Carolina, la "mujer pulpo" del mundo del diseño mendocino
Carolina Saguán es una diseñadora gráfica mendocina. Ella trabaja sola, a diferencia de lo común o más habitual, que es ver en el ámbito del diseño a agencias o estudios que se destacan por los grupos de personas creativas que allí se desempeñan, cada uno con funciones diferentes.
La define la palabra "chispeante". Es vistosa, alegre, se hace notar. La vida ha sido dura con ella: "Tengo una enfermedad que se llama trombocitemia esencial, es muy poco conocida (la padecen uno en un millón) y la padezco hace 10 años. He pasado por varios tratamientos, desde los más leves a los más severos (como quimioterapia), pero no me quejo: cuando me desaliento rezo, pero me considero fuerte y la combato día a día", les contó a las chicas de MDZ Femme en una nota, hace algunos meses atrás.
Uno podría pensar que lo contado anteriormente deprime, tira para abajo, entristece... pero Caro no se lo permite: ella es de las que "le da para adelante".
Las amigas le dicen "chica pulpo", quizás por esa manía de trabajar sola, querer hacer todo, y bien. Hace unos días, la profesión la asfixiaba. Sentía que ya no podía más, porque las responsabilidades eran muchas, y esa sobrecarga que surgía al querer tomar todas las responsabilidades que por lo general se dividen en varias personas, la hizo pensar seriamente en dejar el diseño. Pero entonces, llegó un premio que la enorgulleció y que significa un reconocimiento no solo a Carolina, sino al diseño mendocino y argentino, pues fue la única de nuestro país que fue destacada en la categoría Branding de un reconocido galardón internacional: obtuvo un premio "CLAP al mejor envase o conjunto de envases (línea de productos)".
Caro, ¿cómo surgió la idea de presentarte en este concurso?
Conocía el concurso desde el 2013. Nunca me animé a participar porque me parecía que los profesionales que participaban y los ganadores eran estudios sumamente reconocidos a nivel internacional y estaba segura que no tenía muchas chances de salir premiada. Pero con el paso del tiempo y frente a los comentarios de mis clientes, de los consumidores y de las redes sociales es que me sentí un poco más segura para exponerme a esta exigente evaluación. Así es que en Septiembre de este año inscribí seis proyectos, todos de packaging de vino.
¿De que se trata?
El concurso es realmente prestigioso y tiene muchos avales. CLAP son los premios internacionales de Diseño Industrial y Diseño Gráfico, que permiten a los estudios, agencias, oficinas y profesionales independientes, medirse con sus pares de toda Iberoamérica. Cuentan con el apoyo de las principales organizaciones vinculadas al diseño, que cumplen la función de seleccionar a los miembros del jurado.
La verdad es que los Premios CLAP son una oportunidad única e irrepetible para obtener el reconocimiento internacional del mundo del diseño, ¡por eso mi felicidad!
Detrás de los premios CLAP esta VEREDICTAS Internacional, que es una agencia especializada en la gestión de estándares de excelencia que certifica y garantiza que todo el proceso de evaluación y veredicto se realice bajo las máximas de imparcialidad y transparencia.
¿Como es la operatoria del certamen?
Bueno, como en todo concurso, hay un jurado internacional en este caso conformado por ciudadanos iberoamericanos.
Está integrado exclusivamente por representantes nombrados por las instituciones más prestigiosas de la profesión, sin ningún miembro de la organización, ni miembros de carácter protocolario o comercial. El jurado valora las obras presentadas sin conocer a los autores. Ningún miembro del jurado puede tener relación con los trabajos valorados.
Pueden participar todos los trabajos de diseño gráfico y diseño industrial realizados en América Latina, Estados Unidos, Brasil, España y Portugal entre los años 2015 y 2016. Esto hace que la cantidad de postulantes sea realmente grande y de diferentes culturas, más desafío aún.
Y concretamente... ¿Por qué te presentaste? ¿Buscabas un premio?
Como te comentaba anteriormente, creo que pasó básicamente por una reafirmación de mi seguridad como profesional. Quería mostrar mi trabajo realizado al cabo de estos 6 años de trabajo como profesional independiente.
Además, cuando comenzás a ver que los proyectos son reconocidos por el consumidor, te preguntás: ¿porque no mostrarlo a concursos, a jueces reconocidos?
La verdad es que hace un año, hice un parate y me puse a reflexionar: ¡había llegado a trabajar para Bodegas que ni en sueños me imaginé! Algunos ejemplos: Santa Julia, Séptima, Sophenia, Trivento, Doña Paula, Michelini... son muy reconocidas en el mercado. En Chile, con Viña Santa Rita y Morandé.
Creo que el paso hacia el avance tenía que ver con el logro de reconocimientos por los que más saben.
¿Con que etiquetas te presentaste y por qué?
Presenté los últimos trabajos realizados y en los que obtuve mejores comentarios de la gente. Fueron ocho en total. Hubiese presentado más, pero cada presentación de muestra tiene un costo en dólares que si bien no es elevado en la suma se hace bastante.
¿Cómo fue el momento en que te enteraste que te premiaron?
Bueno, el cierre de la convocatoria fue el 11 de Octubre y el 28 siguiente se reunían todos los jueces para evaluar los trabajos y dar su veredicto. El anuncio formal se hacía vía email el 22 de Noviembre.
Cuando me llegó el email el martes por la mañana y decía "gracias por participar" dije, bueno listo, y me empecé a reír porque era obvio que iba a suceder eso, es la gran frase que te hace conformar... tipo "seguí participando", de las tapitas de botella gaseosa.
Luego seguí leyendo, y abajo del mail había que hacer un click en donde decía "ver la lista de ganadores". Cuando ingresé y busqué los ganadores de mi categoría realmente no lo podía creer, me quede atónita. Era muy temprano, pero como yo trabajo en mi casa, subí corriendo las escaleras a despertar a Pablo, mi marido y a mi hijo Valentino absolutamente eufórica, y a los gritos les decía "¡gané, gané!". Lloraba de felicidad, porque no me lo esperaba. Fue una sorpresa inmensa que todavía no puedo entender ni describir.
¿Con qué etiqueta ganaste?
En realidad se trata del diseño de packaging para el vino ícono, de Bodega Séptima; del Grupo español Codorníu Raventós. Se llama "Gran Malbec". El disparador del diseño se basa en reflejar la construcción de la bodega, diseñada por el estudio Bórmida Yanzón. A partir de una fotografía de uno de sus muros se logra una simplificación que se utiliza en el diseño para representar la etiqueta y finalmente obtener una propuesta distintiva y sin precedentes.
¿Viajás a algún lado a recibir el premio?
Bueno, no hay una ceremonia de premiación. Los diplomas llegan por correo y se pueden pedir copias para otros colaboradores del proyecto; pero como yo trabajo sola, no necesito muchas copias -risas-.
Bueno, me imagino que ahora tu confianza profesional está en las nubes...
¡No, para nada! Siempre hay que seguir trabajando y siempre tratar de superarse. Soy de las que piensan que uno debe demostrar lo que es con el trabajo, y no con tanto palabrerío. Por eso me siento feliz, porque se ha destacado mi trabajo.
He recibido felicitaciones de muchísima gente: es un logro impensado para mi. Sinceramente me alienta a presentarme a dos concursos más que están por venir. ¿Quien te dice? Quizás sigo con suerte.
Es maravilloso saber que fui la única argentina premiada en mi categoría, y con un vino argentino. Es un orgullo haber podido de alguna manera ser una representante de nuestro país en este sentido. El resto de los ganadores en mi categoría son de España, Chile, Ecuador y México.
Es importante aclarar que la categoría " Mejor Envase o conjunto de envases (línea de productos)" incluye todo tipo de envases de consumo desde té, café, snacks, cervezas, vinos, mariscos, etc... con lo cual no se trataba sólo de etiquetas de vino.
Yo estoy acostumbrado a ver agencias de diseño en donde se trabaja en grupo... ¿Como es trabajar sola?
La verdad es que no es fácil. La mayoría de los de mi rubro son estudios de diseño donde hay varias personas trabajando en ellos y dividen sus tareas, y por supuesto multiplican ideas ya que son más cabezas pensando.
Yo decidí otro estilo de trabajo. Me gusta ser una profesional independiente, y cuido muchísimo el trato absolutamente personalizado. Pienso que cada proyecto es un mundo lleno de conceptos que es maravilloso comunicar, por eso tomo los trabajos que puedo realizar yo misma ya que no puedo (y no quiero) delegar.
No es la formula de trabajo más relajada, por el contrario tengo que estar en todo: diseñar, crear los conceptos, muchas veces también la marca -porque muchos clientes me contratan para hacer el naming (nombre)-, obviamente ir a las reuniones, hacer las presentaciones, armar los presupuestos, y hacer las cobranzas.
Reconozco que mi marido Pablo me ha dado una mano con la parte más "fría", que son los presupuestos y cobranzas: la verdad es lo que no me agrada tener que manejar y él me apoya en todo, por lo tanto me ayuda en eso. Me río porque mis amigas me definen como una mujer pulpo o multitask.
¿Cómo es tener el estudio en casa?
A mi me encanta. Trabajaba en otro lado, y lo mudé a casa porque tengo un niño pequeño, Valentino, y no me quería perder nada de él. Valen juega a mi alrededor mientras trabajo. Y reconozco que me tiene embobada. De hecho, como no quiero resignar ni un segundo de disfrute de mi vida familiar con mis "dos varones" .mi niño y mi esposo-, muchas veces trabajo de noche; momento al que llamo "trasnoche de diseño": ahí si sé cuándo comienzo pero no cuándo termino... Hay que resignarse: todos los diseñadores somos algo nocturnos en nuestro trabajo, cuando el mundo calla, nuestra mente crea.
Los comunicadores nos enojamos cuando nos dicen "dale, si es solo un textito". Imagino que te pasará lo mismo cuando te piden favores y te justifican diciendo "es un dibujito"...
Es muy loco que hablemos de esto, porque antes de conocer el tema del premio, hace un par de semanas estuve a punto de decidir dejar de trabajar como diseñadora.
Es muy sacrificado, y te frustra a veces que la mayoría de la gente no valore nuestro trabajo o piense que solo "hacemos dibujitos". ¡Es una profesión como cualquier otra! Hay trabajo intelectual, bocetos, fases... Si te lo tomas seriamente y con responsabilidad, que es como debe ser, siempre es exigente: hay fechas de entrega claras, pues uno trabaja para empresas cuyos productos dependen de nuestros diseños. Esto te genera mucho estrés. En mi caso, sinceramente no tengo tiempo para nada más que el trabajo y mi familia. "Me hago un ocho", como dice el dicho, para disfrutar de momentos de ocio, deportes, amigos. Igual no me quejo, porque ese es el camino que yo elegí: el de trabajar sola.
Sé que sos docente. ¿Cómo ves a los que se están preparando?
Hace 3 años que doy clases en la Universidad Champagnat a alumnos de 4to año de diseño en la cátedra de Diseño de packaging. La verdad es que me parece fascinante ver como vienen las próximas generaciones de diseñadores, y hablarles de como es el mundo laboral, además de dar mi cátedra por supuesto.
Hay de todo: chicos muy despiertos, y con mucha tecnología a su disposición; pero lo importante es inculcar tesón y esfuerzo.
¿Qué opinás de la competencia?
Bueno, día a día la competencia (refiriéndome a otros estudios) se incrementa. Esto es así y me parece fantástico. La oferta es buena, y creo que en definitiva los clientes se quedan con quienes puedan lograr una buena relación precio-calidad.
Si bien me parece real que es duro competir con estudios de diseño con estructuras grandes y de renombre, eso es parte de las reglas del juego. En Mendoza la mayoría de los estudios trabajan seriamente, y crean sus propios conceptos. Hay mucha smentes brillantes. Tengo que decir también que hay otros que no juegan limpio, compitiendo por precio o regalando el trabajo, y eso en definitiva nos perjudica a todos.
¿Admiras el trabajo de colegas?
Si, de muchos. Hoy muchos de los que son "mi competencia" fueron profesores míos en la Universidad, por ejemplo Boldrini & Ficcardi, que los tengo "allá arriba". Me gusta también el trabajo que realiza el estudio Yáñez-Gioia. Y a nivel internacional, creo que mis ídolos son Stranger and Stranger, que se dedican también al diseño de pacakging para bebidas.
Agradecimiento: Silvina Báez, fotografía.






