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Neuronas Espejo o el arte de sentir al otro

¿Podemos no emocionarnos cuando nuestro jugador de futbol favorito hace un súper gol o no llorar cuando en el film los actores sufren? ¿Las emociones se transmiten?
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"Llamo religioso al que entiende el sufrimiento de otros", Mahatma Gandhi

Recuerdo que era una noche de primavera. Alrededor de las dos de la mañana mi hermana Silvina empezó a gritar de dolor. Se apretaba el lado derecho de la ingle y no podía caminar. Obviamente, el episodio terminó en cirugía de apéndice. Lo llamativo fue que durante todo ese tiempo, yo podía sentir el dolor que ella manifestaba, y, más aún, lloraba a la par.

Los seres humanos podemos imitar conductas e identificarnos con las emociones de otros.

Los niños crecen aprendiendo conductas del medio que los rodea. ¿Y cómo lo hacen? Sencillamente, imitando. Las nenas retan a sus "bebés" muy enojadas; eso es porque, además de imitar lo que sus mamás hacen con ellas (gestos y palabras), han captado la emoción de enojo frente a algo que no está bien. Y esto no es obra de magia.

En la evolución como especie, nuestro cerebro ha tenido que desarrollar redes neuronales que lo ayuden a adaptarse a las reglas de convivencia social.

Corría el año 1988. En Parma, Italia, un grupo de científicos dirigidos por el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti estaba investigando sobre la prensión en monos. Querían saber qué grupo de neuronas controlaban la actividad de asir elementos en esos animales. Y, como pasa con todos los grandes descubrimientos, observaron que una zona cerebral ubicada en el lóbulo frontal, se activaba no solamente cuando el animal tomaba un objeto, sino también cuando observaba a alguien hacerlo.

En el año 1996 publicaron un artículo que recogía registros de actividad de 532 neuronas ubicadas en el lóbulo frontal, que se excitaban cuando se observaba a un semejante llevar a cabo una acción. Denominaron a este grupo de células neuronas espejo, porque "reflejan" la actividad de otros. Su principal función es permitirnos comprender por lo que otros pasan.

Dentro de los claustros de las neurociencias se considera uno de los hallazgos más revolucionarios de los últimos tiempos. Y desde ese momento se han sucedido como cascada investigaciones con seres humanos alrededor del mundo.

Pensemos en la vida de nuestros antepasados homínidos. ¿Cómo se transmitían los grandes descubrimientos como el uso del fuego, de la rueda, del arte rupestre, del lenguaje gestual? A través de la imitación. ¿Y qué fue lo que posibilitó esto? La selección natural favoreció el crecimiento en nuestro cerebro de conexiones entre estas neuronas especulares.

Estas neuronas, cuando se activan, nos dan una comprensión inmediata e implícita de las acciones de los otros. Es como si en ellas hubiera un diccionario que nos traduce la intención de la otra persona cuando emprende una acción con sólo verla actuar y, además, posibilita identificar en nuestro cuerpo lo que vemos en el otro. El doctor Rizzolatti lo resume como "vemos porque actuamos y podemos actuar porque vemos".

En el plano de las relaciones humanas esta teoría causó un revuelo importante, porque si hablamos de una comprensión de la conducta del otro previa al análisis racional, podemos decir que habría una conexión cognitiva y emocional, que sustentaría la empatía, intención básica para la vida social y fundamento de los comportamientos morales.

El neurólogo Vilayanur S. Ramachandran llama a las neuronas espejo "neuronas de la empatía", porque considera que si al ver una conducta, se activan neuronas que permiten comprender y realizar la acción, se puede entender también cuál es el objetivo de ese comportamiento, y, por lo tanto, cuál es la necesidad que lo genera. Así, podemos "sintonizar" con las otras personas.

El mismo especialista afirma que las neuronas espejo podrían ser el mecanismo neural básico que garantice la adquisición del lenguaje, con lo cual, sería también fundamental para el proceso de convertirse en persona.

Somos seres sociales. 

El entender las conductas, intenciones y emociones de los demás nos permitirá sobrevivir. Las neuronas espejo nos posibilitan acercarnos a la mente de los demás, sintiendo, no pensando.

Venimos a este mundo equipados para la conexión emocional, para acercarnos al otro desde el entendimiento, desde la pasión.

La violencia, la incomprensión, el sometimiento, no son parte de nuestro bagaje. Que no te lo hagan creer.

«Las neuronas espejo harán por la psicología lo que el ADN hizo por la biología: proporcionarán un marco unificador y ayudarán a explicar una multitud de capacidades mentales que hasta ahora han permanecido misteriosas e inaccesibles a los experimentos», Vilayanur S. Ramachandran. 

Cecilia C. Ortiz / Mat.: 1296 / [email protected]