"Cóndor de Los Andes. El cóndor de los mendocinos"
Este sábado se presentó, en la Sala Elina Alba, ex Banco Hipotecario, de España y Gutiérrez, de Ciudad, una nueva edición impresa del libro "Cóndor de Los Andes. El Cóndor de los Mendocinos.", de Jennifer Ibarra, el cual es el resultado de una intensa investigación sobre esta ave tan especial para los mendocinos. El libro esta escrito en español e inglés y cuenta con el apoyo de la Fundación Cullunche.
"El Cóndor es un ave que forma parte de la vida diaria de los mendocinos. Con su presencia en el cielo está todo el tiempo acompañándonos sin que nos demos cuenta. Pero además, está en nuestra historia, en paseos, monumentos, escudos, logotipos ya que llevamos internalizada su existencia en el territorio mendocino", dice Ibarra.
Y prosigue: "Tal vez se deba a nuestra fuerte raíz Sanmartiniana, ya que esta ave acompañó al General San Martín y fue testigo de su epopeya. Solo el cóndor sabe las penurias que pasaron el Libertador y sus hombres y quizás ésta es la razón por la cual la tenemos tan presente... aunque de manera inconsciente. Mi propuesta es mostrar al Cóndor en todas sus facetas para tomar conciencia sobre la importancia de su existencia y sobre la necesidad de seguir conservándola ya que si esta majestuosa ave no existiera no seríamos Mendoza y perderíamos nuestro símbolo de identidad.

Dice Jennifer Ibarra
"Muchas horas ha invertido la estudiosa investigadora para demostrarlo, nada ha quedado sin respuesta, incluyendo los aspectos científicos del ave de mayor tamaño del planeta, la cual vive en nuestro continente y embellece los Andes cuando remonta vuelo y abre sus alas imponentes entre la cordillera y el cielo azul. La emoción nos estremece al contemplar el espectáculo y nos llena de orgullo porque es nuestra. Tan amplia es la repercusión del Cóndor que se lo asocia con la fuerza, con la gesta libertadora acompañando al Ejército en su difícil travesía, y con la hermandad sudamericana. Nuestra imaginación nos lleva a volar por sus lares, sobre las altas cumbres andinas, desde la cálida Venezuela hasta la fría Tierra del Fuego.
Tan particular es el ave que, teniendo tan extensos territorios para desplazarse, ha elegido las alturas, igual que los místicos Incas quienes, teniendo la inmensa llanura, prefirieron las alturas y picaron la dura roca para cultivar en terrazas mientras que el cóndor cava huecos entre las rocas para construir su nido.
La perseverante ecologista ha recorrido cada pedacito de suelo mendocino buscando obras de arte donde estuviera representado el Cóndor con sus correspondientes datos, las empresas comerciales que lo tienen como logo, que son muchas. Nada escapó a su prolija búsqueda, incluso hasta el mote dado a un gran deportista mendocino: "Cóndor de los Andes".
El impresionante tamaño de esta ave llamó la atención de los habitantes primitivos desde los tiempos que se pierden en la memoria, por lo que tejieron mitos y leyendas, y también fue el asombro de viajeros extranjeros".

