Seis meses deambulando por el mundo
Hace ya poco más de 6 meses que andamos girando por el mundo. Desde Israel a Italia y seguimos.
Fueron 2 años de preparación y ahorro, terminar nuestras carreras y después de tener que empezar el viaje separados por las promociones aéreas nos juntamos el 20 de junio en el Aeropuerto de Tel Aviv. Así parece, fácil, pero fue toda una odisea en la que por poco y deportan a Marian de vuelta a la Argentina antes de empezar el viaje.
Ahí empezó la aventura deambuladora, y nos tuvimos que adaptar a lo que se nos iba viniendo encima, sacar soluciones de la galera (de las mochilas, mejor) y no tener miedo a cambiar los planes. Por ejemplo, la primera idea de viaje aún en la Argentina, mientras preparábamos todo era desde Israel cruzar Jordania hacia Bagdad que existe una ruta que miles de viajeros dicen que es maravillosa, apareció ISIS y el plan quedó truncado. Entonces dijimos… África, ese es nuestro destino, cruzar el Sinaí por tierra hacia Egipto y seguir hacia el sur. Bueno, ISIS de nuevo nos coartó el viaje y ahí quedaron las únicas dos opciones para salir por tierra de Israel así que tuvimos que volar a Turquía con la idea de seguir hacia el este… no nos pregunten cómo, pero terminamos en Italia (que como bien saben está bien al oeste de Turquía) pero el plan es seguir hacia el este desde acá y sólo por tierra, veremos qué pasa, el objetivo: Rusia.
Así (más o menos) ha ido mutando el viaje, buscando, preguntando, mirando opciones, trabajando, haciendo dedo, poniéndole mucha mucha onda. Hemos andado casi sin plata, solamente los vuelos han sido los gastos más grandes, pero, en todos estos 6 meses hemos pagado solamente un solo hostel porque era una noche muy fría, pero no han faltado dormidas en estaciones de colectivos, aeropuertos o incluso al lado de una ruta sólo con nuestras bolsas de dormir, pero en general siempre ha habido alguien que nos ha recibido, que nos ha ayudado, que ha estado ahí.
Hemos (íbamos a poner sobrevivido, pero sería más correcto decir vivido), vivido disfrutado, viajado, aprendido, experimentado, estos últimos seis meses con un poco más de 15 kg. Cada uno en las mochilas y con eso nos la rebuscamos.
Entre todo ese trajín, nuestros 6 meses lo estamos celebrando en Italia, en la región de Umbria, en un pueblito que se llama Todi, que fue elegido hace unos años como el mejor pueblo del mundo para vivir, lo que casi lo llevó a su destrucción porque miles de personas compraron casas en Todi, pero para venir sólo una semana por año, lo que vació al pueblo y tuvieron que cerrar un montón de negocios. Pero, la cosa es que Todi es un pueblito medieval de esos que se ven en las películas y nosotros estamos a unos 5 kilómetros del pueblo en una casa del siglo 13, que una familia ha restaurado y ha comenzado un proyecto de vinos y como hemos llegado en invierno estamos meta plantar un nuevo viñedo.
Tienen sólo 1,5 ha. para plantar (en Italia existen cuotas para plantar viñedos, lo que quiere decir que para poner más se tiene que pedir un permiso, y esperar a que alguien arranque plantaciones para conseguirlo) así que la producción de vinos de esta familia es muy poquita, lo que lo hace súper especial.
Apenas llegamos nos hicieron sentir en casa, sacaron quesos, salames, bondiolas, etc para armarnos una picada, prepararon pasta y abrieron una botella de su sangiovese que es una variedad que en Mendoza no se usa demasiado… delicioso. Imaginen nuestra alegría… encontramos el lugar para pasar el invierno que andábamos buscando, así que hemos decidido pasar bastante tiempo trabajando acá, tenemos buen vino, comida y el calor de la gente italiana, no podemos pedir más.
Así que, ya pasamos los 6 meses meta deambular y a pesar de que el invierno está siendo complicado, con mucho frio es difícil moverse, se hace todo más lento, y pesado pero seguimos tratando de romper barreras, de librarnos de la fatal “normalidad” de probar que es posible andar sin dinero, que afuera está lleno de gente no sólo dispuesta a ayudar con ganas de hacerlo, esperando el momento para abrir sus casas, compartir sus mesas y donar un poco de sus vidas. Solamente hay que salir un poco de la estructura y las opciones está ahí al alcance de la mano sólo hay que poner voluntad buena onda e ir con una sonrisa y las puertas se abren. Llevamos 6 meses haciendo básicamente eso, así que ¡se puede!
Como ven seguimos con muchas ganas de ir adelante y hemos hecho algunos planes para para lo que viene. Brindamos con ustedes que nos han acompañado estos 6 meses, y por muchos 6 meses más.
Juan y Marian, Los Deambuladores
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