Procrear: cuando el sueño de la casa propia se ve frustrado
Marianela fue una de las 200 mil beneficiadas por el Procrear Bicentenario, el programa de créditos hipotecarios que impulsó el Gobierno anterior, y cuando salió sorteada se sintió la mujer más afortunada, ya que con menos de 30 años se acercaba al sueño de miles de argentinos de tener la casa propia.
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Pero hoy, a más de un año de ese momento, le cuesta vislumbrar un final feliz: "Empecé con un metro cuadrado de $4 mil -valor de la construcción- y hoy estoy por arriba de los $10 mil", explica y nos muestra cómo su casa quedó sin terminar (con un avance de obra del 70%), y aún así no tuvo otra opción que mudarse para vivir allí.
Me cansé de que me robaran. Traje una estufa, una garrafita, platos, vasos y todo lo demás, pero me robaron todo y me tuve que venir a vivir para cuidarla.
Uno de los últimos grandes esfuerzos de Marianela para terminar su casa fue las puertas y ventanas, con lo que todas sus tarjetas de crédito quedaron saturadas. Esto tampoco alcanzó y los delincuentes reventaron una de las puertas que había adquirido, afortunadamente la pudo remplazar gracias a que un familiar le regaló una, pero tuvo que adaptar el marco a las nuevas dimensiones.
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El caso de la joven es uno entre miles: familias enteras debieron mudarse a sus casas a medio hacer ante la imposibilidad de afrontar el valor del crédito hipotecario, de las tarjetas colapsadas por la compra de materiales, de algún crédito que pidieron y del alquiler de otra vivienda en la que permanecían a la espera de que la propia vivienda fuera terminada.
"Esta pared la terminé yo, como pude, porque ya no puedo pagar albañil", señaló la joven al tiempo en que indicó que si no cerraba pronto una abertura de la parte trasera de su vivienda, ya no iba a poder controlar el ingreso de roedores.
La casa de Marianela va a ser hermosa cuando finalmente logre terminarla pero al mismo tiempo modesta. Tiene un solo dormitorio, una cocina comedor amplia y un baño con un pequeño antebaño. El dinero que recibió inicialmente tampoco alcanzaba para mucho más.
"Con los $470 mil que me dieron para la compra de casa y terreno me alcanzó para el terreno ($200 mil en Coquimbito, Maipú) y para empezar la construcción, pero después tuve que vender mi auto (Peugeot 206) y comprarme uno más chico (Renault 12), que también tuve que vender, y aún así todavía no puedo terminar", dijo.
Además de los costos crecientes, Marianela debe pagar hoy más de $8.000 mensuales para afrontar todos los compromisos que asumió a fin de completar su casas, pese a que aun no lo logra.
Cada vez que uno avanza siente una satisfacción enorme, pero al mismo tiempo es mucha angustia, ya llevo dos años así y el sueño lo veo cada vez más lejos
Lejos de la solución
La joven contó que a pesar de que el Gobierno lanzó el Procrear complementario, ella no aplica para recibirlo porque salió sorteada en febrero de 2015 y empezó a pagar su crédito en agosto del mismo año y uno de los requisitos es que haya sido iniciada en 2016.
Por otro lado, y aunque los trámites que comenzó esta semana para acceder a una "flexibilización de las condiciones" dieran resultado, explicó que le resultará muy difícil hacer frente a un nuevo pasivo y, especialmente, a uno que se ajusta con la inflación.
La casa de Marianela queda en Coquimbito, Maipú, en un vecindario tranquilo pero que linda con zonas conflictivas.
Marianela no hace política, no pide que vuelvan los anteriores gobernantes, ni que se vayan los que están ahora. Como muchos de los beneficiarios, sólo espera y confía en una solución mientras nos cuenta sus finanzas.
Como agente de viajes, su sueldo es variable. Hay meses en los que puede hasta triplicar su básico, gracias a las comisiones (que últimamente van en baja), y otros en los que debe ajustar sus gastos al máximo. Pero desde hace más de un año, no le queda nada por ajustar: todo se va en los esfuerzos para ver finalmente su casa terminada.
"Un crédito en UVIs no es la solución, ya que es una tasa como la de un crédito personal. Lo que realmente serviría es un crédito que cubra parte del préstamo personal que me dio el mismo banco para terminar mi casa, porque si no, no hay forma de que pague las tres cosas", contó.
"Como yo, hay un montón de gente, por eso me parece que lo más lógico es que ese préstamo -personal- que ya nos dieron -entre $60 mil y $80 mil- sea parte del complementario", consideró. "Si nos quieren dar 200 mil, que nos den menos, que nos den $140 mil o $120 mil, pero que nos cubra lo que ya pedimos y que lo dividan en el tiempo para que podamos pagarlo", apuntó.
Una entre cientos
Marianela fue la beneficiaria de Procrear Bicentenario que se animó a abrir las puertas de su casa para mostrarnos cómo se vive en una casa sin terminar; entre el miedo de dejar la vivienda sola y la incomodidad de vivir con menos que lo básico.
"Pienso que si mi situación es así, la de las familias con hijos debe ser tremenda", reflexiona Marianela al tiempo en que señala que todos los días debe ir a la casa de sus padres para asearse porque su baño aún es una materia pendiente.
Los autoconvocados de Mendoza que esperaban el Procrear Complementario son cerca de 300 y el 95% de ellos tiene dificultades para acceder al mismo: los metros cuadrados que construyeron, la fecha en que comenzaron o el porcentaje de avance de obra los descalifica.
"Nos habían advertido que las condiciones no iban a ser las mismas que las del crédito complementario original, y la verdad es que son bastante excluyentes, de acá de Mendoza, prácticamente el 95% de las familias no puede acceder", aseguró Darío Rosas, la cara visible del grupo.
Rosas inició un grupo de Facebook denominado PROCREAR COMPLEMENTARIO MENDOZA, en el que las familias suben fotos con sus avances de obra y se ayudan unos a otros para hacer todos los trámites a fin de lograr un financiamiento económico más accesible.
En la misma página, crearon una galería de imágenes en la que muestran cómo muchos debieron habitar sus casas, al igual que Marianela, como pudieron, incluso colocando nylon y frazadas en donde deberían estar los vidrios.
En este caso, la familia tiene un 70% de su casa construida, pero el presupuesto no alcanzó para alquilar y pagar la construcción al mismo tiempo, por lo que este matrimonio y sus dos hijos pusieron ladrillos en algunas ventanas y otras las taparon como pudieron y se mudaron.
Lo mismo sucede con una familia de Luján de Cuyo, un matrimonio con dos hijos chicos que, también prefirieron no ser identificados, pero que están viviendo una situación igual de compleja. Su casa fue iniciada en 2014, por lo que no les dan las fechas para ser incluidos.
Rosas explicó que hay cuatro motivos principales que están dejando afuera del Procrear Complementario a los mendocinos:
-Fecha de Adjudicación.
-Cantidad de metros cuadrados construidos (más de 90 m2)
-Modalidad UVIs: en este caso no es el Gobierno el que los deja afuera, sino que ellos mismos, temerosos de tomar un crédito que se indexe por la inflación los deje en una situación aun peor que la que viven hoy, "no los quieren".
-Situación crediticia: este engloba a la totalidad de las familias, todas sumaron créditos o bien cargaron sus tarjetas aprovechando el Ahora 12, y no dejarán de tener deudas en un futuro cercano.