Botero, el eterno artista "joven"
El próximo 19 de abril el artista colombiano Fernando Botero cumplirá 85 años, una edad que para él es apenas la entrada a la juventud como pintor aunque lleve cinco décadas vigente en los más importantes museos del mundo.
Entre risas, el maestro recuerda la frase del renacentista italiano Tiziano, según el cual "los pintores aprenden a pintar después de los 80". "Soy un joven de casi 90 porque, como artista, uno siempre siente que debe mejorar", insiste.
Botero nació el 19 de abril de 1932 en Medellín, la segunda ciudad en importancia de Colombia, en el seno de una familia conservadora de clase media conformada por sus padres y dos hermanos más.
Cuando tenía cuatro años, su padre, el comerciante David Botero, murió de un ataque al corazón y fue su madre, Flora Angulo, quien con mucho esfuerzo sacó adelante a los tres pequeños.
Después de que su tío lo metiera en el mundo de la tauromaquia aspirando a que algún día fuese el protagonista de una faena, Botero descubrió que su vocación era la pintura y consiguió su primer trabajo como ilustrador de "El Colombiano", uno de los periódicos más tradicionales de Medellín.
Con 17 años se trasladó a Bogotá, donde celebró su primera exposición individual para tres años después viajar a España y estudiar en la Academia de San Fernando de Madrid.
Su recorrido por Europa se extendió a Italia y Francia, países en los que perfeccionó su técnica y descubrió el amor por el volumen tan característico de sus obras.
Después de casarse con Gloria Zea, de la clase alta bogotana, el pintor se instaló con ella en México. Allí conoció varios de los contactos que lo ayudaron a ser reconocido a nivel internacional.
"Yo siempre he vivido de la pintura, a veces muy pobremente, pero siempre ha sido producto de la pintura y de mis obras", recordó el maestro en una entrevista con el diario "El Tiempo".
Botero tuvo tres hijos con Zea, de quien se divorció en 1960, y uno más con su segunda esposa, Cecilia Zambrano, con quien estuvo casado casi 10 años.
Su relación terminó en 1975 como consecuencia de la trágica muerte de su hijo Pedro, de cuatro años, en un accidente de tránsito en España. Tres años después, contrajo nupcias con la artista griega Sophia Vari, con quien vive actualmente entre París y Pietrasanta, en Italia.
Con casi una treintena de exposiciones permanentes en todo el mundo y al menos una decena de donaciones, entre ellas la paloma blanca alusiva a la paz que entregó a finales del año pasado al presidente colombiano Juan Manuel Santos, Botero es reconocido como uno de los artistas contemporáneos más importantes.
Aunque este año no estará en su país para la celebración, pasará su redondo cumpleaños con su familia y amigos en Roma.
"En Roma celebraré mi cumpleaños este año en compañía de mi familia y amigos, porque me sueño con una cena tranquila, en un restaurante", dijo el maestro durante su visita a Cartagena de Indias en enero pasado en donde su nieta Andrea Wild se casó.
Mientras, de Suiza a China, Italia, México y Francia se verán "las gordas" que Botero asegura nunca haber pintado. "Nadie me cree, pero lo que pinto es volumen", sostiene.
Una de las exposiciones que más lo emocionan este año es la programada para octubre en Aix en Provenza, Francia, donde sus "gordas" dialogarán con las obras de Picasso.
"Será una gran exposición denominada 'Botero, diálogo con Picasso', en la cual se podrán apreciar 50 obras mías y 14 de Picasso", destacó el maestro en un entrevista con "El Colombiano" de Medellín. Allí "se escapa" de vez en cuando, sobre todo en época cálida.
Además ésta será una vuelta al sol realmente especial debido a que desde finales de 2016 circula un libro publicado por la editorial Assouline con 100 ilustraciones del maestro, varias de ellas inéditas; y antes de terminar este año pretende lanzar otro texto con sus dibujos y descripciones del Nobel peruano Mario Vargas Llosa.
Para el día de su cumpleaños, el Museo de Antioquia, que cuenta con una exposición permanente de su obra, tiene prevista la entrada libre de visitantes y la realización de recorridos guiados para ahondar en la trayectoria e importancia del pintor y escultor.
Aunque en general Botero considera que "le ha ido bien" y que cada año que pasa la vida lo premia, reconoce que hay una crisis en su vida que nunca logrará superar y es la muerte de su tercer hijo.
"Pedrito", el cuadro que pintó para inmortalizar al pequeño, es sin duda uno de los más importantes en su historia. "Si he hecho una obra maestra en mi vida es ese cuadro, primero que todo porque es muy bien pintado, con mucho sentimiento y con una composición muy esperada".
Fuente: DPA