Educación y tecnología para frenar a los femicidas
El femicidio de Ayelén Arroyo dejó al desnudo, una vez más, la ineficiencia -y negligencia- del sistema judicial ya que se trató de un caso "totalmente evitable", según lo consideró el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay.
"Ayelén recurrió al Estado a pedir auxilio por la situación de violencia que sufría y la respuesta que recibió en la dependencia judicial estuvo lejos de la esperada", comentó el funcionario en el programa "Hacete cargo", de MDZ Radio, luego de que el Gobierno anunciara el inicio de un pedido de jury contra el fiscal que actuó en el caso, quien nunca dispuso la imputación del padre de la chica, presunto asesino.
Garay admitió además la ineficiencia que demuestran las órdenes de restricción, beneficio que pueden pedir víctimas de violencia a la Justicia. Según explicó, para hacerlo valer, quien lo posee debe mostrar el certificado a un policía para que pueda actuar en caso de que el agresor se aproxime.
"No podríamos poner un policía por cada restricción de acercamiento", consideró el ministro, aunque adelantó que trabajan en una posible solución a través de la tecnología. Se trata de un control por pulseras para víctima y agresor, que le avisa a la víctima si el agresor está cerca.
Al mismo tiempo, señaló que están trabajando en una aplicación para celulares vinculada al botón de pánico. "La persona que tiene la restricción a su favor, cuando entiende que corre peligro, activa el botón de pánico y al mismo tiempo el celular envía mensajes a autoridades y familiares, al tiempo que graba y sube a internet lo que está sucediendo", explicó Garay.
De todos modos aclaró que el tema debe ser revisado según la normativa legal vigente ya que para obligar al uso de la pulsera debería dictarse "una especie de prisión preventiva", al igual que resta analizar el costo efectivo de implementación.
La educación, el tema de fondo
Garay adelantó que están trabajando en distintos programas con el ministerio de Salud y la Dirección General de Escuelas para "generar conciencia" ya que la violencia de género "no se resuelve con una ley.
"Soy un convencido de que gran parte de esta problemática se aborda desde la educación. La escuela tiene que ejercer el poder territorial para bajar a cada uno de los hogares para generar conciencia del trato a la mujer. Si no apostamos a la educación o desarrollo social, nada va a cambiar. el dictado de una norma no cambia nada; lo hace la acción concreta, la educación", cerró. V