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Por qué el color que recordamos no es el que vimos

Vamos a comprar una lata de pintura pero si no hemos llevado la muestra nos es casi imposible identificar el tono que necesitamos.
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La situación es muy común. Podemos distinguir claramente entre dos tonalidades de un mismo color cuando las vemos una al lado de otra, pero cuando necesitamos recordar la apariencia exacta de una de ellas, por ejemplo al ir a comprar un bote de pintura que tenga el mismo tono que el de las puertas de nuestra vivienda, somos incapaces de identificarlo a no ser que llevemos muestras para comparar.

¿Por qué sucede esto? Una investigación ha profundizado en el mecanismo exacto del fenómeno.

El equipo del psicólogo Jonathan Flombaum, de la Universidad Johns Hopkins (JHU) en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, ha determinado que, aunque podemos distinguir entre millones de colores, el motivo de que tengamos problemas a la hora de recordar tonalidades específicas se debe a que nuestros cerebros tienden a almacenar los tonos de color que hemos visto como alguno o algunos de una serie muy limitada de colores básicos. Esta conclusión contradice a nociones bastante comunes acerca de la memoria.

Los resultados de la nueva investigación indican que nuestros recuerdos sobre colores tienden a reflejar las “mejores” versiones de los colores básicos, en vez de los que realmente vimos. Dicho de otro modo, lo que parece una diferencia en el nivel de dificultad que presenta cada tonalidad de color a la hora de ser memorizado por nuestra mente es, en realidad, el resultado de la tendencia del cerebro a clasificar colores en unas categorías generales. La prueba de ello es que la gente recuerda tonalidades de color de forma más precisa cuando estas son buenos ejemplos de sus respectivas categorías.

Fuente: https://noticiasdelaciencia.com/