Corradi ya está cumpliendo la prisión domiciliaria y es monitoreado con una pulsera
El sacerdote de 82 años Nicolás Corradi ya se encuentra bajo el régimen de prisión domiciliaria luego de que la Justicia le concedió ese beneficio a raíz de su edad y estado de salud.
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Corradi está alojado en una vivienda particular y con una pulsera electrónica tras abandonar la Penitenciaría de Boulogne sur Mer, en la cual estaba detenido desde noviembre del año pasado.
Desde el Ministerio Público Fiscal explicaron que se decidió hacer lugar al pedido de la defensa, dado que Corradi fue sometido a exámenes médicos que confirmaron que el cura padece una "significativa baja de peso" producto de su encierro.
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Además se indicó que Corradi "se encuentra muy medicado por enfermedades que padece", lo que agravaría su estado.
El religioso había pedido la medida luego de su detención, pero la Justicia se la había denegado. ¿Qué cambió para que obtuviera el beneficio? Desde el ministerio Público explicaron que al momento de otorgar o denegar un pedido de prisión domiciliaria "se evalúa el riesgo que puede ocasionar esa medida en la investigación con el objetivo de poder llegar a un juicio en donde se condene o se absuelva, según las pruebas con las que se cuente".
En este caso, el beneficio se sustentó en los informes médicos de profesionales de la penitenciaría de Boulogne Sur Mer y del Cuerpo Médico Forense. "En ambos casos se da cuenta del deterioro de la salud de Corradi. Teniendo en cuenta esto, una de las evaluaciones que hace el fiscal al tomar la decisión es poder llegar a realizar el juicio y poder condenar y absolver con el imputado gozando de cierta salud", agregaron.
"En otras palabras, no sería óptimo que el imputado falleciera en la cárcel a los fines de poderlo someter a juicio y lograr, si correspondiera, una condena", consideraron.
El beneficio de la prisión domiciliaria está estipulado en el artículo 10 del Código Penal, y en el caso de Corradi se aplica por su edad, ya que tiene más de 70 años, y sus problemas de salud.
Corradi estaba preso junto a Corbacho y a tres empleados que trabajaban en el Instituto Próvolo para chicos hipoacúsicos, por violencia y abusos sexuales, delitos que les imputo el fiscal Fabricio Sidoti, quien luego fue remplazado por el fiscal Gustavo Stroppiana.

