Presenta:

Poemas de verano: Leonardo Rapali

En la playa, bajo la sombra de un árbol, al amparo de un aire acondicionado... Nunca viene mal un buen poema...
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 Teoría de un abrazo


Dame un abrazo de esos que parten el alma. Una parte llevala con vos


hasta donde llegues y la otra dejámela a mí. Yo la seguiré cargando


esperando otro abrazo que la divida en otras partes para irme con vos


infinitas veces.


Perseguiré mis otras mitades hasta que los días terminen y cuando te


encuentre volveré a ser solo uno e indivisible.

Tal vez así aprenda a vivir y no precise buscar ninguna eternidad

porque no temeré nunca más del irremediable paso del tiempo.





Los vicios del amor


En grupos que se conforman alrededor de una pileta, en los pasillos de

una oficina, en el descanso de una escalera o en los bancos de un

parque, cualquier lugar es óptimo para hablar del amor. Las personas

cuando se conforman en pequeños grupos dialogan sobre el tema,

interesa de lleno a todos los presentes. Hay miles de formas de

vivirlo pero todos comparten una pasión que parece deshilachada por el

tiempo. Algo se desgasta, dicen algunos, pero todos juran al unísono

que es posible amar a otra persona a cualquier edad y con la misma

intensidad.


El amor es indiscutible. Sienta sus bases en pensamientos irracionales

y cualquier análisis peca de frialdad. El amor solo se puede analizar

a lo lejos, cuando se desvaneció ese objeto de deseo y se busca otro

nuevo para depositar eso ilimitado que se guarda adentro. Algunos

amores parecen ser eternos y no admiten el paso del tiempo.


Aunque no nos demos cuenta en la vida diaria realizamos la mayoría de

nuestras actividades en busca de que alguien nos ame o dar amor a

mansalva, sin tapujos. No existe un ser que no ame. Infinitas formas

tiene el sentimiento y algunas hasta pueden llegar a sernos extrañas

de tan intensas, obsesivas o cobardes.


El amor se observa en la poesía de un enamorado y también lo vemos en

la hostilidad de un cuchillo que busca dar final a una vida ajena. Es

tan complejo y extraordinario que no hay día en que las personas no

hablen de él.





Tu marzo en mí


En un momento miré hacia arriba, tenía un panorama único en que el

atardecer amagaba sus últimas luces, unas nubes insignificantes

vagaban con el viento, ese mismo viento que movía los álamos con su

sonido que todo lo abarca. Sentir el día susurrándome su perfección al

oído, como dándome a entender que hay que respirar profundo porque no

sabemos si volveremos a vivir ese aire. Y vos de un lado, durmiendo

sobre mi y es tu piel, tal vez el pelo o tu aroma, todo se me vuelve a

repetir otra vez, porque si respiro te siento, si cierro los ojos te

abrazo y así, en un ciclo de sensaciones que no puedo describir, que

anhelo volver a sentir y que no sé como trasladar en letras ni en

canciones.


Varios días de este mes han sido tuyos, quien sabe si todos. Sé que

abrimos un vino y dialogamos abiertamente sobre cualquier cosa, que la

libertad nos ampara de que podemos decirnos todo, que conocernos es

una ruta sin obstáculo alguno, un camino de ida sin vueltas

innecesarias.


Dormirte en mis brazos, dormirme en vos. La reproducción de tu perfume

en mí, entre las hojas y el sol. Cuando repaso tus pasajes, contenidos

y argumentos siento que tu marzo se trazó en mí. 


Por Leonardo Rapali