Mendoza despidió al Indio Solari: las emotivas postales de un día que quedará en la historia del rock
La muerte del eterno líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota marcó la jornada del viernes. Los mendocinos también se reunieron para dar el último adiós a quien hoy se convirtió en leyenda.
Un santuario y los fieles, realizando la "Misa Ricotera".
Fotos / Julieta CaballeroEn la madrugada del día viernes, el Indio Solari pasó a formar parte de las leyendas del rock argentino. A los 77 años, el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, El Mister y los Marsupiales Extintos dejó la Tierra y dicha noticia paralizó al país. Los fanáticos no tardaron en hacer lo que debían hacer: homenajear a uno de los grandes que parió la cultura nacional.
Casi en simultáneo con la Plaza de Mayo, Mendoza se unió a diversos puntos del país que decidieron reunirse y despedir al ídolo de la cultura popular. Creador de grandes temas... imposible limitarse a la mención de algunos. El Indio tenía eso, no hacía falta entender el verso de su poesía, simplemente había que sentirlo; y eso lo entendieron quienes oficiaron la "Misa Ricotera" a Carlos Alberto.
Mendoza despidió al ídolo
-
Te puede interesar
La agenda definitiva para hacer algo bueno el fin de semana
Pasadas las 19 horas, la muchedumbre mendocina se reunió en la Plaza Independencia, con banderas y velas. Lo que en un principio parecía un grupo pequeño, rápidamente se convirtió en una gran convocatoria religiosa en honor a la leyenda que hoy dice presente en la memoria y los corazones.
Con los clásicos himnos como "Ji ji ji", "Yo no me caí del cielo", "Preso en mi ciudad" y muchos más, el último pogo hizo temblar el centro de la plaza histórica. Mientras esto transcurría, un santuario fue armado con la iniciativa de algunos presentes. Con una remera con la tapa del álbum Oktubre y numerosas velas alrededor, los fanáticos se unieron en una sola causa: despedir al Indio Solari.
"El Indio no está muerto", resonaba en las esquinas del lugar. Numerosas anécdotas dijeron presente en la noche del viernes. Desde adultos que crecieron con Solari, hasta aquellos hijos que nacieron con él. De padres a hijos y que lo sepa desde el más allá: el Indio se fue generando unión entre seres queridos (y los no tanto).
La intergeneracionalidad fue el ingrediente principal del homenaje. Las diversidad etaria y las historias traspasadas de generación en generación condimentaron el último adiós al ídolo. Desde niños con buzos y remeras con "PR", "Oktubre", "El Indio"; y adultos abrazados con una bandera característica, Mendoza le entregó el pase a la eternidad a uno de los máximos líderes del rock popular.
En el lugar, aparecieron los ricoteros que siguieron al Indio en cada paso que dio, muchos recordaron el 2013 y 2014 con gran nostalgia y alivio, trayendo a la memoria aquel recital en la Zona Este de la provincia que se coronó con más de 150 mil personas: una última misa ricotera que estuvo intacta en el consciente colectivo.
Hoy, quienes no vivieron los grandes pogos en vivo y la energía ricotera, tuvieron un honor mayor: despedir al Indio Solari, un artista que dejó el plano terrenal y le permitió a los argentinos una vez más, tener una nueva razón (y pasión) para unirse.




