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Alzheimer: Recordar a quienes no pueden recordar

La enfermedad de Alzheimer es sólo un título, un rótulo, que, en realidad, de muy poco le sirve a la familia para hacerle frente.
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El Mes Mundial del Alzheimer es una iniciativa de Alzheimer's Disease International (ADI). Cada año, ADI coordina y organiza la campaña del Mes Mundial del Alzheimer. 

"Está más repetitivo", "olvida dónde guarda o deja las cosas", "no recuerda el nombre de personas conocidas", "quiere nombrar algo y no le sale la palabra", "está distante, se aisla", "no es quien era"...estos son parte de los motivos de consulta que escuchamos diariamente de familiares de pacientes que padecen Enfermedad de Alzheimer.

Hace años a la Enfermedad de Alzheimer se la conocía como demencia senil y se denominaba arterioesclerosis a lo que hoy conocemos como demencia vascular.


El conocido "Mal de Alzheimer" como se lo popularizó en un principio, fue identificado por primera vez en el año 1901 por el psiquiatra alemán Alois Alzheimer, en una mujer de 50 años de edad. La expectativa de vida para esas épocas no se extendía mucho más y, si tenemos en cuenta que la edad de aparición de la enfermedad es entre los 60-65 años y que la prevalencia aumenta con la edad, era raro, entonces, encontrarse con pacientes con esta patología.

En nuestro país, en 1895 la expectativa de vida era de 40 años y en 2014 fue de 72,44 para los hombres y de 80,6 para las mujeres. Eso aumenta la cantidad de casos que diagnosticamos en la actualidad.

Estadísticas

A nivel mundial, en 2015 se detectaron 9.9 millones de afectados con Enfermedad de Alzheimer, es decir, 1 caso nuevo cada 3 segundos. Se espera que en 2030 haya 74.7 millones de enfermos y que en 2050 ascienda a 131.5 millones, teniendo en cuenta la tendencia de la población envejecida a crecer debido al aumento en la expectativa de vida, y al declive de la tasa de nacimientos en casi todos los países.

Esto nos proyecta a un futuro diametralmente alejado de la realidad que le tocó vivir a Alois Alzheimer y a nuestros compatriotas de principios del siglo pasado.

Ese futuro requiere que repasemos, no solo políticas de salud, sino también actitudes y formas de enfrentar y cuidar de nuestros pacientes y seres queridos que padecen demencia.


Características clínicas

Los trastornos cognitivos adquiridos o enfermedades demenciales tienen en común una alteración que provoca muerte neuronal (deterioro), que se adquiere en algún momento de la vida. Esto supone que la persona tuvo un desarrollo intelectual normal que, por algún motivo comenzó a declinar.

Dentro del grupo de enfermedades causantes de demencia, la más común en nuestros días por su frecuencia de presentación, es la Enfermedad de Alzheimer.

Los síntomas de esta enfermedad 

El paciente olvida información relevante reciente (por ejemplo, dónde deja o guarda cosas, que comió ese día, nombres de personas conocidas, recordar lo que leyó o noticias que escuchó).

La persona está más repetitiva, comenta varias veces lo mismo y no recuerda haberlo dicho antes, o pregunta lo mismo; o debemos repetirle lo mismo porque no recuerda que se lo hemos dicho antes.

La persona encuentra dificultad para encontrar la palabra adecuada, quiere nombrar algo y no se "le viene la palabra", puede olvidar lo que estaba diciendo si lo interrumpen cuando está hablando.

Debe prestarse especial atención a los cambios en el estado de ánimo sin causa real (duelo), sobre todo, la depresión.

Cambios en la forma habitual de ser (más irritable, más desinhibido).

Las personas que, a partir de los 50/55 años tienen algunos de estos síntomas deberían consultar y realizar estudios exhaustivos. Los requeridos hoy, según los criterios internacionales, son: evaluación neurológica, imagen (TAC, RMN, PET, SPET), análisis completo de sangre y evaluación neuropsicológica.

Factores de riesgo

Existen múltiples factores de riesgo estudiados, los más significativos son:

Edad: Entre los 65 y los 85 años la posibilidad de padecer Alzheimer está en su punto más alto.

Historia Familiar de Demencia: El 35% de los pacientes con Alzheimer tienen un familiar en primer grado que ha padecido la enfermedad.

Factores Vasculares: Los factores de riesgo vascular tienen peso importante en el desarrollo de deterioro cognitivo.

La prevención

La prevención puede seguir dos líneas. Por un lado, se puede trabajar en el manejo de los factores de riesgo que pueden controlarse (riesgo vascular, sedentarismo, colesterol, HTA, diabetes) y por el otro, podemos trabajar aumentando la reserva cognitiva para mejorar la actividad mental, lo que se logra a través de ejercitación específica (gimnasia mental).

Aquellas personas que serán adultos mayores en el 2050 son los que nacieron en los años ´60 y ´70 y que recibieron educación primaria y, en la mayoría de los casos, secundaria. Actualmente, tienen entre 30 y 50 y pico de años, un período crucial, durante el cual, deben detectarse, prevenirse y controlarse factores como obesidad, hipertensión, diabetes y dislipidemia; ya que está demostrado que estas patologías tienen impacto sobre nuestro cerebro, aumentando la posibilidad de deterioro.


Del mismo modo, está comprobado que la estimulación cognitiva (o gimnasia cerebral) a partir de esta edad, y, sobre todo entre los 60 y 70 años, actúa como factor protector cerebral.

Así, está más que claro que la tendencia actual apunta al diagnóstico temprano y al manejo integral del paciente y de su familia, ya que es sabido que es ésta quien soporta un fuerte impacto.

Un buen tratamiento incluye 

Control médico periódico. La figura del médico de cabecera, sea de la especialidad que fuere, resulta fundamental.

Farmacoterapia. Un manejo adecuado de la medicación también resulta muy importante.

Estimulación. Todo lo que se pueda hacer, una vez acaecida la enfermedad, para mantener estimulado el cerebro resulta de vital importancia.

Orientación Social. Es indispensable la orientación familiar para poder llevar a cabo los recursos necesarios para hacerle frente a la enfermedad. También resulta provechoso informarse desde los aspectos legales.

Famosa

La famosa Enfermedad de Alzheimer es sólo un título, un rótulo, que, en realidad, de muy poco le sirve a la familia para hacerle frente. Ellos batallan diariamente con síntomas. No importa demasiado su nombre. Es un título, un rótulo, que conlleva una carga social y cultural bastante pesada.

Nos importa a nosotros, los profesionales, para poder medicar y abordar una acción terapéutica.

Un ser querido con demencia tipo Alzheimer es mucho más que eso. Es un ser que tiene historia, que siente, que ama. Es nuestro esposo/esposa, nuestro papá/mamá, nuestro suegro/suegra, nuestro abuelo/abuela, nuestro tío/tía...Es mucho más que un diagnóstico, es aquella persona que amamos y que, por sobre todas las cosas, aún vive.

Existe una incertidumbre acerca de qué es lo que debe hacerse, o qué es lo que no debe hacerse. A veces, uno desde el cariño realiza acciones que no ayudan, o que exacerban los síntomas. Por eso siempre es bueno consultar y asesorarse.

La demencia le ocurre a una persona, pero incide en todo el grupo familiar. El paciente padece, la familia sufre, por el duelo a realizar, por los cuidados que hay que llevar a cabo, porque hay que institucionalizar, porque hay que hacerse cargo de responsabilidades.

En este sentido, es muy importante poder organizarse para hacer un relevo de los cuidados, dando a todos oportunidad de descanso.

Entonces, como primer punto, el consejo es grabarse a fuego la consigna de que frente a mí no tengo una Enfermedad, sino un ser querido a quien le ha tocado sobrellevar su vejez con una serie de limitaciones cognitivas o intelectuales.

A partir de esto, se podrá lograr un cambio de actitud, comprendiendo a esa persona como un ser activo dentro del proceso de enfermar.

Ojalá que este mes del Alzheimer nos permita tomar conciencia, reflexionar, modificar nuestras miradas y, sobre todo, recordar a quienes ya no pueden recordar.