Mejoró el presentismo policial: hay menos efectivos con tratamiento psicológico
La cifra no impresiona si se la ubica en contexto: de una planta de 9.702 efectivos policiales en la provincia, actualmente sólo 56 están con pedido de licencia para estar bajo tratamiento psicológico o psiquiátrico. Esto representa un escaso 2,6%, según precisa a MDZ Belén González, directora de Capital Humano y Capacitación.
En total son 148 los policías que, por distintas enfermedades, ya superaron los tres meses de licencia (cada 30 días deben renovarla) y fueron pasados a disponibilidad para realizar otras tareas.
Sacando un promedio mensual, el año pasado fueron 283 con licencia por alguna psicopatología; en el 2015 similar cantidad; 229 en 2014; y 203 en el 2013.
En todos esos casos, el policía hace un tratamiento con algún profesional del sector privado, pero es una Junta médica psicológica del Ministerio de Seguridad la que va siguiendo el paso a paso de su evolución.
En cuanto a qué garantía hay de que no sea un psicólogo amigo el que lo trate y falsee el cuadro real del paciente, la funcionaria de Recursos Humanos asegura que "eso no ocurre. Hasta ahora no hemos tenido problemas. Nuestros especialistas van haciendo un seguimiento y luego la Junta analiza los estudios y determina si les dan o no el alta. En función de eso se toma la decisión de sacarles el arma. El sistema es bastante estricto. Cuando presentan un cuadro psiquiátrico severo se les da un inapto definitivo y la baja".
González remarca que cuando están bajo tratamiento y abocados a otra tarea, no disponen del arma, sobre todo en aquellos casos en que han sido denunciados por violencia de género. También en este rubro las cifras han disminuido significativamente. El año pasado había de dos a tres casos por semana. "Hoy el panorama está bastante más tranquilo", admite.
Para la funcionaria, esto tiene que ver conque los policías son conscientes de todo lo que pueden llegar a perder, en lo laboral y lo económico, y por otra parte porque hay menos denuncias falsas en un tema por demás delicado y con fuerte presión social. Lógicamente, en estos casos por prevención se les saca el arma reglamentaria. Hasta no estar seguros, mientras se les realizan los estudios y analizan su contexto familiar, no se les devuelve.
La pregunta clave es por qué hubo una baja tan significativa del ausentismo. "Es muy sencillo. Están más controlados. Desde el año pasado, por una resolución del ministro se hacen descuentos por faltas injustificadas. Si la ausencia tiene que ver con la ART, un embarazo o casos de enfermedades crónicas, entonces no se les descuenta. A partir de la existencia de este ítem, faltar no les da lo mismo. Si no está justificada la falta se va a producir el descuento. Antes, la parte psicológica podía usarse como una excusa y ahora saben que a la Junta la van a pasar porque están bien. Hay mucho más filtro", reconoce González.
Los requisitos para los nuevos efectivos también se han intensificado. En el ingreso al Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP) sí o sí hay un cuerpo psicológico y uno psiquiátrico. Para poder ingresar se les hacen estudios, encuestas y entrevistas. Antes era más una salida laboral que vocacional, y ahora se aspira a que prime esto último. Si se detecta que el aspirante apunta sólo a conseguir un trabajo más, puede resultar un escollo insalvable.