Señora Directora Baracchini: no sea mentirosa
En el día de ayer, dimos a conocer el estado de una escuela de la Sexta Sección de Ciudad. El título fue “La escuela León Gieco sólo le pide a Dios”. Para realizarla, fuimos recibidos el viernes por la mañana en el lugar por la propia María Cecilia Baracchini y el docente Carlos Amaya.
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Los docentes nos invitaron al establecimiento -tal como probaremos- para mostrarnos el mal estado estructural del edificio, a fin de hacer una nota y ver de qué modo se podía “conseguir ayuda”. Hasta el lugar llegaron el periodista Ulises Naranjo y el fotógrafo Luis “Pachy” Reynoso.
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Publicada la nota, quién sabe por qué, la directora dio marcha atrás con sus dichos e intenciones y envió a MDZ el siguiente comentario (textual), que fue debidamente publicado al pie de la referida nota:
“ Buenas tardes soy la directora de la escuela Leon Gieco y escribo para expresar mi mas absoluto rechazo a la nota que ha sido publicada por este medio. en primer lugar nuestra escuela brinda la mejor atecion pedagogica de una manera integral a todos nuestros jóvenes estudiante con un trabajo comprometido y con responsibilidad de todos los integrantes de la misma En segundo lugar fuimos sorprendidos en nuestra buena fe ya que abrimos las puertas de la escuela y el corazón porque nos prometieron una nota positiva para dar a conocer nuestra oferta educativa a toda la comunidad y lo que hicieron fue sacar cosas de contexto y UTILIZARLAS en desprestigio de nuestra tarea docente ejercida con tanto amor. POR FAVOR NO USEMOS A LOS JÓVENES PARA VILES CRÌTICAS POLÌTICAS ”.
Ahora bien, ¿cómo fue que nuestro diario llegó al establecimiento? Lo hizo luego de recibir el siguiente mail del docente de la escuela Carlos Amaya a nuestra dirección [email protected] (textual): “hola soy docentee de la escuela 7-005 Leon Gieco de capital mendoza, quisier saber si a travez de ustedes publicando en su diario podriamos conseguir ayuda ya que en a escuela no tenemos fondos para reparar los contrapisos y hacer rampas para los baños ni acodicionarlos porque este año tenemos mas alumnos con dificultades motrices y ensima los baños los tenemos en el exterior de edificio, desde ya muchas gracias y les dejo mi telefono por cualquier cosa xxx ”.
Con esta intención fuimos y, al llegar, nos recibió la directora y el docente, quienes nos hicieron recorrer el edificio para mostrarnos: mal estado de pisos, baños, cableados, paredes, espacios de talleres, cocina y patio, ingreso al establecimiento y de la falta de Internet.
De todos los reclamos tomamos detallada nota y fotos específicas que denotan a qué fuimos citados, por lo que llama la atención que la directora Baracchini diga que “fuimos sorprendidos en nuestra buena fe ya que abrimos las puertas de la escuela y el corazón porque nos prometieron una nota positiva para dar a conocer nuestra oferta educativa a toda la comunidad”.
¿De qué sorpresas a su buena fe y viles críticas políticas habla esta mujer?
Incluso, nuestros periodistas prestaron atención a las diversas tareas que hacen los alumnos, a la predisposición de docentes y padres por hacer mejoras y acompañamienteo de los docentes para con los alumnos, tanto en el texto como en las fotos.
Aclaramos, desde ya, que en nada objetamos el papel del docente Carlos Amaya en esta situación, pues la inverosímil respuesta embustera proviene de su superiora, a cargo de la escuela.
Realmente, no sabemos qué tipo de situación haya llevado a María Cecilia Baracchini a cambiar radicalmente su postura e intentar ensuciar a nuestro diario y a profesionales con vastas trayectorias en temas sociales en Mendoza.
A continuación las fotos sobre el estado de la escuela
Gabriel Conte








