La crisis del PAMI jaquea a las farmacias mendocinas
Los farmacéuticos mendocinos están preocupados por la falta de dinero que sufren desde que PAMI cortó la cadena de pagos a los industriales, generándose una deuda de la obra social estatal a nivel nacional superior a los 2.000 millones de pesos, en conjunto con un déficit operativo del sector de 6.000 millones de pesos, según los cálculos de las cámaras de farmacias.
Así, sostienen que PAMI y los laboratorios no se ponen de acuerdo sobre cómo cubrir el déficit, y que esto los perjudica. Además critican los enormes retrasos en los pagos, y que solo una parte sean cubiertos en efectivo. Desde PAMI reconocen los problemas en la cadena de pagos, atribuyéndoselos a diversos factores políticos y económicos, aunque se mostraron esperanzados en que se llegue a una solución la próxima semana, mientras se garantiza el sistema de atención a los afiliados hasta esas fechas.
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Jorge Quiroga, presidente de la Cámara de Farmacias de Mendoza (CAFARMEN), explicó que el sector farmacéutico tiene un déficit operativo acumulado de 6.000 millones de pesos, producto del desfase entre "lo que se consume, de 2.500 millones de pesos, con el aporte de PAMI, unos 1.800 millones de pesos". Tras aclarar que "las farmacias no somos prestadoras directas de PAMI, sino de un convenio que tiene la industria farmacéutica con la entidad", remarcó que "entre las dos partes no se ponen de acuerdo sobre cuál cubre ese déficit, lo cual se termina trasladando en deuda a las farmacias".
"El problema es que las farmacias pierden crédito con sus proveedores y tienen la dificultad de reponer el consumo diario de los afiliados de PAMI", añadió.
Uno de los principales problemas, según Quiroga, radica en el sistema de pagos, al que tildó de "muy complejo": "Recibimos trece pagos distintos, en forma de notas de crédito y otra parte en efectivo, lo cual es un problema porque las farmacias carecen de efectivo para otras obligaciones, como sueldos, impuestos y servicios".
"En promedio, las farmacias chicas pagan a sus proveedores entre 15 y 21 días, y terminan cobrando todo el proceso de atención de un mes en un lapso entre 90 y 120 días. Es un desfase que, con el nivel de tasas financieras actuales, hace inviable la subsistencia de las farmacias", advirtió. A ello sumó "los aumentos de precios" y, por ende, "para hacer las reposiciones, las farmacias se encuentran en una situación económica muy complicada".
Sobre las críticas que reciben las farmacias en cuanto a los aumentos de precios de los medicamentos, Quiroga enfatizó en que "no somos formadores de precios. Los aumentos vienen trasladados desde la industria farmacéutica y el Gobierno con su parte de control".
Por su parte, el secretario general del Colegio de Farmacéuticos de Mendoza (COFAM), Jorge Jakubson, aclaró que "el aumento de los medicamentos ha impactado mucho menos en el PAMI que los demás servicios", ya que la entidad estatal "mantiene una estructura de costos de hace siete meses atrás" y porque "el índice promedio de inflación en los últimos diez años fue muy superior al incremento de precios en los medicamentos".
En la misma línea que Quiroga, Jakubson subrayó que "lo que queremos tener es una justa retribución en el momento que necesitan las farmacias para poder seguir atendiendo, porque el PAMI es demasiado importante en el monto y cantidad de medicamentos que se entregan".
Por eso, advirtió que "peligra atención no solo para los afiliados del PAMI, ya que si las farmacias se quedan sin medicamentos no podrán atender ninguna obra social ni a privados".
El director ejecutivo de PAMI en Mendoza, Carlos Valcarcel, confirmó que la obra social mantiene una deuda de 2.000 millones de pesos con la industria farmacéutica, lo cual repercute muchísimo en las farmacias, principalmente en las pequeñas que tienen poca espalda financiera.
Según el funcionario, esta deuda tiene "un componente multifactorial", por lo cual mencionó "la herencia recibida" por las gestiones anteriores; la "estafa con los afiliados fallecidos", que en Mendoza se encontraron 20.000 casos sobre un total nacional de 220.000 personas; el "fenómeno de la inflación" actual; los "altos precios internacionales de los medicamentos importados más caros"; la "ausencia de auditorías internas del PAMI en las facturaciones de los últimos años"; la "deuda flotante" y el "impacto de los déficit operativos".
Más allá de esta situación, la cual catalogó de "crítica", Valcarcel manifestó que tiene "esperanza en que encontraremos una salida el próximo martes en Buenos Aires", cuando se realice el encuentro con los industriales y las cámaras farmacéuticas. Si bien reconoció que "la gente vive estos momentos con mucha angustia", sostuvo que "hay que tener templanza, debe primar la confianza, el compromiso mutuo y la convicción de que día a día trabajamos por los adultos mayores, sobretodo los más necesitados".
Consultado sobre la necesidad de modificar la cadena de pagos, Valcarcel señaló que es "necesario" reformularla hacia la "desburocratización" del sistema. "Nuestro anhelo en PAMI es lograr mejores precios, menos intermediarios y que las farmacias se vean recompensadas con estas medidas", aseguró.