Los curas elegían a los niños más vulnerables para los abusos
Todo en el Instituto Antonio Próvolo parecía estar armado para garantizar la impunidad de aquellos involucrados en los abusos a los que eran sometidos sistemáticamente los alumnos de la institución.
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La prohibición de comunicarse a través de lenguaje de señas, restringirle el acceso a los padres con la excusa de que "sobreprotegían" a sus hijos, fomentar el "albergue" de aquellos niños cuyos familiares vivían más alejados de la institución, entre otras coincidencias que surgen de los testimonios de los padres de las víctimas.
"Mi hijo vivía en el lugar. Nos costó muchísimo internarlo pero nos decían que era lo mejor. El fin de semana volvía agresivo, con problemas de conducta y no entendíamos por qué. No puedo creer lo que estaba pasando, ahora voy a ir a mi obra social para que le hagan todos los estudios y comprobar si fue abusado", cuenta Federico, padre de un chico hipoacúsico y con retraso madurativo que asistía a la institución.
"Tiene 7 años, se hace entender pero tiene muchas dificultades para comunicarse, sólo lo básico, como pedir ir al baño o comer y esas cosas. Si abusaron de él y quisiera contarlo no podría hacerlo, porque no les enseñaban a utilizar lenguaje de señas, ya que el instituto fomentaba la oralidad, con la excusa de que tenían que hacerse valer por sí mismos", añade Federico, develando uno de los patrones que se repetirán entre la mayoría de las víctimas.
Los niños abusados parecen compartir algunas características. Dos de ellas "saltan a la vista": las dificultades graves para comunicarse -lo cual les impediría dar a conocer la situación a sus progenitores- y algún tipo de retraso madurativo que les impedía entender del todo la situación a la que estaban siendo sometidos.
"Mi hijo es producto de una violación que sufrió mi esposa antes de conocerme. Imaginate cómo está ella ante la posibilidad de que haya sido abusado. Está reviviendo todo su calvario personal", agrega Federico a su desgarrador relato.
Familias alejadas
Al Instituto Próvolo asistían alrededor de 90 chicos. De esos 90, unos 15 estaban "albergados", es decir vivían en el lugar durante toda la semana y sólo iban a su casa el sábado y el domingo. Esto se debía a que sus familias vivían en departamentos alejados del Gran Mendoza e incluso en otras provincias, lo cual dificultaba el transporte diario hacia la institución.
"Mi hija empezó a llegar con moretones. Se mostraba agresiva y estaba aterrada de los hombres, incluso de su padre. No quería que ningún hombre se le acercara o la tocara", cuenta Emilce, cuya hija habría sido víctima de los abusadores.
Entre los testimonios recabados se observa el cambio de conducta en muchos de estos chicos "albergados", quienes se mostraban agresivos y distantes cuando regresaban con su familia durante el fin de semana.
"A partir del año pasado, mi hijo llegaba a casa y se ponía a llorar. Tenía moretones en las piernas y brazos. Se golpeaba contra las paredes, estaba muy agresivo consigo mismo y con los demás, no quería jugar con otros chicos. Es sordomudo pero por señas me explicó que lo hacían ver cómo abusaban de los chicos más grandes en la 'casita con una cruz'", agrega Liliana, madre de un chico de 12 años que asistía a la institución.
Restricción de acceso a los padres
Otra cuestión que surge entre los testimonios es que a los padres de las víctimas se les restringía el acceso y les aconsejaban involucrarse lo menos posible para no "sobreproteger a sus hijos y que puedan valerse por sí mismos".
"Muchas veces no nos dejaban entrar y se manejaban de manera muy hermética. Cuando el año pasado empezaron los rumores de abusos, no nos atendían o nos decían que no nos metiéramos. Muchos sacaron a sus chicos del instituto por las dudas", explica Ana, otra de las madres preocupadas por lo que ocurría puertas adentro.
"Hace poco hicieron una excursión a Valeria del Mar. Algunos padres se ofrecieron de voluntarios para acompañar a los chicos y no los dejaron. Nos llamó mucho la atención la negativa", continúa Ana.
En ese viaje, los curas detenidos -Nicola Corradi y Horacio Corbacho- viajaron con los niños sin acompañamiento paterno. "Le pregunté a mi hijo y me contó que la pasaron bien y que no hubo nada raro. Pero no puedo asegurar lo mismo sobre el resto de los chicos", agrega Liliana.
Reunión con los directivos
Mediante una cadena de whatsapp los directivos de la institución convocaron a los padres a una reunión que se realizará en el lugar esta tarde, a las 19 horas. La recomendación era "manejarse con discreción" y que "no le avisaran a nadie". En la reunión estarán presentes funcionarios de la DGE y desde el Gobierno se aclaró que será "exclusiva para los padres".


