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Villas en Mendoza: contrastes, esperanza y dudas

Según un relevamiento de la Nación, Mendoza es la quinta provincia con mayor cantidad de asentamientos, con un total de 205 villas. Pero muchos de los barrios conflictivos ya fueron urbanizados.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Según el  Registro Nacional de Barrios Populares, relevamiento realizado por el Gobierno nacional,  Mendoza se ubica en el quinto lugar entre las provincias que más asentamientos tienen. En todo el país hay 4.100 villas y 205 están en Mendoza.

 Los datos son parte de un relevamiento de la Nación que conforma el registro Nacional de Barrios Populares -el criterio utilizado fue la presencia de ocho o más familias con carencia de dos de los servicios básicos (luz, agua y cloacas).

Sin embargo, las cifras fueron muy criticadas por los funcionarios de cada comuna, debido a que se publicaron nombres de barrios que no solo ya cuentan con los servicios básicos, sino que el cooperativismo y las asociaciones vecinales han hecho que con los años, el progreso de las familias que los habitan sea evidente.  

Este es el caso del barrio San Martín, ubicado al Oeste de la Ciudad y que fue categorizado como barrio popular, y pese a que comenzó de esa manera en los años 50, al día de hoy cuenta con todos los servicios básicos y en su interior hay escuelas, plazas, una comisaría y hasta un supermercado barrial.

Una de las calles principales del barrio San Martín.

Los vecinos del San Martín reconocen la conflictividad de la zona, pero están muy lejos de considerar que viven en una villa. 

No obstante, algunas zonas en las que falta trabajar no bastaron para quitarle el rótulo a un barrio que comenzó con su proceso de escrituración ya en 2012.

Barrio San Martín

El San Martín es un barrio emblemático del Oeste, pero que ha tenido un gran crecimiento desde que llegaran sus primeros pobladores en la década del 50. Los primeros pasos hacia la urbanización se dieron con la Cooperativa Integral que impulsó el cura José María Macuca Llorens, gracias a la que lograron construir viviendas y conseguir los servicios.

De acuerdo con Claudia Cia, quien trabaja en el área de Promoción de la Comunidad y Emergencia Social de la municipalidad de Capital, urbanizar es el primer paso hacia el desarrollo de los barrios, pese a que al principio cuesta que los vecinos se hagan a la idea de que van a tener que pagar servicios, e incluso algunos de ellos prefieren dejar el barrio e ir a "asentarse a otros lados".

El barrio Olivares, con todas sus calles y veredas con la tierra removida para su futura pavimentación.

"Si la solución es un palo, seguirá siendo una villa"

De acuerdo con Cia, en Capital solo quedan dos asentamientos sin urbanizar, el barrio Olivares y el barrio Flores y en el primero ya se han puesto en marcha las obras de pavimento, aguas y cloacas.

Gladys, una de las vecinas más antigua de la zona, según su propio testimonio, aseguró que después de casi 40 años, van a tener los servicios por los que llevan reclamando toda una vida.

Gladys, vecina del barrio Olivares

"Yo crié a mis diez hijos acá y tengo 31 nietos, que también se criaron acá, todos en este barrio", aseguró la mujer y contó que en los comienzos del barrio contaban solo con surtidores de agua en las calles y tenían que salir con baldes para llevarla adentro de la casa.

En el caso de Gladys, sus padres ya vivían en el terreno donde con su marido levantaron un salón que luego fueron dividiendo y allí empezaron su familia, ya con una nena de cinco años, que hoy tiene 41. 

"Esto es villa, porque siempre la dejaron para lo último", aseguró Gladys y contó otras diferencias, como por ejemplo las dificultades que tienen para acceder a los servicios de emergencia: "Acá la ambulancia entra con la Policía, si no, no entra".


Sin embargo, no todos están de acuerdo con que la  urbanización sea suficiente para dejar de considerar villa a una zona, para los vecinos lo principal es tener una vivienda digna.

"Mientras sigamos teniendo techos de nylon, y que lo único que nos den para ayudarnos sea un palo, vamos a seguir viviendo en una villa", señaló Paola, vecina del barrio Olivares y agregó que "vivir en una villa es vivir en un lugar olvidado del que los políticos solo se acuerdan cuando llegan las elecciones, después no vuelven".