La familia del accidente en la Ruta 40 ya había sufrido una tragedia un año atrás
El accidente fatal de la ruta 40 que ocurrió el último domingo fue la segunda tragedia, en menos dos años, que golpea a la familia mendocina que lo protagonizó, quienes viajaban a cumplir una promesa a San Expedito.
El hombre que murió junto a su hijo de 12 años a bordo del Peugeot 405, había perdido a la mayor de sus hijas en otro dramático accidente vial que ocurrió en el Acceso Sur, en mayo del 2015.
El dolor fue doble para los mendocinos que iban en el 405. Y no sólo porque murieron dos de los cinco integrantes de la familia: Julio César Retamales (el papá, de 48) y su hijo Diego Emanuel (12). También porque la desgracia volvía a golpear a Rosa Bustos (43) y a sus otros hijos Antonella (19) y Cristian (8), los sobrevivientes.
Ambos tenían que cruzar el Acceso Sur, en Guaymallén. La primera versión decía que discutieron y, en un arrebato de locura, Karen se arrojó delante de un vehículo. La familia sostiene en cambio que, en realidad, el novio se paró a orinar a un costado, mientras la joven continuó caminando por la banquina y ahí fue atropellada por detrás.
Lo cierto que la hija mayor de los Retamales murió por la violenta embestida de un automovilista que luego se fugó y horas más tarde se entregó a la Justicia. Lo increíble de esa noche fue que sobre dicha tragedia sobrevino otra. El muchacho no pudo resistir el ver muerta a Karen y en medio de la desesperación se suicidó tirándose debajo de un camión que pasaba por la misma autopista, frente a la mirada de los policías y curiosos.

