Santa Teresa de Jesús adaptada al cómic por autores argentinos
Con libertad creativa y una relectura desde el siglo XXI, trece jóvenes dibujantes y guionistas argentinos adaptaron a historieta El castillo interior o las moradas, obra cumbre y alegórica de la vida espiritual escrita por Santa Teresa de Jesús (1515-1582), que se publica por estos días en el marco del V Centenario del Nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, escritora y fundadora de las carmelitas descalzas, conocida en el mundo como la mística de Ávila.
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Editado por iniciativa del Centro Cultural España Buenos Aires (CCEBA) y el trabajo editorial del sello Loco Rabia, el libro es la segunda experiencia de este tipo, le sigue el ruedo a la adaptación al cómic del clásico Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes que salió hace dos años, a 400 años de su publicación original en 1613.
En Las Moradas, escrito en 1577, un año después de ser interrogada por la Inquisición, esta mujer rupturista compone un potente y simbólico laberinto y lo sintetiza "a partir de una fuerza, una voluntad y una facultad de introspección fuera de serie", según escribe Florencia Calvo, doctora en Letras y asesora para la adaptación.
Así, con esta reactualización, se entronizan las eternas dudas sobre el ser: "¿Quién no siente su cuerpo como una trampa de vez en cuando?; ¿Quién no tiene intriga de saber de dónde proviene esa voz en el interior de la cabeza?; ¿Es una voz ajena?; ¿Somos esa voz?, ¿Quién la hace vibrar?", se pregunta en el prólogo Alejandro Farías, editor, guionista y co-director de Loco Rabia.
Esta nueva publicación no tiene un autor, sino varios y es allí donde reside la versatilidad del texto. Hay dibujos más sencillos y otros más complejos, hay guiones más elaborados y otros más simples y cada 'morada' es un paso hacia la perfección. "Cada capítulo involucraba un cambio de estilo, cada morada era un estado", dice Farías.
En esta versión en viñetas, la biografía de Santa Teresa está a cargo de Leo Sandler y Marcos Vergara, con prólogo de Daniela Kantor. En tanto que la 'primera morada' fue realizada por Patricio Delpeche y Farías; la siguiente por Maco y Roy Leguísamo; la tercera por Max Aguirre y Federico Reggiani; la cuarta por Jorge Vildoza y Farías; la quinta por Pedro Mancini; la sexta por Jorge Quien y la última por Fernando Calvi.
"Fue un trabajo conjunto donde cada dibujante o pareja tuvo libertad. Fue un desafío grande, con variedad de estilos y enfoques. Se rompieron ciertos prejuicios porque es un texto antiguo y místico, pero tiene una sencillez y una humanidad, increíble. Ella está hablando de igual a igual en su acercamiento a Dios, con alegorías muy sencillas. Las imágenes son claras, es un lenguaje llano que nos atrapó y descubrimos una escritora sorprendente. Es un texto que genera preguntas", explica el editor.
¿Qué hace vigente, entonces, la obra de una monja de clausura del siglo XVI? "Era una mujer privada de la educación formal y del arte de la retórica, algo que afortunadamente le dio otra voz. Escribió al margen de una estructura formalizada, con una lengua capaz de decir todo, una oralidad femenina tan fuerte que podemos oírla, alguien que revela y, al mismo tiempo, oculta. Un misterio que hoy nos desvela como lectores", sugiere Marietta Gargatagli, profesora emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La lectura puede ser áspera al principio, coinciden los dibujantes y guionistas, pero con transcurrir del desarrollo autoral, Santa Teresa no pasó desapercibida.
"La primera lectura fue bastante dura, pero la trajimos a un lenguaje más amigable. Me tocó la primera morada, la más apegada a lo terrenal y le dimos cuerpo a las metáforas y forma a las habladurías de la oscuridad y a los rostros siniestros. Es un texto interesante por la riqueza de su narración, es una persona que recorre las habitaciones de un castillo y que finalmente el centro es elevarse a Dios", cuenta el dibujante Patricio Delpeche.
Lo primero que pensó Pedro Mancini, responsable del arte de tapa y de la quinta morada, fue ¿de qué me disfrazo?, pero, a medida que avanzaba se puso "buenísimo".
"Hubo mucha libertad para llevar a este personaje al universo de cada autor, logré que fuese un personaje más de mi trabajo. Esta morada fue bastante difícil porque ella está en viaje, en avance y desapego, donde los miedos quedaron atrás. Está desprendiéndose de lo más físico y terrenal", cuenta Mancini, quien remarca que "lo que más quiero es que el libro se pueda disfrutar en su totalidad".
Farías, entonces, concluye que la mística e introspectiva pluma de la religiosa "nos habla de la existencia del alma de una forma tan humana que aún hoy, a pesar de la dificultades del idioma y lo distante que parece la temática a los intereses de nuestra época, el lector comprometido con sus palabras no puede dejar de sentirse afectado", y remata, desde un ángulo de lectura más personal, que "algo pasó, no sé qué, pero pasó algo".
Fuente: Télam


