposible. Por aquel entonces, su inescrutable vida interior daba reiteradas muestras de hallarse en complacencia con aquellas personas por las que sentía un profuso afecto y estima.

- No encuentro razón alguna para suponer que las cosas no pueden mejorar con el transcurso del tiempo. En el momento oportuno de hallarnos en apuros, no hay nada mejor que una buena sacudida a guisa de ver de qué estamos hechos. -se expresó con un dejo de ironía Samsa, mientras se servía un poco de té en una taza de porcelana bellamente decorada.

- Lamento contrariarlo, estimado Samsa, pero hay quienes simplemente no desean ser partícipes de sus propias desdichas, y por ello deciden alejarse lo más que puedan de su suerte, buscando consuelo en otros derroteros. -Ms. Purple se mostró conforme con la opinión de Nicanor, por lo que Samsa hizo lo mismo, a expensas de compartir o no su parecer. Con ello, pretendía ganarse el cariño y la aprobación de la señorita en cuestión, no sin dejar de considerar el estado de susceptibilidad emocional que se hallaba atravesando en lo inmediato, como si con ello pudiese sacar el mayor de los provechos.

Pasado un tiempo en que la conversación se hubo tornado insulsa, Nicanor, como de costumbre, se dispuso a irse, y en el trayecto de retorno a su casa, sus pensamientos se ocuparon de asuntos varios.

Manuel Arias