Cómo salvar la cultura mendocina, según Eduardo Hoffmann
La entrevista con el artista mendocino Eduardo Hoffmann en el programa "El que avisa no traiciona" no tuvo desperdicio.
Te puede interesar
¿Qué vida me ofrecés? Es la pregunta de Kuitka. La obra responde
El creativo, que en su momento se lamentó en MDZ por la situación cultural de la provincia diciendo que "entendemos el arte como una limosna, cuando en realidad es una inversión", se trenzó en una nutrida charla con Fede Croce y Fernando Gabrielli, que podés escuchar de manera completa al final de esta nota.
Hoffman además de hablar de sus próximas actividades y muestras, dio su parecer sobre los artistas actuales de la provincia, caracterizó al mendocino en cuanto a su relación con el arte, y hasta ofreció poner "manos a la obra" y trabajar para que repunte la actividad cultural.

¿Cómo hace un Estado que no tiene recursos para promover las expresiones artísticas?
"El mundo está lleno de buenos ejemplos. Yo no soy administrador de arte, pero me muevo entre ellos", expresó Hoffmann.
"Desde siempre han existido los mecenas. Es imposible pensar que hoy las obras a medianas o a grandes escalas se puedan realizar sin un sustento. En Buenos Aires hay una ley de mecenazgo, que básicamente y a grandes rasgos funciona de la siguiente manera: el artista va a una empresa, le pide 200 mil pesos -por decirte un monto- para que lo financie, se lo autorizan, y luego a ese monto se lo desgravan de los impuestos", comentó. Vale decir que en Mendoza, si bien hay proyectos de ley este estilo, no han sido aprobados todavía.
"Es bastante raro y me da bastante vergüenza como mendocino que no haya actividad en el Le Parc, o que no tenga una agenda nutrida. Es una vergüenza que esté cerrado el Fader", sentenció.
"Habría que tener estudiosos y personas capacitadas para que hagan lobby. Para que gestionen. Tenés que tener tipos que consigan los sponsors, los traslados, que garanticen un buen catálogo, que garanticen la consecución y el armado de muestras... lo que pasa es que hablar de guita para gestores culturales es pecado mortal", siguió Hoffmann.
"Yo la verdad es que en esta entrevista estoy teorizando, pero podría ponerme a trabajar. podemos decir: 'bueno, nombremos a un consejo de sabios', y yo me puedo poner a organizar eso. Decir, de una vez por todas, qué queremos hacer con los museos. Poner manos a la obra. ¿Cómo podemos realizar el salvataje de estos museos mendocinos? Te contestan que no hay guita, que no hay presupuesto. ¡Por supuesto que no hay guita! Yo entiendo y lo dije: si hay hambre, si no hay escuelas, si no hay hospitales, por supuesto que la cultura pasa a ser una frivolidad. Pero por eso es importante el aporte del privado", consideró.
"¿Cómo se come un elefante? De a poco. Miremos el ejemplo de la ruta del vino: no había nada, y de a poquito, todo fue creciendo", siguió el artista. También remarcó que algunos bodegueros comenzaron a mirar hacia al arte y a abrir las puertas de las bodegas para conformar salas y espacios donde se pueda hacer muestras".
Mendoza... ¿contiene o expulsa a sus artistas?
"Siempre Mendoza fue un poquito desconfiada hacia las vanguardias. Mendoza siempre espera que la vanguardia se transforme en algo más establecido, más clásico, para recién ahí aceptarla", opinó Hoffmann.
"Hay mendocinos que son artistas maravillosos, pero aquí lo que hace falta es saber verlos. Reconocer que son buenos. Yo tenía un compañero de niño, Luis Díaz, que dibujaba muchísimo mejor que yo, y sin embargo me escribió una carta para que yo asista o guíe a su hija, que quiere ser artista. Pensaba justamente que era paradójico, porque mi gran frustración en los primeros estudios es que él era mucho más bueno. Ahí me di cuenta que el tipo dibujaba como los dioses, y que yo sí sabía reconocer eso: yo me daba cuenta de su virtuosismo. Hay que saber reconocer lo bueno".
¿Cómo se reconoce un artista? ¿Quién es un verdadero artista?
A la hora de charlar sobre todas las personas que van a clases de pintura, que quieren ser artistas, que incluso organizan muestras y que se sacan fotos en los diarios, Hoffmann fue tajante: "Si no tenés las manos embadurnadas de pintura, yo no te creo".
"Cada persona tiene su huella dactilar, y en eso creo que ha radicado la historia del arte: mientras más originales son tus gestos, mientras más te despegues de las modas, por ahí va la cosa".
"El arte es un poco como el amor. Es como el dicho que dice 'la verdad no se explica, es'. El amor tampoco: si empezás a definir por qué te gusta o por qué amás a una persona, la hacés mierda. El arte es igual", afirmó.
Escuchá la charla completa con Eduardo Hoffmann a continuación:


