Trucho (Una de narcos entre Buenos Aires y San Juan)
Trucho/ cha
1. Adjetivo coloquial. Argentina y Uruguay. Falso, fraudulento.
La historia merece una película o un libro que nadie lee, salvo los que hacen películas. Y es inobjetable que Zoran Jaksic Rodoyka la merece. Estuvo entre nosotros: vivió en Puerto Madero y hasta tenía una casa quinta en Parque Leloir, también en CABA. Anduvo cerca el serbio de Mendoza, pero se inclinó por San Juan: allí compró una embotelladora y hasta una bodega.
El fin no era tan noble: camuflar en las botellas cargamentos de cocaína líquida con destino a Europa
En julio pasado algo no salió del todo bien en los planes de quienes los entendidos en narcotráfico sindican como el número dos del Grupo América y el número uno en nuestro continente. Fue detenido cuando intentaba cruzar la frontera entre Perú y Ecuador.
En la prensa serbia se dijo entonces: "Jaksic fue detenido cerca de la frontera con Ecuador. La policía peruana, en colaboración con colegas estadounidenses, sospecharon que era el jefe de una organización que estaba comprando drogas desde Perú y Ecuador y luego la transportaban a Europa en los cruceros, con la ayuda de las llamados mulas".

Decir un nombre y apellido para este sujeto es todo un desafío. Se lo conoce como el "mil caras". Y una muestra es que al ser detenido portaba en una especie de mochila 10 pasaportes falsos.
Pero esta transfiguración no termina allí: uno de los narcos más influyentes de la región tenía 25 requisitorias a nivel internacional y contaba, al menos, con 43 identidades falsas para pasar aduanas en todos sus niveles. No solamente era dueño de tres notificaciones rojas de Interpol, sino que tenía orden de captura en varios países: Bosnia y Herzegovina, Grecia y Perú, Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Estados Unidos y España.
En estas épocas de redes sociales, en las cuales muchísimas personas camuflan su verdadera identidad en varios perfiles, no asombra que alguien de tan pesado calibre haya contado con 46 identidades falsas.
¿Habrá respondido Jaksic a tantas otras identidades o, como creo, al igual que los "truchos" de las redes sociales, persigue el mismo objetivo en una no tan severa pero tampoco inofensiva esquizofrenia?
El caso del capo del Grupo América caído en desgracia parece interesante desde ese punto: podía vivir en Puerto Madero con un nombre, presentar el registro de conducir con otro, volar a otro país con una nueva versión y hasta agarrar una mochila y salir por el Centro Binacional de Atención en Frontera de Tumbes, entre gallos y medianoches, respondiendo a otra identidad. El tema es que allí lo pescaron.
¿Cuántas identidades son permitidas para un capo narco?
¿Cuántas lo son para usuarios de redes sociales?
En ambos casos, salvando las abismales cotas, la identidad falseada responde siempre a un secreto, a una zona oscura. A diferencia de los perfiles "anónimos" en Facebook y Twitter, el modus operandi del serbio escondía operaciones ilícitas. Pero algo hay en común entre ambos asuntos: la fuga, el escape, el querer ser otro, el jugar una vida que no es la propia. Osvaldo Soriano diría "ese cansancio de llevarse puesto". El yo y el otro de Borges.
Jaksic supuestamente la última vez que visitó Serbia fue en 2010, cuando, también supuestamente, el Grupo América estallo en un gran conflicto a causa de la incautación de 200 kilogramos de cocaína destinados a aquel mercado. La prensa europea indica a un ciudadano estadounidense, Milla Miljanic, también conocido como Mike, que sería el líder. Jaksic era el segundo pero ya está bajo seguro de la DEA.
En 2003 Jaksic fue detenido en Alemania cuando conducía su auto. La policía halló 9 kilogramos de clorhidrato de cocaína. Aquella vez fue condenado a 5 años de cárcel. Argentina también ha pedido su extradición por estar involucrado en dos envíos de droga, a Holanda y Bélgica, respectivamente, y por un total de 300 kilogramos de cocaína cada uno (para eso compró una bodega en San Juan).
Sin embargo, los cargos se suman en distintas ciudades y países, tanto que también es sindicado como el responsable del crimen del narco serbio Frederik Goran Stavric, y el secuestro y asesinato de Marko Micti. Pero falta uno: el asesinato del ex ministro de Defensa de Yugoslavia, Pavle Bulatovic.
Está clarísimo que ni las 46 identidades truchas lo salvaron de la verdad. Tal vez sea un buen consejo para las "caras de huevo" que pululan en Twitter y para los perfiles con pajaritos, florcitas y paisajes que engalanan el off Facebook
Quién diría que tan honorable habitante de Puerto Madero, puntual en el pago de la expensas, apenas era otro fantasma más en el barrio más reciente de Buenos Aires.


