Avanza en el Senado de Chile la despenalización del aborto
Pese a la fuerte presión de las iglesias cristianas, la comisión de Salud del Senado chileno aprobó hoy la idea de legislar sobre un proyecto que despenaliza el aborto.
La aprobación es la primera valla que sorteó la propuesta después de más de cinco meses de análisis en la Comisión de Salud, de cinco miembros, tres de los cuales votaron a favor.
El proyecto contempla tres causales concretas de aborto: riesgo de vida para la madre, inviabilidad del feto y violación.
"Aquí a nadie se le está obligando a abortar, sino que es cómo el Estado se hace cargo del drama que hay detrás de estas tres causales excepcionales", dijo la senadora demócrata cristiana y presidenta de su partido, Carolina Goic, que dio uno de los tres votos favorables para que se legisle sobre el tema.
"Los que se oponen al aborto en tres casuales son los mismos que se oponían al condón y la píldora del día después", dijo por su parte el senador oficialista Guido Guirardi, mientras su colega, la conservadora Jacqueline Van Rysselberghe, rechazó la iniciativa, al considerar que "el aborto (...) es un acto que termina con la muerte del feto".
Ahora el proyecto será revisado por la Comisión de Constitución de la Cámara Alta. De aprobarlo, la iniciativa pasará al pleno del Senado, constituido por 38 parlamentarios, donde luego de legislar en particular sobre el tema se procedería a la votación para aprobarlo o rechazarlo.
La iniciativa, que fue enviada hace más de un año al Parlamento por el Gobierno de la presidenta socialista Michelle Bachelet, ya fue aprobada en marzo en la Cámara de Diputados por 66 votos a favor frente a 44 en contra.
La propuesta es fuertemente resistida por las iglesias cristianas, que el sábado pasado congregaron a alrededor de 100.000 personas en el centro de Santiago, según sus propias cifras, para llamar la atención sobre las consecuencias de una aprobación del proyecto.
En la víspera, el cardenal de la Iglesia católica, Ricardo Ezzati, llegó hasta la Moneda, la sede de Gobierno, para hacer entrega al ministro del Interior, Mario Fernández, de unas 500.000 firmas de personas contrarias a la iniciativa y para emplazar a la autoridad, un reconocido miembro del Opus Dei.
Fernández le respondió hoy que sobre ese tema ha sido reiterativo. "Este es un Estado laico y por supuesto todos tenemos convicciones y debemos ser muy fieles a ellas, pero yo estoy realizando una tarea de Estado, en un Estado en que hay separación con la Iglesia", subrayó el jefe de gabinete.
Chile es una de las pocas naciones del mundo en las que el aborto está prohibido en cualquier circunstancia.
Su práctica es todavía castigada con penas de cárcel desde que la dictadura militar del general Augusto Pinochet (1973-1990), por presiones de la Iglesia católica, derogara en la agonía de su régimen una ley de aborto terapéutico que estuvo vigente desde 1931.
Además, diversas iniciativas que buscaron en los últimos 25 años reponer la norma chocaron también con la fuerte oposición de los sectores más conservadores del país.
Chile Vamos, una coalición que agrupa a las formaciones derechistas, advirtió que de aprobarse finalmente la ley acudirá al Tribunal Constitucional, un organismo autónomo del Estado que vela por el respeto a la Constitución y por que las leyes se ajusten a su espíritu. Su resolución es inapelable.