Presenta:

Una obra de arte que descifran solo los genios

Diego Velazquez pintó la obra más intrigante de la historia, llena de detalles y cientos de teorías. "Las meninas"
Foto: Cultura Colectiva
Foto: Cultura Colectiva

A pesar de ser una obra que todos pueden admirar por su increíble realismo, es necesario estudiarla y reflexionar sobre sus detalles para comprenderla de una forma más acabada. "Las meninas", de Diego Velazquez, van más allá de los aspectos técnicos.

La obra fue terminada en 1656, se trata de un óleo sobre un lienzo en el que el autor innovó en su perspectiva aérea. Tiene tres fuentes de luz, una de la ventana derecha, otra del lado izquierdo y una más desde el fondo.

Lecturas posteriores de la obra han dado a pensar que el autor tenía conocimientos sobre cosmografía y astronomía y eso queda reflejado, si se mira con atención pueden encontrarse elementos esotéricos u ocultistas en ella. 

"En contraparte, Charles Tolnay, historiador de arte, sostenía que se trataba de una especie de alegoría de la creación artística del pintor", de acuerdo con el sitio Cultura Colectiva.

"El espectáculo que él contempla es dos veces invisible; porque no está representado en el espacio del cuadro y porque se sitúa justo en este punto ciego, en este recuadro esencial en el que nuestra mirada se sustrae a nosotros mismos en el momento en que la vemos", agregó Foucault, de acuerdo con el mismo sitio. 

"Si vemos el cuadro con detenimiento, veremos cómo el espectadores es mirado directamente desde todos los sujetos del retrato. Está ahí, percibido por todos. Una especie de sorpresivo visitante", se agrega.

Por su parte, Lacan sostenía: "Es pues, la presencia del cuadro en el cuadro lo que permite liberar el resto de lo que está en el cuadro de esta función de representación y es en esto que este cuadro nos capta y nos sorprende". 

Para el autor esto permite demostrar la presencia de un 'fantasma' representado en el espectador.

Ambos autores coinciden en que se trata de un juego de representaciones, sin embargo, para Lacan las figuras de los Reyes en un cuadro es el sujeto del lienzo.

Mientras que para Foucault, el juego entre las miradas y la representación es una ejemplificación de aquello que no puede decirse; es decir, aquello que se invisibiliza de la escena y lo explica:


«Foucault considera el punto ciego de la visión, mientras Lacan radicaliza esta aproximación para pensar aquello que subtiende el campo de la visibilidad. Por eso su análisis considera fundamentalmente el componente lumínico del cuadro».


Se ve pues, cómo se trata de un momento de irrupción. Parece que el mundo está en pausa. Quizás es tal la razón por la que un áurea misteriosa rodea toda la escena. Tan misterioso que, todavía en nuestros días, Jonathan Brown -la autoridad más sobresaliente del pintor español, dijo para El País: «Es un cuadro muy audaz como reflejo de sus aspiraciones sociales. Pero todavía no he tocado el fondo de "Las meninas". Es una obra que cada 25 años necesita revisarse y creo que me está llegando el turno de una nueva interpretación», de acuerdo con Cultura Colectiva.