Los deambuladores mendocinos siguen con su aventura
Las últimas semanas llegamos a Fethiye, al sur de Turquía con costa al mar mediterráneo, un lugar maravilloso, con playas increíbles como por ejemplo Ölüdeniz, un lugar muy googleable y ahora que, después del éxito de las novelas turcas en Argentina, Turquía se ha vuelto un destino turístico importante para los argentinos, esta playa es muy recomendable, rodeado de bosques y montañas. Un paraíso.
La cosa es que en el hemisferio norte está empezando el invierno y la temporada ya terminó, lo que nos deja en una ciudad casi desierta, hermosa, pero sin muchas cosas para hacer. Así que hemos conseguido un trabajo en un hotel, haciendo el mantenimiento de temporada baja, ayudando a los dueños que son personas mayores, a limpiar, acomodar y preparar todo para la temporada que viene.

Han sido semanas muy tranquilas de cortar leña y subir y bajar cosas de un departamento a otro, y Aydin y Hülya (los dueños) nos han tratado como hijos, y nosotros nos hemos sentido en casa.
Gracias a esta forma de viajar nos permite llegar a fondo a la cultura y a la gente (de hecho, hasta estamos estudiando turco) y junto a ellos hemos, compartido salidas, almuerzos, aprendimos varios platos típicos turcos, que son muy simples y con sabores increíbles (algunas recetas las hemos compartido en nuestro blog) y a cada rato disfrutamos juntos el súper tradicional té turco (una maravilla) que es para ellos como nuestro mate una excusa para compartir, para charlar.
Una de esas salidas, fuimos, sólo con Aydin a un almuerzo de aniversario de muerte, suena raro, imaginen nuestra cara cuando nos trató de explicar a dónde estábamos yendo. Resulta que morirse en Turquía es extremadamente caro, porque tu familia, al día siguiente tiene que organizar un almuerzo para todos los familiares y amigos del difunto. Otro almuerzo, para la misma cantidad de personas a los 3 días, como para ir pasando el duelo ¿vio? Otro almuerzo a los 40 días (no es chiste) y después un almuerzo cada aniversario hasta que la familia considere que ya no es necesario (o se les acabe la plata). Fue una experiencia increíble cuando llegamos ahí, nos sentamos en una mesa y la viuda y los hijos empezaron a traer compoteras con diferentes comidas, carnes, salsas, ensaladas y yogur. Nos contaba Aydin que es lindo, una vez por año, tener una excusa para recordar a la persona que murió y celebrar su vida entre los que lo quisieron.
Nuestro plan original, era quedarnos en el sur de Turquía, que hay mínimas de 8 grados más o menos y sólo durante la noche así que era perfecto porque no tenemos ropa para soportar temperaturas bajo cero o nevadas como hay en el norte de Turquía, pero como siempre las cosas no salen como las planeamos, (menos mal, así no nos andamos estructurando y el viaje nos sorprende a cada paso).
La idea era cruzar desde esta ciudad a Grecia, más al sur, cuando nuestra visa venciera el 6 de enero. Escapar del invierno a una isla griega, ese era nuestro plan. Pero hace unos de días Hülya nos avisó que como no había estado bien la última semana el médico le había recomendado ir a un especialista a Estambul, lo que quiere decir que se van y depende del médico cuándo van a volver, por lo que nosotros al no tener nada para hacer hemos decidido irnos, hasta ahí todo perfecto, pensamos en adelantar nuestra salida a Grecia con un ferry desde esta ciudad y problema resuelto ¿no?
Ahora bien:
¿Sabían ustedes que casi todas las islas que están en frente de Turquía no son turcas, son griegas? ¿Qué están a menos de 2 horas de viaje en barco? ¿Qué un pasaje solo de ida cuesta más de 50 euros? Bueno pues, es así, datos que son importantes cuando uno quiere cruzar en ferry sin demasiada plata. Viendo y considerando el precio, que cuando habíamos averiguado era mucho (muchísimo) menor, y que ahora nos vuelve el viaje prohibitivo, hemos decidido cambiar los planes.
Así que les contamos un poco qué hemos pensado y cuáles son nuestros planes para la siguiente semana (a ver si estos nos salen), a pesar del frio, hemos decidido volver al norte costeando el mar Mediterráneo y el Egeo. Cruzar el estrecho e Dardánelos hacia la parte europea de Turquía, ahí hemos contactado a un par de empresas (entre ellas una bodega que sería increíble poder trabajar con ellos y poder descubrir cómo es la vitivinicultura en un país tan distinto, ojalá) esperando tener suerte con un trabajo las últimas semanas que nos quedan en este país y ya cerquita de la frontera griega, para los primeros días del 2016 cruzar y empezar a escapar al frio nuevamente yendo hacia el sur.
Esos son los planes para estos días, así que nos espera un largo viaje a dedo, un ferry, mucho frio y si todo va bien, un trabajito. ¡Esperamos que nos sigan a través de nuestro Facebook en esta nueva aventura para seguir deambulando juntos!
Juan y Marian, Los Deambuladores.
Fecebook: Los Deambuladores






