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Escatología (No silencio de inocentes abusados en iglesias)

El ala más retrógrada y medieval del catolicismo en Mendoza sorprende al país y al mundo. Qué dice Francisco. Qué dice su antecesor. Poco, pero mucho.
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Escatología (1)

Del latín moderno "eschatologia", y este del griego "ἔσχατος éschatos (último).

1.Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba.

Escatología (2)

Del griego σκῶρ, σκατός skôr, skatós (excremento).

1. Coprología.

2. Uso de expresiones, imágenes y temas soeces relacionados con los excrementos.


Cuando Cristóbal Colón llegó a este continente, en Roma hubo que elegir a un nuevo papa, método que se viene sucediendo religiosamente hasta nuestros días. Y Jorge Bergoglio, en esta secuencia, es más protagonista que testigo. En su elección, como en aquella que consagró al valenciano Rodrigo de Borja (Borgia es la italianización del apellido) como Alejandro VI, fue la política la que se convirtió en eje de la unción del máximo representante del catolicismo en el mundo.

La afirmación no es caprichosa: Bergoglio no debió esperar ni siquiera la muerte de su antecesor, sino el retiro a las bibliotecas o el pase a cuarteles de invierno, del alemán Joseph Ratzinger, quiera fuera Benedicto XVI y que aún posee la condición de papa emérito. 

La Iglesia no tardó demasiado en volver a su tradición: los intelectuales por detrás, los pragmáticos bien al frente. 

El jesuita de Buenos Aires lo entendió en menos de lo que canta un gallo. Como Alejandro VI estaba preparado para comenzar a "gobernar" desde el primer minuto. Debió sortear 6 votaciones (un par más que Borgia) y por suerte tenía el consuelo de su compañero de banco en la gloriosa Capilla Sixtina: el del cardenal brasilero Claudio Hummes, arzobispo emérito de San Paulo.

Pero quisiera detenerme en Ratzinger, ya que aún en cierto ostracismo, su influencia no es menor en el Vaticano. Y si hubiera que pensar a la Santa Sede como al Partido Justicialista -lo que a veces se encargan de comentar varios de los actores de esta película-, allí Bergoglio sabe que tiene una férrea línea interna. No confrontan pero ambas facciones se saben observadas y cualquier error siempre sirve para capitalizarlo en la vereda de enfrente.

¿Perón y Balbín? No justamente.

Hace menos de dos semanas, la Fundación Vaticana Ratzinger premió a dos estudiosos sobre un asunto que en primera instancia surge como extraño y del cual organizaron un simposio: "Escatología: análisis y perspectivas". 

Al principio de esta nota aparecen las dos acepciones del término "escatología", quedando para los hombres de la iglesia, en este caso, el estudio sobre la primera de ellas


Estuvo Franciso en la ceremonia del acto académico: "La profundidad del pensamiento de Joseph Ratzinger, fundado en la Escritura y en los Padres, y siempre lleno de fe y de oración, nos ayuda a quedarnos abiertos al horizonte de la eternidad, dando sentido también a nuestras esperanzas y a nuestros esfuerzos humanos. El suyo es un pensamiento y un magisterio fecundo, que supo centrarse en las referencias fundamentales de nuestra vida cristiana, la persona de Jesucristo, la caridad, la esperanza y la fe. Y toda la Iglesia le estará siempre agradecida".


Ignoramos si se refería al pasado en las filas del nazismo de su colega o a la dedicación intelectual por aquello que nos desvela, más allá de esta y cuaquier otra religión desde que hacemos uso de lo humano, esto es la vida eterna. El papa Francisco a veces se olvida de hacer lío, sobre todo cuando pueda acariciarlo a él. 

Como actual ideólogo y promotor de agrupaciones políticas ejercita la regla numero 1 del líder contemporáneo: no soy yo, sino él (o aquel otro)


26 de noviembre: Francisco entrega el premio Ratzinger.

En ese simposio, la apertura estuvo a cargo del cardenal Angelo Amato, que expuso sobre "Escatología y santidad". El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y presidente de Comité científico de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI desplegó allí varias nociones. Transcribiré algunas:

1) La historia demuestra que los grandes doctores de la Iglesia también han sido grandes santos, que la heroicidad de sus virtudes se unió a una doctrina eminente en la sublimidad de su fe.

2) Los santos y los mártires no pueden ser considerados como un apéndice devocional de la Iglesia, un adorno estético de altares e iglesias. Los Santos son hombres y mujeres, jóvenes y viejos, que han comprendido, testimoniado en lo concreto de su historia, la realidad cristiana de la muerte, de la vida eterna, el encuentro con Dios.

Angelo Amato: entre los santos y lo escatológico.

3) Entre los santos, los mártires son también los que más concreta y explícitamente relacionan la vida terrenal con la vida eterna. Para ellos, el cielo no es una cuestión de gestión o una hipótesis de trabajo, sino el cumplimiento de su existencia, una realidad, más real que la realidad terrenal.

4) Los Santos viven en la tierra, pero con la vista puesta en el cielo, no como una utopía, sino como realidad. El cielo es su casa.

5) Para Heinrich Heine y Dino Buzzati, la muerte de Anton Chéjov parece un viaje desbordante a lo desconocido y lo que entristece la vida es que se disuelve en el aire. La misma atmósfera sombría del vacío, de la decadencia y la amargura reina en las obras de Eugenio Montale, Tomasi di Lampedusa, José Saramago. Siguiendo con esta línea pesimista y nihilista, la muerte es vista - por ejemplo, por Ernest Hemingway, Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir,Elias Canetti - como el evento absurdo y como un escándalo.

6) El hombre moderno, absorbido por los muchos atractivos de lo terrenal y una visión débil, y casi incapaz de mirar hacia arriba y hacia adelante, parece que ya no puede ver a Dios en acción en su historia presente y su futuro.

7) Benedicto XVI ha revisado el tema sobre el significado y el valor de la vida eterna. En la encíclica Spe Salvi (2007), por ejemplo, se preguntó si la fe cristiana era todavía una esperanza que transforma y sostiene nuestra vida, ya sea "performativa", que es un mensaje que plasma la vida de una manera nueva. O fue sólo una "información" que, mientras tanto, puede ser dejada de lado y sustituida por una información más actual.


Resulta un ejercicio interesante cotejar estas declaraciones. Y basta pensarlas en relación a los hechos que esta semana en Mendoza han sacudido los cimientos de un Iglesia a la que sólo le gusta hablar del sexo de los ángeles.

Del resto, abusa. Incluso en el terreno de la sexualidad de sus fieles.

Como lo hizo Alejandro VI. Y como no debería hacerlo Francisco. 

La oportunidad de no confundir los significados de la escatología está en su incumbencia. Quizá Francisco deba recordar aquello de mejor que decir es hacer.