Sin los hábitos, llegó a declarar la monja Kumiko
La monja japonesa Kosaka Kumiko llegó a Tribunales para ampliar su declaración indagatoria sobre los abusos ocurridos durante años en el Instituto Próvolo de Luján. Lo que llamó la atención es que Kumiko arribó al Palacio Judicial muy custodiada y desprovista de sus hábitos, vestida de civil y con ropa deportiva.
Ante el temor de que ocurriera algo similar a lo sucedido cuando declaró el chofer de la tragedia de Horcones, quien fue agredido por los familiares de las víctimas en su arribo a Tribunales, se dispusieron importantes medidas de seguridad para proteger a la monja. Sin embargo, no existió necesidad de que intervenga la custodia a raíz de que no hubo familiares de los niños abusados presentes en el lugar.
Kumiko se encuentra imputada por ser partícipe necesaria y encubridora de los abusos que ocurrieron durante años en el instituto lujanino. Es la sexta detenida de la causa y está alojada en el penal Agua de las Avispas desde el viernes pasado, cuando se entregó tras estar más de un mes prófuga.
El pasado viernes, Kumiko declaró ante el fiscal subrogante Flavio D'amore y negó todos los hechos de los que se la acusa; se negó a contestar preguntas de los abogados querellantes y sólo respondió las consultas del fiscal y de su abogado defensor. Hizo hincapié en que es "una buena persona" y en que su función en el instituto para chicos hipoacúsicos era "velar por los niños".
Se espera que en la declaración de hoy Kumiko sí conteste las preguntas de la querella y amplíe su versión de los hechos, ya que los abogados defensores de las víctimas consideran que la eclesiástica sabe mucho más sobre lo que ocurría en el Instituto Próvolo de lo que dejó entrever el pasado viernes.

