Presenta:

Lo que une al Valle de Uco con la "fábrica de santos" en el Vaticano

Silvia Correale nació en Rosario, pero fue bautizada en la localidad sancarlina de La Consulta, en Mendoza. Su rol en la Santa Sede.
698662.jpg

Silvia Correale nació en Santa Fe, pero fue bautizada en La Consulta, Mendoza, de donde es su padrino, el consultino Rafael Chaud. Cada vez adquiere mayor trascendencia su presencia en la Ciudad del Vaticano, en donde en  el año 2007 fue la primera mujer nombrada por la Santa Sede para la defensa de una causa de beatificación y fue designada entonces como abogada en el proceso de canonización del cardenal vietnamita François-Xavier Nguyen Van Thuan. Ahora fue quien defendió la canonización del Cura Brochero y, además, tiene en su haber el trabajo de acompañar rumbo a la santidad de otras personalidades para la fe católica, entre ellos, del tambien argentino Enrique Shaw, ancestro de la actual directora del Casino de Mendoza, Josefina Canale, fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa y, se espera, el "primer empresario designado santo" del mundo.

Obtuvo la licenciatura en Derecho por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Rosario en la Universidad Católica Argentina y fue ayudante de cátedra de Teología durante tres años. A continuación obtuvo el grado de Licenciada en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino de Roma y alcanzó el doctorado en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma con calificación de "Summa Cum Laude". En 1992 obtuvo la máxima calificación la Diplomatura en Procesos Super Rato, tras lo cual fue designada Comisario Diputado para la Defensa del Vínculo en la Comisión especial de causas Super Rato.

Tras cursar el Studium en la Rota Romana, y obtenido en 1994 el Diploma de Beatificación y Canonización, inició su labor en la Congregación para las Causas de los Santos, donde en la actualidad trabaja como Postuladora de varios procesos en distintos países del mundo.

Es la argentina de mayor antigüedad en el Vaticano y, por ello, le llaman "la decana", tal como se lo preguntó el diario La Nación en una entrevista. "Llegué en 1988 y empecé a trabajar para la Santa Sede en 1992. Por eso soy la decana de los argentinos ante la curia romana. He visto pasar a muchos sacerdotes estudiantes. Dejando de lado a Marcelo Sánchez Sorondo, que es obispo, y considerando a los sacerdotes y religiosos, soy la persona argentina más antigua en el servicio a la Santa Sede", explicó.

¿Cuánto sale postular a una persona para santo?

Una de las primeras decisiones del papa Francisco fue definir un nuevo "tarifario" para reducir los costos de los procesos de beatificación. Al respecto, Correale, sostuvo que eso le pareció "bien" porque "hemos intentado acompañar a los que iniciaban un proceso de beatificación también desde el punto de vista de los costos y teniendo en cuenta que las causas son instrumentos de pastoral". 

Sobre la existencia de postuladores con cuentas millonarias para tal fin, la teóloga aceptó que "podría haber algún caso de un postulador que pudo haber pedido compensaciones elevadas por considerar que cumplía una función importante".  Pero indicó que "la mayoría de nosotros siempre ha vivido nuestra profesión como un servicio eclesial que requiere estar muy atento también a la realidad económica de las partes".

En ese sentido, sobre la versión de que el costo mínimo de un proceso de beatificación es de 250 mil dólares, Correale definió, taxativa: "No. Eso no es verdad. Sin ir más lejos, para la causa de beatificación del cura Brochero los gastos fueron de alrededor de 30.000 dólares".

Los sobornos

La "fábrica de santos" fue uno de los primeros elementos del Vaticano a "limpiar" por el papa Francisco no bien se hizo cargo del papado. Era una de las denuncias más fuertes del denominado "Vatileaks 2" y que fue reflejada en los últimos dos libros sobre los escándalos de la Santa Sede que se publicaron, tanto  "Avarizia", de Emiliano Fittipaldi, como "Via Crucis", de Gianluigi Nuzzi, dedican largos capítulos a analizar el funcionamiento de la Congregación para las Causas de los Santos y las medidas tomadas por Francisco. Según el Corriere della Sera, la gendarmería vaticana estaría investigando cuentas del Instituto de Obras para la Religión (IOR) -la banca vaticana- ante las sospechas de cobro de sobornos por parte de postuladores de causas de beatificación y canonización para "pilotar" los procesos y agilizarlos.

 El libro de Fittipaldi cita el caso de la beata mallorquina Francina Aina dels Dolors (Francina Aina Cirer Carbonell), fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Caridad, en cuya causa se habrían gastado casi 500.000 euros hasta octubre del 2013. Via Crucis destaca como récord de costo de una beatificación la del filósofo italiano Antonio Rosmini, en el 2007. Hubo que desembolsar la friolera de 750.000 euros. 

Según escribió el diario español La Vanguardia, el pontificado de Juan Pablo II -proclamado santo junto a Juan XXIII- fue la edad de oro de los postuladores y de todos los que se ganan la vida con las beatificaciones y canonizaciones. En 27 años hubo 1.338 nuevos beatos y 482 santos. 

Uno de los postuladores más conocidos, "el príncipe indiscutible" -según Avarizia-, es Andrea Ambrosi, seguido de Silvia Correale. Fittipaldi califica al primero como "profesional reservado, capaz de hacer beatificar a decenas y decenas, entre frailes y mártires, sacerdotes y monjas, laicos y religiosos, emperadores y cardenales". A la familia Ambrosi pertenece también una imprenta en Roma donde suelen emitirse los documentos para las causas.

La postuladora de Gaudí, el "santo" arquitecto catalán

Correale tiene ahora una tarea que le asegura más presencia internacional: nada menos que la postulación para su beatificación y canonización de Antonio Gaudí.


Para ello, Correale ya se reunió con el papa Francisco acompañando al cardenal  Angelo Amato, prefecto para las Causas de los Santos y por varios miembros de la Asociación pro Beatificación de Antonio Gaudí tras una audiencia en el Vaticano. «El encuentro con el pontífice fue una experiencia inolvidable. Sin embargo, la misión no será la más sencilla:  la esperanza del papa de que ‘el arquitecto de Dios’ sea pronto venerable significa tan sólo el primer paso hacia los altares. Pero el camino se antoja lento y en ocasiones complicado.