Los "deambuladores mendocinos" siguen con su aventura
Los deambuladores seguimos andando, después de las primeras semanas en Jerusalén salimos para el norte.
Estuvimos más o menos 2 semanas en Tiberias trabajando en un hostel, limpiando y arreglando habitaciones. Si observan el mapa de Israel, verán que Tiberias está al noreste, pegadito al lago Kineret (más conocido como Mar de Galilea) si siguen hacia el norte verán que hay toda una región, bastante grande para Israel que se llama Altos del Golán, una zona montañosa que solía ser una región de Siria y fue adherida al territorio israelí después de la guerra de los 6 días en 1967. Hacia allí nos dirigimos a dedo, nuestra idea era llegar hasta el monte Hermon que está en la frontera norte de Israel y es el pico más alto del país.
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Fueron 2 días de viaje en los cuales nos subimos a 11 autos diferentes judíos, árabes y drusos. Sería muy largo contar cada una de las historias que compartimos con cada uno de ellos. Pero sí, vamos a contarles algunos detalles del viaje.
Primero algunas curiosidades aisladas: llamativamente, a diferencia de todos los países que conocemos en Israel, no se hace dedo con el clásico pulgar arriba, no, ¿pueden creerlo? Acá se hace dedo ¡con el dedo índice! ¡Y no apuntando hacia arriba! Ellos hacen dedo apuntando con el dedo índice al asfalto, ¡los muy desfachatados!
En una de las paradas que hicimos entre 2 autos, quedamos en una rotonda gigante, tomamos la dirección norte y nos paramos a los pocos metros a esperar el siguiente auto que nos lleve. Al lado nuestro un árabe vendía shawarma (diferentes tipos de carne con vegetales todo cortado muy chiquito), en un pan de pitta (pan árabe para nosotros) gigante, se veía delicioso, era ya cerca del mediodía y sólo por preguntar nos acercamos para ver bien qué era lo que vendía, el hombre no hablaba una palabra de inglés pero se empecinó en querernos vender. Nosotros no teníamos un peso (un shekel, en israel) y fuimos reusando, cordialmente sus ofertas, primero el shawarma sólo, después con la gaseosa y por último el shawarma, la gaseosa y un café por el mismo precio. Divertidos y tratando de no ofenderlo nos negamos, pero al final, él se nos acercó con una taza de café que nos ofreció gratis, nos pareció delicioso y mucho después descubrimos que ese café tiene “Hel” una mezcla de especias que incluye ajo y que en el café es increíble. Para ser completamente honestos no nos quedó claro si este hombre esperaba que le paguemos por el café o no, nosotros, por si acaso, no le pagamos.
Mucho más al norte y varios autos después un druso nos levantó, no hablaba una palabra de inglés y supusimos que nos habíamos entendido en el tema de a dónde íbamos, cuando nos subimos a su auto. Nuestras suposiciones fueron erróneas cuando a los pocos metros más adelante tenía que doblar hacia la izquierda pero siguió derecho, no, definitivamente no nos habíamos entendido. Nosotros empezamos a movernos un poquito intranquilos porque el viaje lo hicimos un viernes y después de la caída del sol empieza el Shabat (día sagrado para los judíos) y una vez comenzado no queda casi nadie en las rutas y queríamos llegar hasta el monte Hermon antes de que el Shabat comenzara. El muchacho dobló por una calle de tierra, paró y nos señaló un pequeñísimo camino que bajaba una montaña. Por no parecer desagradecidos, el muchacho estaba seguro que nos había llevado al lugar que queríamos y esperaba a que bajáramos por el camino, empezamos a bajar, hicimos un par de pasos, doblamos un codo del camino y un lago increíble apareció en frente de nosotros, averiguando después, supimos que era el lago Ram, que según el Talmut (libro sagrado del Judaísmo) es uno de los 3 lagos que quedaron desde el diluvio universal. El descubrimiento absolutamente por accidente del lago nos dio un lugar para refrescarnos (hacían más de 40 grados) y donde almorzar.
Saliendo del lago y caminando un poco por el pueblo alrededor, nos encontramos caminando por un pueblo druso. Los drusos son una nación que vive en diferentes países del medio oriente, Siria, Jordania, Líbano e Israel, viven en esas regiones manteniendo su identidad religiosa y cultural, mucha de la cual (sobre todo la parte religiosa) está guardada en secreto y no se comparte ni se muestra con el resto del mundo. Un detalle interesante que nos llamó muchísimo la atención es que las mujeres drusas toman mate.
Mujer drusa tomando mate.
Así como lo leen, toman mate al mejor estilo argentino, según pudimos averiguar a principios del siglo XX muchos comerciantes de oriente medio sean judíos, árabes y drusos fueron a Argentina a realizar negocios y a emigrar, ellos adoptaron el mate y lo trasladaron a estas regiones. No estamos seguros por qué sólo las mujeres toman, suponemos que es por el hecho de compartir la bombilla, pero eso es sólo suposiciones nuestras. Imaginen nuestra sorpresa al ir caminando por un pueblo al otro lado del mundo y descubrir un grupo de chicas tomando mate. Ahora, imaginen la cara del grupo de chicas cuando 2 turistas se acercan con cara de feliz cumpleaños a pedirles un mate y a preguntarles en inglés de dónde lo habían sacado. Un rato después nos dimos cuenta de que tal vez, y sólo tal vez, las habíamos puesto un poco incómodas.
Llegamos al monte Hermon, pero, al final un soldado israelí armado hasta los dientes nos cortó el paso alegando que la entrada era sólo hasta las 3 de la tarde, cuando le preguntamos la hora eran 2.59 hs. Y no nos dejó pasar. No nos hicimos demasiado problema, desde ese lugar teníamos una vista privilegiada de la ciudad Masada y del paredón increíble que es la frontera Siria – Israelí en esa región.
Frustradas nuestras intenciones de subir al monte, decidimos volver hacia el sur del Golán, llegamos a una localidad que se llama Odem, ahí salimos caminando sólo por andar, en un momento vimos unas formaciones de piedras muy raras nos acercamos y descubrimos que eran bunkers abandonados seguramente de la guerra de los 6 días. Cuando Israel concentra su ataque en el Golán en el día 5 de la guerra encuentra la mayor parte de los puestos militares sirios abandonados que se habían replegado hacia las cercanías de Damasco, por esto suponemos que esos bunkers pertenecieron al ejército sirio durante esa época.
Ahora lo que vamos a contar sucedió exactamente así aunque resulte difícil de creer.
Entramos en los bunkers, apenas lo hicimos empezamos a escuchar explosiones y disparos. Nos paralizamos de miedo, para que se ubiquen en el mapa, Odem queda a menos de 10 km. De la frontera Siria, lo que estábamos escuchando era alguno de los 3 ejércitos que se están enfrentando en este momento en ese país (el ejército sirio, los rebeldes y el Estado Islámico) por terrible que parezca nosotros estábamos completamente a salvo y turisteando cuando a unos pocos kilómetros estaba muriendo gente y en progreso uno de los peores conflictos del siglo XXI que lleva ya más de 4 años y está provocando un desastre humanitario. Y nosotros a pocos kilómetros, sólo escuchando…
A partir de ahí el viaje tomó otro tinte totalmente diferente, seguimos caminando un poco más y descubrimos algunas casas completamente destruidas y llenas de agujeros de bala, entramos a una y encontramos entre medio de las ruinas un cachorrito que luego nos acompañó algunos kilómetros. Decidimos pasar la noche en una de esas casas destruidas, como no tenemos carpa nos pusimos a un lado de la casa encendimos una fogata y dormimos sólo con nuestras bolsas de dormir. No fue una noche agradable, y no porque estuviéramos a la intemperie o porque hubiera mosquitos, después de lo que habíamos escuchado y vivido unos siente que es injusto estar ahí tan cerquita acampando como si nada pasase.
Juan y Marian, Los Deambuladores.
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