Para la ley es una mujer, pero para el hockey no
Mía Gamietea nació varón, pero desde chica se sintió diferente y a los 18 años adoptó el nombre que coincide con el género con el que se percibe. Pero la lucha por ser aceptada como Mía no se acabó cuando obtuvo el DNI que la reconoce como mujer, sino que se trasladó a su mayor pasión: el hockey.
Mia comenzó a jugar a los 16 años -hoy tiene 30-, y siempre lo hizo con mujeres. Ella cuenta que en ese momento no había más de 10 varones jugando al hockey en su provincia y por lo tanto, no había federación masculina. "Yo desde los 18 años que soy Mía y siempre entrené con mujeres -", cuenta.
Sin embargo, para la Federación de Hockey de San Luis, es imposible reconocerla como a una jugadora más porque aducen que tendría "ventaja deportiva". Ella señala que esto no es así, debido a que desde hace años que se somete a una terapia hormonal que "le quita todo tipo de ventajas".
Esta situación deja a Mía con dos posibilidades, mirar a sus compañeras desde el banco de suplentes y anhelar ser reconocida, o arbitrar partidos, hasta tanto no se produzca un cambio en las reglas deportivas.
"Hemos jugado con un seleccionado de hockey social en Santiago del Estero y jugamos con hombres para ver si agarrábamos fuerza y nos pasaron por arriba, yo no llego con la fuerza y la velocidad que ellos tienen", comentó. La deportista explicó que en ese partido estuvieron presentes las autoridades de la federación de Hockey de San Luis, pero "siguen sin decir nada, al contrario buscan más problemas".
Mía contó que al principio le pidieron dos años de tratamiento hormonal y una cirugía de reasignación de sexo para federarla, además del documento que acreditara su condición. "El documento yo ya lo tenía, y la terapia la hago. La cirugía me la quiero hacer, cuando pueda me la voy a hacer, pero igualmente el Comité Olímpico emitió un comunicado en que dicen que no se puede exigir porque es una mutilación del cuerpo", indicó.
Igualmente, y pese a que la jugadora cumplió con los requisitos de la Federación, ellos insisten en que tiene ventajas deportivas.
En Mendoza la situación es diferente, ha venido a jugar partidos y asegura que jamás se sintió discriminada. "Acá vine a arbitrar, y le dije a Sonia (Rocco, la organizadora del evento), dejame jugar unos partiditos y entré con el equipo de San Luis, Cruz Azul", señaló.
Mía llevó su reclamo al INADI desde donde enviaron dictámenes a la federación para que la admitan, pero como señala ella misma, en la práctica es una recomendación -más allá del peso que tiene el organismo- y por lo tanto, las autoridades deportivas las desoyen.
La responsable del Área de Género de la Secretaría de la Mujer, de San Luis, Gema Rosales, también intervino para permitir que Mía compita en el deporte que ama, pero tampoco obtuvo una respuesta.