Atención: las apneas del sueño y la memoria
"Es terrible...la primera vez pensé que se había muerto, porque no respiraba. Después un fuerte ronquido me marcó que no era así. Decidí irme al cuarto de al lado, porque me resultaba imposible dormir".
Te puede interesar
Nuñez: derrumbe en una excavación sobre Avenida Lugones
Tema de chistes y gastadas en muchas reuniones, motivo de desencuentros amorosos...un testimonio que, seguro, resulta familiar para muchos. Y es que el fenómeno de las apneas el sueño, pasa desapercibido para quien las padecen, pero resulta perturbador para los que comparten el sueño con él.
El síndrome de apnea del sueño (SAS) se trata de episodios de hipoxia (deficiencia de oxígeno) recurrentes durante el período de sueño, que suele acompañarse de ronquidos. Así, la persona dormida, sufre una disminución de oxígeno, que intenta compensar realizando un esfuerzo respiratorio (ronquido) que termina en la apnea. Entonces, el sueño resulta fragmentado y poco reparador, para el paciente y para quienes conviven con él.
El episodio de apnea implica que el flujo de aire es interrumpido involuntariamente durante más de 10 segundos. Y tenemos un síndrome cuando ese episodio se repite 30 veces durante 7 horas de sueño o bien cuando se dan 10 en una hora de sueño.
Existen tres tipos de apneas: obstructivas (se produce una descoordinación entre los músculos del tórax y los del abdomen, acompañada de reducción de oxígeno), centrales (el sistema nervioso central no puede activar los músculos implicados en la respiración) o mixtas (hay bloqueo del flujo aéreo sin movimientos del tórax ni abdomen). Las más comunes son las obstructivas.
Esta patología se da entre el 1% y el 10% de la población, porcentaje que se incrementa con la edad, hasta llegar al 30% a los 65 años.
El SAS puede acompañarse, además, por inquietud motora (movimientos constantes), sonambulismo, enuresis, somniloquio (personas que hablan dormidas) o ataques que asemejan crisis epilépticas. Durante el día, estas personas suelen tener excesiva somnolencia, por lo que son más proclives a padecer accidentes de tránsito y/o laborales.
¿Quiénes son más propensos a padecer SAS?
Roncadores
Sexo masculino
Sobrepeso
Hipertensos
Historia familiar de apneas
Ingesta de sustancias antes de acostarse, como hipnóticos, sedantes, alcohol, etc.
Estrechamiento de faringe
El diagnóstico se realiza en base a: historia médica y familiar, examen físico, estudios de sueño y evaluación neuropsicológica.
El cerebro necesita de oxígeno para funcionar, y las células nerviosas son sumamente sensibles a la falta de este elemento. Debido a la hipoxia intermitente que se produce durante la apnea, el rendimiento cognitivo sufre alteración. Las capacidades de atención y concentración se encuentran marcadamente alteradas. Y, si al paciente le cuesta prestar atención y concentrarse, se verá afectada la memoria a corto plazo, es decir, la persona encontrará dificultad para retener, y, por ende, para aprender información nueva. Esto se traducirá en problemas para recordar mensajes, eventos, etc.
El juicio crítico (la capacidad de analizar, entender, evaluar la realidad) también se ve comprometido con esta alteración.
El doctor Ricardo Osorio, profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York ha dirigido un estudio que vincula la apnea del sueño con un aumento en el desarrollo de la placa amiloide en el cerebro, que es característica de la Enfermedad de Alzheimer. Los investigadores concluyeron que mientras más grave era la apnea del sueño, más placa se acumulaba, con lo cual, mayor la posibilidad de desarrollar Alzheimer.
Si vos o tu pareja sospechan que padecés SAS, tenés que estar atento a:
Posturas durante la noche: Si estás dando vuelta y girando en la cama la mayor parte del tiempo; si te es difícil dormir de espaldas porque notás que te quedás sin aire.
Ronquidos.
Despertares nocturnos.
Despertar con palpitaciones y/o sensación de falta de aire.
Sensación de sueño poco reparador.
Dificultades cognitivas durante el día: sensación de "embotamiento mental", dificultad para concentrarse, para retener información.
Irritabilidad.
Hay que recordar que no todas las personas que roncan pueden padecer SAS. Entonces, como siempre digo, ante cualquier sospecha, conviene consultar.
El tratamiento de esta afección consiste en administrar una presión positiva contínua en la vía aérea: se coloca una máscara nasal que se fija a la nariz mediante unos arneses y a través de un compresor externo se proporciona aire. Y, si, suele ser molesto llevar la mascarilla, y, por otro lado, el ruido del compresor también puede ser disruptivo. Pero mejoramos el aporte de oxígeno, con lo cual nuestro organismo, y nuestro cerebro, por supuesto, reciben su alimento principal. Así, evitamos las consecuencias peligrosas.
Si notás que durante el día tenés dificultades cognitivas, puede que no estés descansando bien. También, tengamos en claro que el que ronca, no lo hace a propósito para molestar. El ruido puede estar expresando alguna disfunción interna. El organismo es sabio y se hace entender.
Lic. Cecilia C. Ortiz / Mat.: 1296 / [email protected]


