Hallaron esperma fosilizado de 50 millones de años
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Un grupo de científicos de Argentina, Suecia e Italia descubrieron en la Antártida el esperma fosilizado más antiguo jamás hallado, que data de 50 millones de años, dentro de un capullo de gusano.
“Es un extraño fósil de un bicho raro”, sentenció Benjamin Bomfleur, paleontólogo del Museo Sueco de Historia Natural y uno de los autores del estudio publicado en la revista Biology Letters, junto a sus compatriotas Thomas Mörs y Stephen McLoughlin, y los científicos Marcelo Reguero (CONICET-Universidad Nacional de La Plata, Argentina) y Marco Ferraguti (Universidad de Milán, Italia).
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Los investigadores analizaron los fragmentos hallados por una expedición argentino-sueca en la isla Marambio/ Seymour, cerca de la base argentina homónima y un lugar rico en yacimientos paleontológicos.
Las lombrices y sanguijuelas liberan huevos y esperma muy resistentes de sus capullos. Aunque es difícil que perduren tanto tiempo, es posible que el esperma haya sido atrapado en las paredes del capullo, logrando fosilizarse, del mismo modo que los insectos se conservan naturalmente en el ámbar de algunos árboles.
Al analizar las muestras con microscopios, Bomfleur y sus colegas se percataron que habían estructuras superficiales pequeñas sobre las piedras, y sospecharon que se trataba de algo al notar formas similares a las células de esperma.
Luego de consultar con otros especialistas que estudian los gusanos y sus capullos, se pudo determinar que habían encontrado espermatozoides fosilizados. La datación arrojó que estaban conservados desde hace 50 millones de años.
Lamentablemente ha sido imposible extraer muestras de ADN de estos fósiles, aunque los investigadores se esperanzan que éstos aún contengan su estructura interna y no sean moldes mineralizados.
Por el momento, se ha podido determinar que estos espermatozoides se parecen a los de los gusanos cangrejos modernos, que viven en las langostas de agua dulce a modo de simbiosis. Lo curioso es que estos animales solamente habitan en el Hemisferio Norte, lo que sería sorprendente si se determina el parentesco entre ambas especies.
Fuentes: New York Times y Biology Letters
Traducción: Nicolás Munilla