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Empoderar a la mujer, un tema clave en las cifras de embarazos

En 2016 se registraron 2.000 partos menos que el año anterior, con mayor tendencia a la baja entre las adolescentes. El Gobierno celebra la noticia pero advierte que debe trabajar más en zonas rurales.

La cantidad de partos en Mendoza cayó en más de 2.000 nacimientos durante el año pasado, dado que se contabilizaron 33.401 nacimientos de niños vivos, contra los 35.515 partos que se registraron en 2015. A su vez, los embarazos en mujeres menores de 20 años también tuvieron un significativo descenso, pasado de 5.005 a 4.380 en solo un año. 

Para el Gobierno estas cifras son alentadoras, especialmente en los embarazos adolescentes, ya que revelan que las jóvenes y adultas se está "empoderando" respecto a la salud reproductiva y logra una mayor "visibilización" como "sujeto de derecho", en base a un mejor acceso a la información y los servicios sanitarios, siendo más significativo entre las mujeres con mayor vulnerabilidad social y que viven en zonas rurales y urbano-marginales. A su vez, se destaca que no solo se avanza en la disminución de los embarazos no deseados, sino también en la mejora de las condiciones sanitarias para la planificación familiar en materia reproductiva. 

La encargada del Programa de Salud Sexual y Reproductiva, Roxana Cabrera, manifestó que la disminución de los embarazos en Mendoza obedecería a que "la mujer se está empoderando, cuidando y definiendo cómo y cuándo tener sus hijos" dado que "ahora puede planificar su maternidad", más allá de una mejor accesibilidad a los métodos anticonceptivos, que se viene sosteniendo en los últimos años. 

"Ello habla del empoderamiento que tenemos como una meta a cumplir en cuanto a los derechos de salud sexual y reproductiva", señaló Cabrera. 

Puntualizando en los embarazos adolescentes, la funcionaria señaló que "es multicausal y no lo podemos prevenir solamente con la pastillita. Si los métodos anticonceptivos no van acompañado de una información sustantiva importante, de una consejería y de una reducción en los riesgos de adquirir infecciones de transmisión sexual, no tiene mucho sentido".

La idiosincrasia cultural, un escollo a sortear

Aunque es una problemática sanitaria extendida en toda la provincia, en determinadas zonas rurales y urbano-marginales persisten núcleos "duros" de jóvenes embarazadas, lo cual obedece tanto a la falta de acceso a servicios de salud como al arraigo cultural de esas comunidades, que cuentan con dinámicas sociales propias. Cabrera comentó cómo se trabaja en esos sitios: "Tratamos de respetar la idiosincrasia de los lugares pero no por eso dejamos de dar información. Aunque en dichas comunidades persistan ciertos mitos e ideologías respecto a los métodos anticonceptivos, intentamos desterrarlos para que los pacientes puedan acceder a una consulta o una herramienta de protección". 

"Si bien la idiosincrasia de la comunidad puede que no sea favorable para salud sexual y reproductiva, damos charlas y talleres y abrimos espacios de consulta, coordinando acciones con los municipios", indicó. Parece ser que ese progresivo abordaje da resultados: "Tímidamente se van acercando y, una vez que se sacan las dudas, la cuestión cambia rotundamente".

En ese sentido, Cabrera reconoció que "hay adolescentes cuyo proyecto de vida es formar una familia, por lo tanto buscan quedar embarazadas a temprana edad". Por lo tanto, subrayó, "tenemos que trabajar mucho en, si la joven quiere espaciar el tiempo en el que vaya a buscar otro bebé, garantizarle todos los métodos y la información necesaria y disminuir las barreras de acceso de esa población a los efectores públicos, para que la paciente pueda definir cuándo y cómo planificar sus embarazos".

Es así que, en vez de fomentar un sistema "expulsivo" que castigue a la adolescente embarazada, se ayuda a la joven madre durante la gestación del bebé, desde los controles de embarazo, hasta tener al niño en un lugar seguro. "No es algo que nos competa porque ya hay direcciones estatales y centros de salud que lo hacen, pero trabajamos mucho en dar algunos tips para que la paciente llegue a concluir su embarazo de manera saludable y, en el futuro, acceda a métodos anticonceptivos".

Finalmente, Cabrera dejó en claro que el Programa de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia no solo seguirá en su meta de bajar los embarazos adolescentes, también busca "hacer hincapié en que la paciente sea visibilizada como sujeto de derecho y no termine siendo subsumida como una persona que solo puede procrear sin poder gozar de su sexualidad plenamente o planificar sus embarazos". 

"Esto implica empoderarla, darle información y disminuir las barreras de accesibilidad al sistema de salud. En la medida en que nos sigan dando bien los números, significa que la mujer está pudiendo decidir", reflexionó.