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Alta performance y calidad de vida: Aquello que es sagrado

¿Qué hace que algo sea sagrado para uno y no para otro? Pienso que es un complejo laberinto de costumbres y cultura.
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Lejos de su significado religioso y más cerca de algo que inspira profundo respeto o que no puede ser dañado, hace poco comenzó a rondar en mi mente la idea de “lo sagrado”.

Entonces surgió una catarata de conceptos o cosas que para muchas personas o para alguna en particular tienen esa condición de intocable. Vinieron a mí algunas opciones divertidas, otras más solemnes y otras que es obvio que sean consideradas así.

¿Qué hace que algo sea sagrado para uno y no para otro? Pienso que es un complejo laberinto de costumbres y cultura; a veces depende de la esencia de la personalidad de cada uno. Lo que probablemente sea indiscutible es el hecho de que todos tenemos algo que consideramos sagrado.

Como haciendo una especie de juego, pensé una lista de palabras que cumplen esa condición al menos para un ser humano, o tal vez para grandes grupos: los hijos, la madre, el mate, la siesta, el club, los amigos, la abuela, el perro, las vacaciones, el trabajo, el estudio, la música, la lealtad, la palabra, las promesas, la religión, el domingo, el fútbol, el auto, la casa, el matrimonio, la naturaleza, los animales, las plantas, la ropa, la almohada, la cama, los padres, los viajes, la infancia, la libertad, las ideas, el arte, el cine, la pareja, la fidelidad, la cama, dormir, comer, el silencio, la comunicación, el sexo… y más.

Lo que me sorprendió es que algunas son tan lejanas entre sí que podría parecer ridículo enmarcarlas en ese mismo grupo. Sin embargo, es claro que podemos encontrar esa desemejanza entre aspectos, momentos o personas venerables para algunos, y sin valor para los demás.

¿Cómo hacer para respetar lo que es sagrado para unos y para otros? Probablemente, si nos ponemos en primer lugar podremos dañar aquello que es tan importante para otros. La humanidad ha llegado a guerras por cuestiones de este tipo. ¿Entonces?

Tal vez lo ideal sea vincularse con personas que tengan como “sagrados” conceptos o aspectos similares a los nuestros. Pero más factible es lograr acuerdos de respeto mutuo, de entendimiento y aceptación de otros con toda su lista de cosas sagradas, y con el compromiso de no sobrepasar ciertos límites si así se lo ha acordado. Al final, es lindo tomar esa decisión que puede llevarnos a resolver de manera cordial posibles diferencias, y de esa forma cuidar a los demás.

Natalia Aramburu, directora sede Mendoza método de Rose

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