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"En Finlandia le dan importancia a que el chico sea feliz cuando aprende"

Emma Cunietti, docente y funcionaria del gobierno escolar mendocino, cuenta cómo fue su experiencia en ese país considerado modelo de calidad educativa en el mundo.
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El modelo educativo finlandés hoy es referencia en todo el mundo. Por eso cualquier país que quiera mejorar la calidad de su formación docente no puede ignorar ese sistema. En ese plan, Argentina firmó un acuerdo de cooperación para el asesoramiento en aspectos puntuales, como el diseño del sistema educativo, los procesos de enseñanza, la formación docente y el diseño e implementación de mecanismos de evaluación, entre otros.

El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, dejó en claro que no se trata de traspolar directamente el sistema finés al nuestro: "Tenemos que tener la humildad de observar las buenas prácticas de otros países. No para copiarlas literalmente, sino para ver si algunas de ellas pueden adaptarse a nuestra realidad concreta".

Este paso no se dio de un día para el otro. Desde hace unos años, docentes y funcionarios del área viajan a Finlandia para capitalizar la experiencia de sus pares en un modelo que está muy avanzado respecto de lo que ocurre en Argentina y buena parte del mundo.

Mendoza también ha sido parte de ese acercamiento estratégico. La subsecretaria de Planeamiento y Evaluación de la Calidad Educativa, Emma Cunietti, fue uno de los 25 educadores de Mendoza, Jujuy, Salta, San Juan, Entre Ríos y Buenos Aires elegidos para viajar al país nórdico a observar y aprender cómo se forman quienes están al frente de las aulas.

"Fuimos representantes de seis provincias que trabajamos un proyecto para mejorar la formación de los docentes porque Finlandia cuenta con un modelo muy evolucionado. Argentina todavía está un tanto atrasada. De lo que observamos, hay cosas que se pueden hacer acá sin tanto protocolo y otras que sí van a requerir algunas nuevas normativas", cuenta Cunietti.

La funcionaria de la DGE habla de los distintos modelos que hoy son referencia en el mundo: "Hay sistemas educativos a los que les ha ido muy bien, que trabajan con un nivel de exigencia alta para toda la vida, como es el caso de Japón, Corea, con logros muy importantes. Y otros, como Finlandia, que han desarrollado un gran nivel de competitividad apuntando a la felicidad de aprender. Le dan importancia a que el chico sea feliz cuando aprende. Ese modelo también se extiende a los países bálticos. Eso me parece importante, porque son modelos sociales. Se le da importancia a que la gente genere proyectos de vida saludable y la escuela es una herramienta para lograrlo".

La realidad acá a la vuelta parece la contracara. La docente lo reconoce: "En la evaluación de PISA surge como mayor indicador que nuestros chicos se aburren en el aula. Un alto porcentaje dice que no le gusta ir a la escuela. Hay que poner el foco ahí. El plan Aprender nos muestra que cuando un chico aprende desarrolla la autoconfianza. Las escuelas finlandesas generan un contexto de comodidad para el aprendizaje. Los chicos se sacan los zapatos, tienen almohadones, sillones, carpitas, un ámbito relajado; incorporan lo lúdico de manera natural. Cuentan con un marco amigable".

Respecto de cuán lejos estamos del modelo finés, Cunietti opina que "podemos ir hacia ese modelo gradualmente. Por ejemplo, el aprendizaje por proyectos se trabaja mucho allá. Los chicos hacen todo de manera integrada de tal manera que para ellos el aprendizaje tiene un sentido. Acá tenemos instituciones que hacen cosas similares, incluso algunas vienen de recibir el premio a las escuelas solidarias. Pero una cosa es que prosperen proyectos aislados y otra que sean parte de una política integral. En Finlandia son fundamentales los entornos formativos. Tienen aulas exclusivas de lengua, historia, biología, donde los chicos se nutren del contexto".

Para Cunietti, la clave del sistema finlandés es la altísima profesionalidad docente. En cuanto a qué apuntar, tras el acuerdo con Finlandia, la experimentada educadora considera que "un aspecto importante para aplicar aquí son los entornos educativos, que los chicos vayan a aulas especiales. Eso se puede hacer y de hecho hay escuelas donde ya se hace, pero hay que potenciarlo". 

"Lo otro que hay que hacer es trabajar por proyectos, logrando una integración que le dé sentido a lo que hacen los chicos, que le encuentren el gusto a que aprender sirve. No es tan difícil hacerlo. Hay que trabajar para que no sean esfuerzos aislados de una institución sino un modus operandi".

Como síntesis de hacia dónde poner el acento de esa educación aggiornada, Cunietti plantea que "el trabajo no tiene que estar concentrado tanto en los contenidos sino en desarrollar las capacidades del alumnos. Trabajar en equipo. Hay contenidos que quizás se desactualizaron pero si se desarrolló una capacidad eso sirve para aprender otra cosa. Sin duda, tener un sistema educativo que se centre en las capacidades a desarrollar va a abrir la puerta a otros aprendizajes".