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Los protestantes sí hablan de femicidios, y los condenan

Comprometieron su colaboración "en todo cuanto esté a su alcance a los efectos de la mencionada prevención".
Foto: Jose López
Foto: Jose López

La Cámara Regional de Pastores repudió el asesinato de Janet Zapata, Julieta González y Ayelén Arroyo y se diferenció de la Iglesia Católica mendocina que evitó en su comunicado hablar de femicidios.

"En días recientes, tres asesinatos de mujeres jóvenes (Janet Zapata, Julieta González y Ayelén Arroyo) han conmovido nuestra sociedad. Aunque el asesino de Julieta se desconoce, en el caso de Janet la evidencia indica que el autor intelectual fue su propia pareja, y en el caso de Ayelén, su padre, quien además abusaba de ella", dice el comunicado.

En el mismo texto, se solidariza "con el inmenso dolor que estos abominables crímenes han causado, pero además considera su deber moral unirse al clamor por justicia en estos casos y por la efectiva instrumentación de medidas que ayuden a prevenir casos similares en el futuro. Compromete además su colaboración en todo cuanto esté a su alcance a los efectos de la mencionada prevención".

Al hacer una consideración desde la Biblia, los pastores señalaron: "En la cosmovisión bíblica que sostenemos, varón y mujer fueron ambos creados a imagen de Dios (Génesis 1: 26). Un autor cristiano escribió, a propósito del relato bíblico de Génesis 2:21-25: ´La mujer fue hecha de una costilla sacada del costado de Adán; no de su cabeza para enseñorearse de él, ni de sus pies para ser pisoteada por él, sino de su costado para ser su igual, de bajo su brazo para ser protegida y de cerca de su corazón para ser amada´. En los Diez Mandamientos, Dios nos ordena honrar tanto a nuestro padre como a nuestra madre".

Agregaron que "en forma consistente con las Escrituras hebreas, pero avanzando mucho más allá que cualquier contemporáneo suyo, nuestro Señor Jesucristo se relacionó con las mujeres en un diálogo refrescantemente franco y afectuoso. Muchas estuvieron entre sus discípulos. Algunas fueron los primeros testigos de su resurrección. En el resto del Nuevo Testamento vemos que la Iglesia crece con varones y mujeres (muchas mencionadas por nombre) que aceptan el Evangelio y contribuyen a difundirlo. El Apóstol Pablo declaró esta novedad hasta entonces inaudita: ´Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús´. (Gálatas 3: 28). En nuestra sociedad del siglo XXI, es difícil apreciar cuán fresca y liberadora es esta enseñanza, en comparación con las costumbres de la época. No obstante, creemos firmemente que, si viviéramos consistentemente en conformidad con las enseñanzas de Jesús, no tendríamos que lamentar tragedias como la que nos convoca hoy".

Finalmente, consideraron que "nuestra fidelidad a las enseñanzas de Jesucristo y los Apóstoles nos impulsa a levantar la voz contra toda forma de violencia que sufra nuestra sociedad. Este principio general halla, en esta trágica ocasión, una expresión concreta de repudio contra los asesinatos de mujeres, solidaridad con las víctimas y clamor por que los gobernantes cumplan con su obligación de administrar justicia. Por ello, unimos enérgica y decididamente nuestra voz a la de todas la personas de buena voluntad que claman por lo mismo y oramos para que Dios despierte todas las conciencias para vencer el mal con el bien".