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Un Bicentenario de pensamiento bipolar

La filósofa y referente educativa Elia Ana Bianchi Zizzías señala que vivimos en una permanente confrontación ideológica entre la capital y el interior del país.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La profesora y licenciada en Filosofía, docente, investigadora y ex decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, Elia Ana Bianchi Zizzías, se sumó al debate propuesto por MDZ Radio sobre el Bicentenario patrio.

La intelectual dejó sus impresiones sobre el estado actual del sistema educativo y de una discusión de fondo: la bipolaridad del pensamiento nacional:

- ¿Tenemos motivos para celebrar?

- Sí, porque aún podemos expresarnos libremente, hay un dejo de esperanza a partir de la nueva situación, aunque complicada y compleja.

Respecto a la educación tengo sentimientos muy encontrados en este bicentenario. Para mí algunos de los próceres más importantes de la independencia fueron Belgrano, Moreno y San Martín quienes siempre estuvieron ligados a la educación.

Belgrano llevó su impronta educativa en todas sus conquistas, Moreno luchó contra el analfabetismo a través de La Gaceta, para qué hablar de Sarmiento y la educación pública. Lo otro es el fantástico debate de la ley 1420, es decir, de la educación pública. También debemos conmemorar la reforma universitaria, en 1919. Entonces realmente el festejo del centenario fue apoteósico, realmente, es decir Argentina ocupaba un lugar en el mundo muy importante, a pesar de las complicaciones históricas que tenía con los gobiernos y el estado de la gente trabajadora, también la inmigración.

Lamentablemente, el descenso en educación, en ciencia y tecnología se fue dando paulatinamente. Por eso digo lo de los sentimientos encontrados. Es común que se hable del derrumbe de la educación, en verdad, el sistema educativo ha estado atado a los gobiernos de turno. Eso es un error. Yo he sido diputada nacional y cuando entré al Congreso me dijeron que la comisión de Educación es clase B. Entonces, si nosotros pensamos que el baluarte de un país debe ser la educación, la ciencia y la tecnología, nos damos cuenta cómo nos falta.

Entonces, debemos celebrar que estamos en democracia, que hay esperanza a pesar de la situación compleja que vivimos, debemos tener una idea clara de que la educación será algo básico para evitar la corrupción instalada en el ideario popular. El dejar hacer, el facilismo ha hecho que la educación sufra dentro del sistema.

No hemos tenido sólo un sistema educativo, sino varios, porque tenemos un pensamiento bipolar: Centralización, descentralización, Buenos Aires, las Provincias. Indudablemente el sistema pertenece a ese contexto y a esos escenarios.

- ¿Por qué en las escuelas no enseñan la historia como en verdad sucedió?

- Esa es una deuda enorme que tenemos, ha dependido también de las líneas ideológicas que hubo en las facultades donde se forman los historiadores que se suponen que van a formar a los maestros.

Yo estoy investigando y hay muchos aspectos que yo no conocía, porque no tenía acceso a los archivos y tampoco se podía indagar respecto de eso.

Nadie es dueño de la verdad absoluta, porque la realidad es compleja. Pero ahora estamos rescatando figuras como Belgrano, que no era sólo el prócer del cuadro europeo.

En la última encuesta que se hizo sobre qué hombres elegían los alumnos secundarios, salió Maradona primero y San Martín estaba en segundo o tercer lugar. Eso significa una ignorancia supina.

- Se han quedado las escuelas con un paradigma del siglo XIX a la hora de transmitir conocimientos...

- Por supuesto. Es un paradigma fragmentado, autoritario. Estamos en una época bisagra que si no cambiamos se producirá un empobrecimiento cultural, en el que ya estamos. Los jóvenes hoy manejan otras alternativas. Ahora, no todos, hay una gran diferencia entre los chicos que más tienen y menos tienen.

Incluso, la clase media empobrecida trata de que sus hijos vayan a escuelas privadas, porque las públicas tienen gran desprestigio. Eso hay que recuperarlo, pero no con enfrentamientos entre sindicatos, sino con diálogos amplios. Si no salimos de esto, será difícil que las generaciones futuras asuman el compromiso de su propia identidad y nacionalidad.

En la feria de la Universidad los chicos preguntaban qué becas hay para irse a estudiar afuera. Eso es doloroso.

- Uno sabe que Argentina tiene potencial para crecer, porque así ha sido a lo largo de la historia.

- Si yo no tuviera ese optimismo no podría ser educadora. Yo pienso que el país tiene las condiciones necesarias para recuperar las glorias de las que hablamos en el bicentenario.

Hemos perdido la formación de los maestros, una verdadera vocación. Eso hay que reverlo, es muy importante, incluso lo importante es volver a recatar valores, que se lleven a la práctica y no al discurso.