El cuidado de la salud no se toma vacaciones
Comenzar una actividad sin tomar ciertos recaudos puede ocasionar problemas evitables; desde abandonar rápidamente todo intento hasta complicaciones de salud como deshidratación, contracturas y lesiones más graves. Por eso, desde la Fundación Cardiológica Argentina sugerimos tener en cuenta algunas recomendaciones a la hora de comenzar la actividad física:
Te puede interesar
Tu cuerpo puede salir del estrés: los ejercicios que debes hacer
- Correr o ir al gimnasio no son la única alternativa. Es muy importante para la continuidad del ejercicio que sea algo que nos guste y que podamos mantener en el tiempo. Practicar un deporte, bailar o salir a caminar son opciones igualmente válidas.
- Evaluación previa. Si bien no necesitamos permiso médico para salir a caminar, si vamos a comenzar una actividad nueva y hace mucho que no nos hacemos ningún control, o si tenemos alguna enfermedad o factor de riesgo cardiovascular (como por ejemplo hipertensión, diabetes, obesidad, problemas cardíacos), es recomendable realizar una consulta con el médico para saber si estamos en condiciones adecuadas y nos oriente acerca de las actividades que más nos benefician.
- El estado físico no se logra de la noche a la mañana. Cada persona necesita un tiempo diferente y lo importante es no apurarse sino tener voluntad y constancia. Ninguna sobrecarga es buena y el comienzo gradual de la actividad garantiza mejores resultados.
- Fijar metas realistas y saber qué buscamos lograr con el ejercicio. Estas consideraciones ayudan a disminuir la desilusión y mantener la constancia en el tiempo. Saber que no todos somos iguales evita comparaciones inútiles y frustraciones.
- Preparar el cuerpo antes y adaptarlo después de la actividad física. Es recomendable comenzar la actividad con calentamiento y estiramiento de los principales grupos musculares. Siempre es aconsejable elongar al finalizar la actividad para evitar dolores posteriores.
- Elegir la hora correcta. El momento del día más adecuado para realizar cualquier tipo de actividad física son las primeras horas de la mañana o bien el atardecer. Conviene realizar actividades de medio y bajo impacto, y se recomienda durante la actividad descansar con frecuencia. Hay que tratar de evitar hacer ejercicio en las horas centrales del día (entre las 12 y 16 horas).
- Buscar lugares frescos y sombreados. De realizar ejercicios al aire libre, utilizar siempre protector solar.
- Usar ropa adecuada. Es recomendable que sea holgada, de colores claros, para que refleje la luz solar, y preferentemente de algodón, para que absorba el sudor, o una tela que favorezca la pérdida de calor corporal. El calzado debe ser lo más cómodo posible.
- Hidratación. La pérdida de líquidos es siempre una cuestión a tener en cuenta cuando se practica deporte, pero ésta se acentúa si las temperaturas son altas, por lo que se debe beber antes, durante y después del ejercicio. El agua es la bebida más recomendable, y si la actividad es intensa se sugieren bebidas con sales agregadas.
- Alimentación. Es recomendable ingerir comidas ligeras antes de realizar actividad física, incluyendo cereales, frutas y leche. Se debe comer entre 90 a 120 minutos antes de iniciar la actividad.
- Vida saludable. El mantenimiento de hábitos poco saludables (como ser tabaco, exceso de alcohol, entre otros) nos perjudican a la hora de hacer deporte y no nos permiten aprovechar de forma completa los beneficios de una vida sana llena de actividad física.
- En el caso de niños, embarazadas, edad avanzada, sobrepeso o bajo peso, hay que extremar las precauciones. En estos casos recomendamos que se mantengan niveles moderados de intensidad si se realiza actividad física bajo el sol, hidratarse en forma permanente y descansar con frecuencia.
- Si aún siguiendo estos consejos aparecen mareos, náuseas o malestar, éstas son señales de que tu cuerpo sufre de agotamiento por el calor y no puede normalizar su temperatura. En estos casos se aconseja suspender la actividad, descansar en una sombra y beber hasta recuperarte. Si a pesar de ello persisten los síntomas, es recomendable acudir a la consulta médica para descartar que no se trate de un golpe de calor o deshidratación.
Recordemos siempre que la actividad física es buena para el cuerpo y la mente. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para elegirla, disfrutarla y mantenerla en el tiempo. Hacerla parte de nuestra vida permitirá que realmente se cumplan nuestros deseos de vivir mejor.
Dra. Laura Grynberg - MN 99592 – Fundación Cardiológica Argentina
Prensa Eikasia

