Drogas: fracaso de una guerra en la que mueren todos
La expresidenta de Suiza, Ruth Dreifuss, explicó con claridad ante MDZ Radio el sábado pasado el efecto de no enfocarse en serio en la problemática de las drogas. Su plan, que impacta en la sociedad porque rompe con los esquemas mentales tradicionales, fue exitoso en su país y la catapultó a una reunión mundial de líderes que buscan una respuesta a todas las facetas del problema, empezando por el narcotráfico y las adicciones nocivas. En este punto señaló que se ha equivocado el Estado (aquí y en todas partes) al negarse a reconocer al adicto como un enfermo y al responder enviándole a la policía encima, cuando no a los ejércitos.
Junto con Dreifuss, numerosos líderes se manifestaron sobre el fin de la semana pasada por la liberación total de las drogas. En la conferencia participaron los ex mandatarios César Gaviria (Colombia), Ernesto Zedillo (México), el empresario Richard Branson, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg; la ex alta comisionada de derechos humanos, Louise Arbour; y el ex director de la Reserva Federal, Paul Volcker. Pero los que sorprendieron con sus argumentos fueron dos presidentes en funciones: tanto Enrique Peña Nieto (México) como Juan Manuel Santos (Colombia), al frente de dos de los países epicentro del narcotráfico en el mundo, se manifestaron en coincidencia con la tendencia a liberar el consumo.
Dreifuss explicó -en su diálogo con MDZ- que cuando el Estado no se allana a aceptar el consumo, tampoco controla qué se consume y, por lo tanto, deja a los adictos como rehenes y esclavos de los narcotraficantes. Pero hay algo más: mientras los estados se entretienen en un costoso y a todas luces ineficaz a lo largo de los últimos 30 años combate militarizado de los factores narcos, los adictos quedan expuestos a dos funciones en esa guerra: ser víctimas o cómplices de las actividades criminales. En ambos casos, la muerte los acecha.
La dimensión del fracaso fue medido por la expresidenta en cantidad de cadáveres. Dijo que son más de 100 mil los muertos que arroja una erróneo enfoque de la "lucha contra el narcotráfico y las drogas" en México. Muy pocos de esos muertos son de las filas criminales. Y el esquema económico sigue funcionando y creciendo junto a otro "negocio": el de las armas para todos los bandos involucrados.
El "business" en que se ha transformado el marketing antidroga recibió esta semana una luz de esperanza cuando muchos se dieron cuenta de que así no se puede seguir. Si se continúa en ese error -advirtió la expresidenta Dreifuss en su diálogo con MDZ- "es porque la criminalidad está involucrada en la política".
Por ello, en una Argentina que no ha escapado a la propaganda que no consigue revertir la situación, y en la que ha crecido tanto consumo como comercio y violencia a causa de las drogas, es una buena oportunidad que la canciller Susana Malcorra se haya reunido en Nueva York, tras la tragedia de la fiesta Time Warp en Costa Salguero con Dreifuss, para pedirle ayuda.
No hay "cotillón" partidario posible en estas cuestiones en las que está en juego la vida y la muerte. Una expresidenta socialista de Suiza, en línea con los planteos de José Mujica en Uruguay, ayudando a Mauricio Macri y éste pidiéndosela, resultaría un gran puntapié que hasta una furibunda Cristina Kirchner y todo el arco político y social debería apoyar públicamente. Salvo que alguien quiera que el negocio narco siga intacto.