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Se suicidó un hijo de desaparecidos y acusan discriminación

Hernán Calegerópulos se quitó la vida en Campana. La agrupación HIJOS afirma que “aspiraba a un trabajo que dignifique” y que sufría “miradas sectarias y prejuiciosas”.
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 El hijo de un desaparecido durante la última dictadura militar se suicidó en la ciudad de Campana, informó hoy la organización HIJOS, que advirtió que este episodio demuestra que el "genocidio se sigue cobrando mártires". En 2011 se había suicidado en Mar del Plata otra integrante de HIJOS, Virginia Ogando, quien buscaba a su hermano nacido en cautiverio, mientras que en abril último se quitó la vida Pablo Atanasui, el nieto recuperado número 109.

A esta lista se sumó ahora Hernán Emilio Calogerópulos, de 40 años, padre de tres niñas, integrante de la murga de Campana y vecino del barrio San Jacinto de esa ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires. Aunque la noticia se conoció hoy, el hecho ocurrió el pasado sábado, de acuerdo a la información que difundió la agrupación HIJOS regional Escobar-Campana-Zárate.

Hernán, o "Nacho" para sus amigos, era hijo de Ramón Demetrio Calogerópulos, desaparecido desde el 13 de septiembre de 1976, "víctima de la última dictadura militar", mientras que su madre murió hace seis años afectada de un enfermedad terminal. La organización HIJOS recordó en un comunicado que "Hernán Emilio Calogerópulos era querellante junto a su hermano mayor, Adrián Calogerópulos, en la Causa 4012, Caso AREA 400, que se instruye en el Juzgado Federal de San Martín, a cargo de la Juez Vence".

"A Nacho le dolía la vida, le dolían tantos años de ausencia, esa figura saqueada por la Dictadura Cívico Militar. Sufría porque en la ciudad de Campana, con sus miradas sectarias, discriminatorias y prejuiciosas, seguía siendo señalado como el hijo de Desaparecido", señaló la agrupación.

"A Nacho lo lastimaba no tener un trabajo como lo posee cualquiera. Con su oficio de soldador montó una carpintería metálica, que lo ayudaba a sobrevivir. El aspiraba a un trabajo, de esos que dignifican al hombre, que lo hacen parte de una sociedad. Las marcas permanentes por ser hijo de desaparecido, las puertas cerradas siempre. No solo se presentaban en él, se refleja en todos los hijos del interior de este País, aunque la ciudad de Campana esté tan cerca de donde atiende Dios", añadió.