Presenta:

Asaltan y torturan a dos monjas en Berazategui

Los delincuentes las golpearon, las amenazaron de muerte, las retuvieron durante más de una hora y les robaron objetos personales y las donaciones recolectadas.

Dos monjas fueron salvajemente golpeadas y robadas por dos jóvenes que las religiosas dejaron ingresar a su casa lindera a la Parroquia Nuestra Señora de Itatí de la bonaerense localidad de Berazategui porque los conocían. Los delincuentes las golpearon, las amenazaron de muerte, las retuvieron durante más de una hora y les robaron objetos personales y las donaciones recolectadas. 

El hecho ocurrió el pasado jueves por la noche, cuando las dos religiosas retornaron a la Iglesia ubicada en la calle 30 entre 159A y 160 después de asistir a misa en el centro Sagrada Familia, en el centro de la ciudad de Berazategui. Las hermanas Gianpaula y Giuliana estacionaron el auto en el garaje de la casa que habitan, lindera a la Iglesia y mientras una de ellas ingresó al domicilio para preparar la cena la otra se dedicó a atender los pedidos de uno de los jóvenes que llegaron en ese momento. 

Sin embargo, a poco de comenzar la charla, la religiosa fue empujada hacia el interior del edificio y comenzaron a agredirla pidiéndole dinero. Puñetazos, patadas e intentos de ahorcamiento fueron algunos de los ataques que perpetraron los atracadores. 

"No me entra en la cabeza cómo gente a la que le dimos cariño nos pudo hacer una cosa así. Estoy muy triste", dijo Gianpaula, de 78 años, en un castellano que todavía conserva el acento italiano. 

"Me gatillaron en la cabeza. Estaba preparada para morir", aseguró. La relación entre las religiosas y los ladrones comenzó 15 días antes, cuando un matrimonio con hijos menores se acercó a la Iglesia para pedir ayuda. Les contaron que habían pedido todo en la inundación. 

"Le dimos ropa y colchones. Fuimos a la casa y vimos que en esas condiciones no podían vivir. Nos contaron que se querían ir a Corrientes, pero que necesitaban dinero para el viaje", contó Gianpaula. Las monjas, que pertenecen a la congregación de Las Hermanas Doroteas de Cemmo, le ofrecieron una changa al padre de la familia, le pagaron 1.400 pesos por un trabajo de albañilería, pensando que con ese dinero podrían viajar hacia su pueblo, pero con el correr de los días se dieron cuenta de que les habían mentido. 

El hombre, de unos 27 años, volvió este jueves cerca de las 20.00 acompañado por un joven de unos 16 años. A Gianpaula que los atendió le dijeron que necesitaban ropa. Allí comenzó el ataque que se extendió por más de una hora. 

"Cuando me di vuelta, sentí un fuerte golpe en la cabeza. Fue como un rayo que me hizo ver las estrellas. Cuando estaba tirada en el piso, empezaron a apretarme el cuello. Yo les mordí los dedos para defenderme. El más grande me sacó las llaves y se fue. Yo quedé con el chico, que me puso contra la pared y me apoyó el arma en la cabeza. Todo el tiempo me decía que me iba a matar. Me gatilló, pero la bala no salió", relató. 

"Escuché ruidos y me asusté", contó Juliana, de 76 años. "Cuando salí para ver qué pasaba, me encontré con el hombre más grande, que había abierto la Iglesia. Me golpeó y maniató. También intentó ahorcarme", recuerda. Luego, el ladrón tras dejarla desmayada fue hasta la casa y empezó a llenar bolsas con los objetos de valor: dos celulares, un iPad, una computadora, 1.800 dólares, algunos euros y 20 mil pesos. 

Fue ahí cuando Gianpaula, que seguía amenazada por el chico, pensó lo peor: "Estaba segura de que nos iban a matar porque los conocíamos", explicó. Pero Dios no las abandonó y un sacerdote que había arreglado para cenar con ellas, llegó a las 21.30, tocó el timbre y, como no lo atendían, empezó a gritar, lo que puso en fuga a los agresores. Las monjas fueron trasladadas al hospital Evita Pueblo donde durante unas tres horas les hicieron estudios para evaluar las consecuencias de los golpes.

"Cuando pudimos regresar a casa nos esperaba media parroquia en la puerta", cuenta Gianpaula, que trabaja ahí desde 1971. "Lo que más me preocupa es recuperar mi computadora. Tengo guardado el trabajo de los últimos 15 años, tanto de la iglesia como de la congregación. Es fácil encontrar a los ladrones, en el barrio los conoce todo el mundo", le dijo a los medios de prensa. 

A raíz del hecho, el barrio Villa Mitre se convulsionó debido a la ascendencia que tienen ambas religiosas en la congregación, donde la hermana Gianpaula trabaja como enfermera.

Fuente: Noticias Argentinas