Historias de vida: Vivir en la calle
Angélica y Pablo viven en la plazoleta ubicada en Lateral Sur y Acceso Este, a metros de calles 25 de Mayo y Cobos dicen que llevan 20 días ubicados ahí, pero hay vecinos que aseguran que hace mucho más tiempo que los ven por la zona.
Ellos son pareja y sobreviven juntos, por eso al consultarles por el refugio para personas en situación de calle queda a pocos metros de donde están ubicados (sobre calle Dorrego), aseguran que fueron, pero que no quieren estar separados y el requisito del hogar es: "mujeres por un lado, hombres por otro". Además, la mujer nos contó que no quiere dejar sus pertenencias "tengo ropa y cosas acá", nos aseguró.
"Si no ya estaríamos allá", se ríe Pablo y junta sus brazos por detrás de la cabeza para simular un cómodo descanso.
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Cuando nos acercamos a preguntarles si podemos hablar con ellos, Angélica nos recibió con los brazos abiertos y nos invitó a pasar al improvisado comedor en donde comparten un puchero con "un amigo", Luis Negueloua, quien está en la misma situación y se mantiene "cuidando coches en el Hospital Italiano".
Pablo señaló que "entre todos nos hacemos amigos y nos cuidamos", y nos aclara que todas las personas que viven en la calle por la zona se conocen y se cuidan. El hombre se mostró muy agradecido también con los vecinos y aseguró que son "todos buena gente", a lo que su mujer sumó que siempre les acercan mercadería y comida elaborada.
Angélica cocina para su pareja y sus amigos
La pareja comentó que han acudido a solicitarle ayuda al gobierno, pero como sus documentos fueron extraviados hace ya muchos años, no pueden acceder a planes sociales de ningún tipo. Sin embargo, este jueves una funcionaria de la Municipalidad de Guaymallén les ofreció ayuda para tramitar los documentos de manera de poder insertarlos en los programas que tiene el gobierno.
En tanto, Angélica y Pablo recolectan cartones, vidrio y plásticos para subsistir, y armaron su casa con pallets que consiguieron por la zona. Esta semana fue especialmente dura para ellos ya que el viento Zonda desarmó su precaria vivienda.
Mendocinos por adopción
Pablo llegó hace 20 años a la Argentina y empezó trabajando en minería en Malargüe, luego se trasladó al cultivo de la papa en Tupungato, y finalmente trabajó en el este mendocino en el cultivo y la cosecha de la vid, pero asegura que ya no consigue trabajo, debido a un accidente que dañó su rodilla y que le impide levantar los tachos.
Por otro lado, aseguró que el precio de la uva es un impedimento para que los propietarios de los viñedos tomen más personal y por lo tanto no le ofrecen más trabajo.
El caso de Angélica es diferente ella vino de San Juan hace varios años pero cuando se la consulta por las actividades que realizaba antes de vivir en la calle sólo responde "yo hago esto, cartoneo".
La pareja asegura que la próxima semana harán los trámites para conseguir su DNI de manera de poder acceder a un trabajo estable y a los planes sociales y programas del Estado.