Hallan huellas de un gato en tejas de 2.000 años
Quienes tienen en sus casas un gato saben que a los felinos poco les importa pasearse por sobre todo lo que se les ponga delante. Nuestras computadoras pueden enloquecer cuando los mininos se pasean sobre el teclado, y su huellas tal vez queden grabadas en las páginas del libro que dejamos abierto sobre la mesa.
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Pero esta costumbre de los gatos de pisar en donde quieren no es nueva, por supuesto, y recientemente un arqueólogo del Museo de la ciudad de Gloucester descubrió, mientras examinaba una teja romana que data del siglo I, huellas de las patas de un gato.

La teja fue desenterrada en 1969, y sobre las huellas del felino un portavoz del museo indicó: "Cuando romanos hicieron tejas, dejaron la arcilla mojada a secar al sol. Los animales y las personas, a veces habrán caminado sobre las baldosas húmedas, dejando sus huellas. Se cree que este gato dejó sus huellas en la teja en torno al año 100".
Así que ya sabe: si se molesta porque su gato manchó con sus patas algo en su casa, consuélese pensando que no es exclusividad de él esa actitud, sino que es algo que vienen heredando desde hace miles de años.

