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Se podría caer parte de la causa del Instituto Próvolo

La defensa de los imputados se valió de un vericueto legal para cuestionar la prórroga en los tiempos de la investigación solicitada por el fiscal Stroppiana. Pueden quedar sin efecto pruebas y testimonios recabados durante el periodo en cuestión.
Foto: MDZ
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Un vericueto legal aprovechado por la defensa de los imputados por los abusos en el Instituto Próvolo podría hacer caer parte de la causa y provocar el apartamiento del fiscal a cargo de la investigación, Gustavo Stroppiana.

La investigación preliminar en una causa penal debe durar tres meses, pudiendo solicitarse una prórroga de tres meses y una prórroga extraordinaria de 12 meses, una vez vencido ese plazo. El problema radica en que Stroppiana habría solicitado la extensión para la compleja investigación que lleva a cabo sobre el filo del vencimiento.

De eso se agarró la defensa de los imputados para realizar su presentación ante la Octava Cámara del Crimen, que ayer debía decidir al respecto pero solicitó un cuarto intermedio hasta el próximo lunes. En caso de dar lugar a la pretensión de los abogados de los imputados, la causa del Próvolo podría resentirse de manera considerable.

"No sólo me podrían apartar a mí de la causa; se caerían un montón de pruebas que se han ido produciendo y que podrían no tener efecto. En caso de que esto ocurra, habrá que analizar qué pruebas se caen y cuáles subsisten, que son con las que deberá trabajar el fiscal que me reemplace. Es la gran preocupación que tenemos en este momento", anticipó el fiscal Stroppiana.

Con respecto al cuestionamiento que la defensa le realizó, el fiscal agregó: "sostienen que solicitamos la prórroga estando vencido el plazo para hacerlo; nosotros entendemos que no, ya que lo hicimos el último día y es válido. La Octava Cámara del Crimen deberá resolver el lunes".

Muchos testimonios importantes en Cámara Gesell habrían sido recabados durante el periodo cuestionado por la defensa de los imputados; declaraciones que comprometen a otras personas que trabajaban en el instituto además de los cinco imputados originales (los curas Horacio Corbacho y Nicola Corradi; y los empleados Armando Gómez, José Luis Ojeda y Jorge Bordón), entre ellas la monja Kosaka Kumiko, quien se convirtió en la sexta detenida de la causa, como partícipe primaria y encubridora de los abusos.

Asimismo, durante esta última etapa se realizaron varios allanamientos y operativos de recolección de pruebas que también podrían quedar sin efecto; provocando un daño considerable en la investigación que inició el fiscal Fabricio Sidoti, continuó Gustavo Stroppiana y ahora podría quedar en manos de un nuevo fiscal subrogante.